Este viaje se gestó con diez meses de antelación. Queríamos conocer un país que por las referéncias que teníamos era casi una visita obligada antes que se masificara de turismo.
Una pequeña introducción a lo que sería uno de los viajes más exóticos, bonitos y diferentes que he tenido el placer de disfrutar.
Podemos decir que Vietnam está creciendo a pasos agigantados, sobre todo, en las grandes ciudades y ya hay multinacionales instaladas en las periferias.
Los Vietnamitas son comerciales, viven, comen, y lo hacen todo... en la calle, para no desaprovechar ninguna oportunidad de negocio.

Las calles tienen vida...

Eso si, el concepto de limpieza, es lo de menos, no lo conocen, por lo tanto, no saben. Pudimos observar que lo que si limpian a conciencia son las motos, ahí es otra historia, relucientes como la plata, están por todas partes.

Un detalle; las mujeres Vietnamitas son muy guapas, de piel totalmmente blanca con un tono rosado muy pálido ( parecen muñecas de porcelana) esto las que siguen la tradición de mantener la piel blanca, por este motivo la gran mayoría van totalmente tapadas cuando salen a la calle, es decir, llevan guantes, mascarillas, calcetines con sandalias y todo esto para que el sol no les oscurezca la piel. Los hombres tambien van con mascarillas, pero llegamos a la conclusión, que en parte lo hacen porque las calles de las grandes ciudades, desprenden un olor un tanto especial.
En las zonas rurales las mujeres viven para trabajar, mientras los hombres se pasan el día en la calle sentados charlando y fumando, pocos trabajan.

Al llegar a Hanoi nos estaba esperando Trung, sería nuestro guía durante unos 10 días, habíamos contratado un servicio de chofer con guía "español".
"El tiempo en Vietnam pasa muy despacio, por eso hay que tener mucha paciencia" estas fueron la palabras de Trung, para resumirnos un poco como se vive en Vietnam.
Realmente te das cuenta que es así, no hay prisa, tranquilo... deja fluir...