A pesar de haber un par de autobuses directos de Sarajevo a Dubrovnik, otro en la página de Autobusni Kolodvor, decidimos coger el tren de la mañana (horarios) a Ploče y allí un autobús a Dubrovnik (era una hora más en total, pero preferíamos ir en tren, siempre es un viaje más agradable y bucólico... o no siempre).
¡¡Maldita la hora en que el día anterior compramos los billetes de tren!!. Para empezar, las indicaciones de qué tren coger no estaban nada claras y había que ir con cuidado de no largarse en el tren a Budapest que salía de la misma vía además, estaba hasta los topes y era un milagro si podías coger un asiento, porque parecíamos sardinillas, por lo que eso de asomarse a la ventana pasando por el cañón del Neretva y sentir el aire en la cara 'na de na' y además, al igual que en Timisoara, salió con 1h de retraso, y no solo eso, sino que iba bastante más lento de la cuenta y al final llegamos a Ploče con unas 2h de retraso. Menos mal que en Mostar se vació casi por completo y al final pudimos hacer la mitad del viaje más cómodos.
¡¡Maldita la hora en que el día anterior compramos los billetes de tren!!. Para empezar, las indicaciones de qué tren coger no estaban nada claras y había que ir con cuidado de no largarse en el tren a Budapest que salía de la misma vía además, estaba hasta los topes y era un milagro si podías coger un asiento, porque parecíamos sardinillas, por lo que eso de asomarse a la ventana pasando por el cañón del Neretva y sentir el aire en la cara 'na de na' y además, al igual que en Timisoara, salió con 1h de retraso, y no solo eso, sino que iba bastante más lento de la cuenta y al final llegamos a Ploče con unas 2h de retraso. Menos mal que en Mostar se vació casi por completo y al final pudimos hacer la mitad del viaje más cómodos.

En fin, en Ploče pasó un autobús bastante pronto y pudimos llegar a Dubrovnik a eso de las 5 y pico. No teníamos alojamiento, pero ni falta que hace, nada más bajar del autobús un montón de mujeres nos asaltaron ofreciéndonos habitaciones, al final acordamos con una que nos ofrecía una habitación doble por 200 KN (1€ - 7,40 KN aprox por esas fechas) un poco alejada del centro, en el casco antiguo nos pedía 400 KN. Resultó ser la casa de un par de abueletas majas, aunque un poco desordenadas y el cuarto de baño estaba bastante mostoso, pero bueno, para pasar una noche sobraba.
Sin perder un minuto nos fuimos al centro, ya que demasiado tiempo habíamos perdido con el dichoso tren. Nada más llegar a la ciudad antigua el cambio respecto a Bosnia fue brutal, estaba llenísimo de turistas y cruceristas, demasiados para mi gusto, aunque lo mismo pensarían de nosotros.
Sin perder un minuto nos fuimos al centro, ya que demasiado tiempo habíamos perdido con el dichoso tren. Nada más llegar a la ciudad antigua el cambio respecto a Bosnia fue brutal, estaba llenísimo de turistas y cruceristas, demasiados para mi gusto, aunque lo mismo pensarían de nosotros.

La ciudad en sí me defraudó, pensaba que iba a ser de lo mejor del viaje pero no lo fue. Es muy bonita, mona y está muy arreglada y todo eso, no lo niego, pero daba la sensación de ser un mero decorado para disfrute de las hordas de turistas que allí habíamos, Sarajevo tenía un sabor mucho más auténtico, además, los precios no tenían nada que ver con los de Bosnia. Estuvimos callejeando por la parte baja y alta del casco, a la vez que buscábamos un sitio asequible donde cenar, al final paramos en un restaurante al lado de la muralla, normal, nada especial pero no malo, por lo menos al estar en la parte alta el tráfico de personas era bastante menor y se estaba tranquilo. Era el primer sitio donde el pescado estaba más presente que la carne en los menús, aquí es el rey.

Ya de noche fuimos al muelle a disfrutar de la brisa del mar, aunque brisa más bien poco, seguía haciendo calor como los días anteriores y además, para variar había bastante gente, así que buscamos algún rincón donde estar algo más tranquilos hasta que decidimos volver a ‘casa’.
