¡Qué poco se fían estos serbios!, un montón de rato que estuvimos en la frontera, daban nuestros datos por el walkie-talkie, no paraban de preguntarnos que donde íbamos, nos pedían el pasaporte varias veces... vamos que sólo les faltó registrarnos.

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El viaje fue bastante ameno, ya que a pesar de las llanuras el paisaje era bastante bonito. Había poca gente el tren, algún que otro viajero y algunos locales, finalmente llegamos a Belgrado más de 1 hora tarde, una tónica que nos acompañará con los trenes de la región.
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El dinero lo cambiamos en la propia estación (100 dinares (RSD) - 1 Euro, aprox) y dejamos inmediatamente la mochila en la cosigna por solo 110 RSD al dia.
Lo primero que hicimos fue comprar los billetes de autobús a Banja Luka para esa misma noche (horarios de la estación de autobuses de Belgrado), hay muchos así que no es problema encontrar alguno que acomode, unos 1945 RSD cada uno.
La primera sensación que nos dio al llegar a Belgrado es la de una ciudad bastante distinta a lo que estamos acostumbrados en Occidente. El coche es el rey, así que había que andarse con ojo ya que el respeto al peatón es bastante escaso.
No diría que Belgrado es una ciudad bonita, pero resultó ser de lo más interesante, está muy presente una arquitectura del este en muchos de los edificios, así como en lo austero de la decoración, aunque las calles más animadas son de estilo centroeuropeo, también destaca la zona bohemia de la calle Skadarlija y la ciudadela con unas inmejorables vistas de la confluencia de los ríos Sava y Danubio.
Lo primero que hicimos fue comprar los billetes de autobús a Banja Luka para esa misma noche (horarios de la estación de autobuses de Belgrado), hay muchos así que no es problema encontrar alguno que acomode, unos 1945 RSD cada uno.
La primera sensación que nos dio al llegar a Belgrado es la de una ciudad bastante distinta a lo que estamos acostumbrados en Occidente. El coche es el rey, así que había que andarse con ojo ya que el respeto al peatón es bastante escaso.
No diría que Belgrado es una ciudad bonita, pero resultó ser de lo más interesante, está muy presente una arquitectura del este en muchos de los edificios, así como en lo austero de la decoración, aunque las calles más animadas son de estilo centroeuropeo, también destaca la zona bohemia de la calle Skadarlija y la ciudadela con unas inmejorables vistas de la confluencia de los ríos Sava y Danubio.

En la zona nueva se alza la impresionante Catedral de San Sava, el templo serbo-ortodoxo más grande del mundo según la de la oficina de turismo, el interior está inacabado, aún así quita el hipo al ver el tamaño tan enorme que tiene. El entorno está bonito, fue aquí donde se produjeron las mayores concentraciones contra la independencia autoproclamada por la República de Kosovo en 2008. De camino a la estación de tren están los edificios del Ministerio de Defensa tal cual quedaron después del bombardeo de la OTAN en 1999, da la sensación de que el gobierno serbio no quiera que los ciudadanos olviden lo que europeos y americanos les hicimos hace no muchos años.

El día fue insoportablemente caluroso menos mal que había varias fuentes por el centro donde poder refrescarse. Ya de noche cogimos el bus a Banja Luka.


