VIERNES 19
Empezamos la jornada un poco más tarde que de costumbre ya que la jornada anterior fue agotadora. Así que nos regalamos una hora más de descanso.
La idea era pasear de día por el Brooklyn Bridge, así que después del habitual desayuno en el Tic Toc subimos al metro para subir a la linea C que nos dejaba cerca del City Hall. Allí pudimos descubrir un nuevo parque el City Hall Park con su grácil combinación de árboles y magníficos rascacielos que lo contemplan como el Edificio Woolworth que recuerda a las fachadas de las catedrales góticas, o al no menos espectacular Municipal Building con sus torres coronadas la Civic Flame.
La idea era pasear de día por el Brooklyn Bridge, así que después del habitual desayuno en el Tic Toc subimos al metro para subir a la linea C que nos dejaba cerca del City Hall. Allí pudimos descubrir un nuevo parque el City Hall Park con su grácil combinación de árboles y magníficos rascacielos que lo contemplan como el Edificio Woolworth que recuerda a las fachadas de las catedrales góticas, o al no menos espectacular Municipal Building con sus torres coronadas la Civic Flame.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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El Brooklyn Bridge queda a un tiro de piedra de aquí, así que llegamos paseando tanquilamente. Al ser tempano el puente no estaba muy concurrido y pudimos gozar por entero de él. Si las vistas diurnas no tienen nada que envidiar a las nocturnas y pronto empezamos a disparar fotos con nuestra cámara.
Referente a las vistas que tienes desde el Brooklyn Bridge son bonitas y variadas. Por un lado tienes el vecino Manhattan Bridge y a lo lejos el E.S.B. y el Chrysler. Por el otro lado tienes la zona del puerto con la Estatua de la Libertad al fondo y los fastuosos rascacielos que tienen a tocar el agua del East River. También de nuevo pudimos comprobar que los puentes son usados para realizar deporte. La verdad es que tiene que ser genial entrenarse en este excelente escenario.
Referente a las vistas que tienes desde el Brooklyn Bridge son bonitas y variadas. Por un lado tienes el vecino Manhattan Bridge y a lo lejos el E.S.B. y el Chrysler. Por el otro lado tienes la zona del puerto con la Estatua de la Libertad al fondo y los fastuosos rascacielos que tienen a tocar el agua del East River. También de nuevo pudimos comprobar que los puentes son usados para realizar deporte. La verdad es que tiene que ser genial entrenarse en este excelente escenario.
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Desde el puente vimos que el Seaport quedaba bastante cerca, así que nos dirigimos hacia el.
La zona del Pier 17 fue muy agradable de visitar. El contraste entre veleros y rascacielos es genial y las vistas hacia el recientemente visitado Brooklyn Bridge también son geniales. Así que abordamos un par de amacas y descansamos un rato con vistas al Puente y al vecino barrio de Brooklyn en el que habíamos unos días atrás.
La zona del Pier 17 fue muy agradable de visitar. El contraste entre veleros y rascacielos es genial y las vistas hacia el recientemente visitado Brooklyn Bridge también son geniales. Así que abordamos un par de amacas y descansamos un rato con vistas al Puente y al vecino barrio de Brooklyn en el que habíamos unos días atrás.
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Ya puesto visitamos el interior del complejo portuario. Si tenéis hambre y estáis por la zona esta es una buena opción porqué hay restaurantes de todo tipo. También hay tiendas. Una de ellas es una galería de arte donde pudimos comprar unos coloristas cuadros de la ciudad.
Al salir aprovechamos para curiosear en los tenderetes que hay cerca de los barcos, y luego un paseo agradable por la zona que acabó en el memorial sobre el Titanic.
Al salir aprovechamos para curiosear en los tenderetes que hay cerca de los barcos, y luego un paseo agradable por la zona que acabó en el memorial sobre el Titanic.
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Union Sq. Fue nuestro segundo capítulo. Habíamos oído hablar del mercado de frutas y verduras, así que, una vez más, la metrocard permitió que cogiésemos el metro para llegar a esta animada plaza. Paseamos un rato por el parque y luego nos entretuvimos viendo las paraditas con los productos expuestos. Visto lo visto, quien no como bien en NY es porqué no quiere.
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Luego vimos la estatua de Andy Warhol y entramos en Barnes & Noble. En nuestros viajes nos gusta conocer las librerías de las ciudades que visitamos, así que no nos pudimos reprimir de visitar esta famosa y elegante librería.
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Pasamos un rato genial. La librería es enorme y hay escaleras mecánicas para acceder a los distintos pisos que acogen la Barnes & Noble. Allí nos tenéis curioseando libros y revistas, así que cayó una revista para el niño (la mala conciencia nos va saliendo cada vez más cara en cada nuevo viaje).
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Siguiente visita Gramercy Park, el último de los parques privados de la ciudad. Es famoso, también, por ser escenario de algunas de las pelis de Wody Allen. Aunque vimos el parque por fuera y no lo podemos valorar en su justa medida, la verdad es que no nos entusiasmo, y eso que a lo lejos el Chrysler lo vigila en la distancia.
