El lunes tocaba Verona, así que temprano nos dirigimos a la estación central de Milán para coger el regional que nos llevaría allí. A las 8:25 y por un precio de 9.05€ nos pusimos en camino.
En aproximadamente una hora llegamos a la estación de Verona. Está un poco alejada del centro de la ciudad. Hay transporte público, pero nosotras preferimos ir dando un paseo y aprovechar para pararnos, tomar un capuchino y recuperarnos un poco del madrugón y del cansancio de los días previos.
Verona es una ciudad muy bonita. Lo primero que nos encontramos cuando llegamos al centro fue la Arena, el antiguo anfiteatro romano.
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By antoniag at 2011-10-06[/img]En verano se utiliza como teatro y se escenifican óperas. Se puede visitar por 6€, pero habíamos leído en varios foros que cuando había espectáculos estaba todo lleno de asientos, así que nos quedamos fuera y disfrutamos de los decorados que dejan preparados alrededor de toda la Arena. Pudimos ver los de Aida y los de El Barbero de Sevilla. Si nos hubiéramos quedado una noche en Verona seguro que hubiéramos ido a ver una ópera allí, aunque fuera sólo por verla en ese escenario único, pero bueno, otra vez será.
Continuamos dando una vuelta por la ciudad. Si sigues la marcha de la gente se llega a la Piazza delle Erbe (ese día había cientos de turistas en la ciudad), donde nos dieron un mapa de la ciudad gratuito en un puesto de información turística.
La piazza delle Erbe está en pleno centro de Verona y era el antiguo foro de la ciudad. Estaba puesto el mercado con todo tipo de puestos de recuerdo, frutas cortadas.. Para mi gusto con tanto puesto y tanto turismo no se podía apreciar bien la belleza del lugar, pero es lo que tiene viajar en pleno mes de Julio. En el centro está la fuente de la Madonna Verona, la Tribuna y la columna de San Marcos, con un león alado símbolo de Venecia. Toda la plaza está rodeada de palacios y casas antiguas con las fachadas con dibujos antiguos.
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By antoniag at 2011-10-06[/img]Paseando por las calles se llega a la Plaza dei Signori, con varios palacios y la loggia del Consiglio. En la puesta de Santa Maria Antica están las tumbas de los Scaligeri.
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By antoniag at 2011-10-06[/img]También es fácil encontrar tanto la casa de Romeo como la de Julieta. La de Julieta se puede visitar (4€), pero no me parece que valga mucho la pena. Se puede entrar al patio interior (si el gran número de turistas os lo permite) y ver la estatua de Julieta y el balcón.
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By antoniag at 2011-10-06[/img]En la entrada los románticos pueden escribir mensajes de amor en la pared, pero encontrar un sitio libre puede ser una empresa casi imposible.
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By antoniag at 2011-10-06[/img]Tras una parada para comer (lasaña y pasta para ser originales) seguimos en dirección al río Adige para ver los puentes y el teatro romano.
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By antoniag at 2011-10-06[/img]Comer en Verona es caro, cuanto más os alejéis de centro mejor y aseguraros bien del precio del cubierto (siempre lo cobran aparte) y de la bebida (nos cobraron 1.5 € por un vaso de agua del grifo, si, del grifo, al parecer una práctica habitual por estas tierras y sobre todo en zonas turísticas, pero ya se sabe, cuando se va de turista se paga…)
Ese día nos falló una ola de calor asfixiante. Era imposible estar por la calle al sol, así que volvimos al centro de la ciudad y dimos una vuelta buscando sombra y algo fresco para bajarnos la temperatura. Frente al Arena hay un parquecillo y algunas heladerías que nos amenizaron un poco el calor de la tarde. Otra vuelta por la ciudad y camino a la estación para volver a Milán.
Ese era el último día que íbamos a coger trenes, así que algo nos tenía que pasar con Trenitalia. Nuestro tren regional salía a las 18:45 en dirección a Milano central con una duración de dos horitas, pero en el mismo andén pasaba un flecha roja en la misma dirección 5 minutos antes. No sé si fue por las prisas o el despiste pero cuando nos dimos cuenta el tren estaba en movimiento y era todo demasiado elegante y nuevo para ser nuestro modesto regional de 9.05 €. Con el susto en el cuerpo fuimos a buscar al revisor y el buen hombre nos ofreció pagarle la diferencia o bajarnos en la siguiente parada para coger esta vez sí nuestro regional. Optamos por la segunda opción con dos grandes consuelos en el cuerpo, el primero que a un italiano le había pasado exactamente lo mismo (mal de muchos consuelo de tontos, pero es que nos sentíamos realmente turistas catetas), y el segundo que no nos había puesto multa (se de varias personas que no les ofrecieron bajarse, sino directamente 100 € a pagar en el momento).
En 15 minutos estábamos en nuestro regional riéndonos de nosotras mismas y perjurando de Trenitalia y sus trenes, y en una horita mas llegamos al hotel.
En Milán nos fuimos a nuestra pizzería cercana, en la que el dueño ya nos conocía, y con unas pizzas y helado en el estómago nos fuimos a la cama a seguir peleándonos con los mosquitos.