8 de Agosto
Para hoy teníamos contratada la escapada a los townships que reservamos directamente con el B&B. Nos costó R390 por persona con Sam’s Cultural Tours. Quizás el día que peor lo pasamos al darnos la vida una lección de humanidad a los que vivimos sin pensar en lo que tenemos.
Otro madrugón y a las 8.30 nos recogían a nosotros y a una chica belga al B&B. El chófer, muy simpático y enrollado, era un chaval que había crecido en el suburbio. Nos llevó primero al District Six Museum donde tuvimos una media horita para tomar pulso a la historia más penosa del apartheid en esta ciudad…cómo los echaron de sus casas, los protagonistas, sus vidas tranquilas, sus costumbres, sus negocios, sus calles…todo lo que les quitaron/borraron los blancos porque sí, sin ninguna razón más…qué asco da a veces el ser humano!!.
[align=center]Interior del Distric Six Museum y placas de antiguas calles


Un poco tocados ya y con algo de “temor” por lo que nos iban a encontrar nos dirigimos a Langa, el primero de los townships que visitaríamos, de donde era oriundo el chófer que nos llevaba. Nos llevaron a visitar un par de viviendas y el golpazo moral fue enorme…silencio…respeto…todos nos miraban a nosotros con miradas de, para mi, resignación, sin ninguna maldad, como si la vida no les diera la oportunidad de hacer otra cosa…. al principio hice un par de fotos a los niños (qué miradas!!) pero luego me sentí un poco “fuera de lugar” y por respeto me guardé la cámara. Luego visitamos un “shebeen” del townships donde probamos la cerveza típica del lugar (sabor particular,jeje) y estuvimos charlando un rato con los lugareños.

Tienda del suburbio

Niños jugando

Luego visitamos otros townships como Crossroads, Nyanga o Guguletu…donde pudimos apreciar lo poco que necesita la gente para vivir y en qué condiciones lo hace.

Contrastes...
Por último, para llevarnos un buen sabor de boca, visitamos un taller social donde madres solteras o viudas viven con sus hijos y elaboran alfombras, tejidos, bolsos, …con el que sacar adelante a su familia. Al menos parece que poco a poco van teniendo un futuro mejor.
El camino de vuelta hacia el B&B tuvo un dominador claro, el silencio…cada uno creo que extrajimos nuestras propias conclusiones y lecciones de vida que esta gente nos dio. Absolutamente recomendable pero ir con la mente abierta para lo que váis a ver!!!.
Para darle un ánimo al cuerpo, compramos en el Spar un mini picnic y nos fuimos directos a Table Mountain, ya que el día prometía mantener un buen tiempo. Hicimos cola mientras otros iban a aparcar para comprar las entradas (las podéis reservar por Internet aquí y valen para 14 días desde la fecha que pongáis). La subida es espectacular, pasando al ras de las piedras en el tramo final. Arriba las vistas son alucinantes, increíbles,..

Subida hacia Table Mountain y vistas desde arriba de Cape Town

Si váis de picnic, tirad directo hacia el restaurante que tiene unos merenderos fuera con unas vistas hacia Camps Bay cojonudas…Nosotros, cargaditos de bolsas, tiramos hacia la otra parte, la de los senderos y nos tocó comer sentados en unas piedras…muy auténtico!!Y vaya delicia de comida en ese sitio…especial!!La gente nos miraba con una cara de hambre!!!
Tras la comida dimos una vueltecilla por los senderos que hay señalizados (Agama Walk) con la esperanza de ver algún animalillo, pero salvo los deisy (unos ratoncejos muy divertidos) que hay cerca del restaurante, poca cosa…eso sí las vistas de Cape Town a un lado y de la Península al otro no tienen precio.
Para aún tener más contraste entre dos mundos separados menos de 20 km, dedicamos la tarde a visitar la zona de Clifton y Camps Bay, con las supermegamansiones con unas vistas espectaulares sobre la bahía y los 12 apóstoles, son sus magníficos restaurantes marineros y sus fabulosas tiendas de decoración. Tan cerca y tan lejos...
Para la mejor panorámica de éstos, id a La Med, en el Glen Country Club, unos 2km antes de llegar a Clifton. La imagen de los 12 apóstoles es maravillosa y el atardecer fue también mágico…otro más!!!

Los 12 Apóstoles y anochecer en Camps Bay

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