De allí al Flatiron es un minuto andando, así que nos desplazamos para ver uno de los edificios más conocidos de la ciudad que aún no habíamos tenido tiempo de ver. Llegábamos por la parte trasera que, aunque no es tan delgada como la principal, también da el pego.
Al llegar a la fachada principal nos vino a la memoria la anécdota que explican que durante sus primeros años, los varones sea acercaban a su fachada, la cual es parte de la Ladies Mille, para esperar que la corriente de aire levantase las faldas de las mujeres... como han cambiado las cosas.
De allí al Flatiron es un minuto andando, así que nos desplazamos para ver uno de los edificios más conocidos de la ciudad que aún no habíamos tenido tiempo de ver. Llegábamos por la parte trasera que, aunque no es tan delgada como la principal, también da el pego.
Al llegar a la fachada principal nos vino a la memoria la anécdota que explican que durante sus primeros años, los varones sea acercaban a su fachada, la cual es parte de la Ladies Mille, para esperar que la corriente de aire levantase las faldas de las mujeres... como han cambiado las cosas.
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Bajo la atenta mirada del E.S.B. curioseamos por la zona, hasta que nos dimos cuenta de que el famoso reloj compañero inseparable del Flatiron no aparecía por ninguna parte. Menudo misterio. Creímos que se nos había pasado por alto, así que lo pusimos en la lista pendiente, intentaríamos volver lo antes posible para descubrir dónde estaba el reloj de marras.
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Así que tocan retirada y nos vamos a almorzar en un Delhi cercano y luego metro y a descansar. Por cierto que no me puedo estar de poner una nueva historia loca de esas que pasan en el subway de NY:
Tras el merecido descanso una vez más salimos montados en el metro, esta vez dirección Canal St. y a Chinatown.
Empezamos la visita con un vistazo general por Canal St. Las tiendas de relojes, complementos, ropa, recuerdos, gafas abarrotan las aceras de esta larga avenida. Hay que ver el movimiento dela zona y el negocio que mueven, a parte que siempre hay quien quiere venderte Rolex de estranjis. Superamos los cantos de sirena y nos adentramos por algunas de sus calles para ver cómo es Chinatown a medida que te apartas de su arteria principal.
Lo primero que te sorprende es que parece que te hayas desplazado directamente a la China. Todo esta en chino, carteles, las farolas, los punto de información, los puestos callejeros... pero si incluso el Mc Donald's y el coche de los bomberos son chinos. No me extraña que Little Italy haya quedado en casi un recuerdo, los chinos lo controlan todo.
Empezamos la visita con un vistazo general por Canal St. Las tiendas de relojes, complementos, ropa, recuerdos, gafas abarrotan las aceras de esta larga avenida. Hay que ver el movimiento dela zona y el negocio que mueven, a parte que siempre hay quien quiere venderte Rolex de estranjis. Superamos los cantos de sirena y nos adentramos por algunas de sus calles para ver cómo es Chinatown a medida que te apartas de su arteria principal.
Lo primero que te sorprende es que parece que te hayas desplazado directamente a la China. Todo esta en chino, carteles, las farolas, los punto de información, los puestos callejeros... pero si incluso el Mc Donald's y el coche de los bomberos son chinos. No me extraña que Little Italy haya quedado en casi un recuerdo, los chinos lo controlan todo.
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Tras pasar por la pagoda que alberga en su planta baja un Starbucks pasamos a visitar Columbus Park, lugar este de asueto y diversión. Allí la comunidad China se dedica a matar las horas jugando a diversos juegos de mesa tradicionales. También los hay que matan las horas tocando música con instrumentos que sólo he visto en películas ubicadas en el continente asiático.
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Nos acercamos, tras ver un partidillo de basquet callejero, Bloody Angle, la conocida esquina sangrienta donde en los años 20 del siglo pasado hubo diferentes emboscadas y tiroteos por parte de los gansters que dominaban esta zona. Luego pasamos por el lado de Confuncius Plaza para buscar de nuevo Canal St. Al pasar por el Mc Donald's Chino comprobé que no requería de sus servicios, luego me supo mal no haber entrado. Parece mentida que un coleccionista de wc como yo no hubiese caído en la cuenta de que era una oportunidad que no debía de haber dejado perder.
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Nos cruzamos con los restaurantes que tienen todo tipo de aves colgados en la fachada, vimos los bomberos en acción y luego llegamos a Canal St. Aprovechamos que vendían unos pastelitos al estilo Doraemon para probarlos y descubrir que están de muerte.
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Finalmente nos convencimos que era el momento de hacer unas compras, así que nos hicimos con unas gorras al estilo F.B.I/Marines para saciar algún compromiso que nos habían pedido y luego entramos a regatear en una tienda de ropa para pillar unas sudaderas de los policías y bomberos, un par de bolsas, un par de jerséis, llaveros y no se cuántas cosas más todo a un precio realmente bajo visto lo que habíamos encontrado en otras partes de la ciudad.
Cargados como íbamos lo mejor era ir a dejar la carga al hotel. Pero tuvimos un contratiempo en el metro. Yo pasé la barrera pero Brucelnia se quedó al otro lado de la barrera. Al parecer el lector creyó que había pasado y luego te boqueaba la entrada. Para todos los interesados, los mejor es ir a taquilla y exponer el problema (así lo solucionamos anteriormente) pero en esa parada no había ningún responsable, así que tuvimos que salir y, tal y como nos indicó un usuario del metro, tuvimos que posponer nuestra entrada al metro durante 10-15 minutos, así que decidimos ir a pie tranquilamente hasta la siguiente parada donde, tras los 15 minutos de rigor, no tuvimos problemas en entrar al convoy.
Cargados como íbamos lo mejor era ir a dejar la carga al hotel. Pero tuvimos un contratiempo en el metro. Yo pasé la barrera pero Brucelnia se quedó al otro lado de la barrera. Al parecer el lector creyó que había pasado y luego te boqueaba la entrada. Para todos los interesados, los mejor es ir a taquilla y exponer el problema (así lo solucionamos anteriormente) pero en esa parada no había ningún responsable, así que tuvimos que salir y, tal y como nos indicó un usuario del metro, tuvimos que posponer nuestra entrada al metro durante 10-15 minutos, así que decidimos ir a pie tranquilamente hasta la siguiente parada donde, tras los 15 minutos de rigor, no tuvimos problemas en entrar al convoy.
Un vez dejada la “carga” subimos de nuevo al metro para acercarnos al Flariton ya que buscábamos subir al Roftop 325 antes de que anocheciese. Al salir del metro el color del cielo había cambiado. Una espesa masa de nubes controlaba el cielo neoyorquino. Así que nos apresuramos a hacer unas fotos del Flatiron y cruzamos la calle para entrar al Madison Sq para ver la nueva escultura gigante de una cabeza humana de nuestro compatriota Jaume Plensa. Total fue llegar, ponerse frente a la cabeza gigante y empezar a caer unas gotas inmensamente gigantes. A correr tocan. En esta zona es difícil encontrar techo para resguardarse de tan enorme tormenta, así que entramos al sprin en el portal del 325. Subimos a Roftop con la esperanza de que tras salir del ascensor la cosa hubiese mejorado. Pues va a ser que no. La tormenta es tan bestia que hacen evacuar la terraza por seguridad ya que los rayos electricos no paran de cesar. Así que bajamos al piso inferior para tomar algo y conformarnos en ver el E.S.B. desde detrás de uno de los cristales del pub.
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Tras los cristales vemos como la tormenta no cesa y como los bomberos y policías acordonan unas calles adyacentes, así que tomamos algo y así ganamos tiempo.
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Finalmente decidimos salir ya que hay una tienda de recuerdos cerca del Roftop. Curioseamos un rato y aprovechamos por preguntar por el famoso reloj, a lo que responde el dueño de la tienda que hacía unos días quedó atónito al ver que el reloj no estaba donde tenía que estar. No tenía ni idea de a dónde había ido a parar, pero no merecía la pena buscarlo por la zona porqué no estaba. Así que tocaría marchar de NY sin tener grabado este icono en la retina (nos están dando razones para volver cuanto antes, jejejeje).
Vista la hora pillamos el metro para acercarnos a una de las pizzerías de la cadena La Famiglia y así poder cenar tranquilamente.
Vista la hora pillamos el metro para acercarnos a una de las pizzerías de la cadena La Famiglia y así poder cenar tranquilamente.
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Una vez acabada la cena y tras desplazarnos hasta Times Sq nos alegramos porque la lluvia ya había cesado, así que decidimos dar un paseo nocturno que empezó para llevarnos a Byant Park. Debido a la lluvia lo encontramos casi vacío. Si de día nos encantó, de noche nos sedujo su calmado ambiente y descubrir que el E.S.B. esta vez estaba iluminado de color verde la noche neoyorquesa.
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Luego nos entró el gusanillo de volver a ver la Central Station así que combinamos la visita a la fachada iluminada con el Chrysler como espectador y luego entrar para verla por dentro por última vez. El ambiente interior si bien era más calmado que por la tarde, no se librara del ir y venir de los viajeros.
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Degustamos cada minuto que dedicamos a esta visita porque es uno de los lugares que más te atraen de está magnífica urbe.
Luego salimos para buscar Park Ave. y así ver como el Met Life casi abusa del Hemsley Building por lo enorme que llega a ser. Seguimos el paseo hasta encontrar el General Electric Building, este maravilloso rascacielos que tuvimos oportunidad de casi tocar desde el Roftop Upstairs.
Luego salimos para buscar Park Ave. y así ver como el Met Life casi abusa del Hemsley Building por lo enorme que llega a ser. Seguimos el paseo hasta encontrar el General Electric Building, este maravilloso rascacielos que tuvimos oportunidad de casi tocar desde el Roftop Upstairs.
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Llegados a este punto tiramos la toalla. Metro hacia Bryant Park, tímida ojeada al Chrysler y a descansar toca porque llevábamos dos días seguidos de tute impresionante.
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