El vuelo Madrid - Chicago fue de lo más normal: en Barajas tuvimos que reorganizar el equipaje para no pasarnos con el peso, y en Chicago, nos retuvieron unos minutos (eternos) el pasaporte, para revisar la declaración de aduanas, ¿quien no tiene una anecdota que contar de su entrada, o la de un amigo, en territorio USA? No entendemos muy bien a que vino, pero no fuimos los únicos, así que debe ser un control aleatorio o algo así. Algo más que contar para la risa (siempre que se quede en eso, claro).
Sabíamos, gracias a la información recolectada en "los viajeros", que se podía coger el metro para llegar a Chicago por 2 usd. en la puerta del mismo aeropuerto para ir a Chicago y nos habíamos agenciado un mapa del metro, así que sabíamos cual era la parada más cercana a nuestro hotel, pero teniendo en cuenta que no teníamos muy clara la distancia real entre esa parada y el hotel, ni como llegar de alguna manera que no fuera andando, y que ibamos con las maletas, decidimos coger un taxi, que también estaban por supuesto en la misma puerta. Lo único que nos echaba un poco para atrás es que eran las 17 h. e imaginabamos que eso era hora punta por aquellas tierras... efectivamente, había bastante trafiquillo, pero pese a ello, nos costó 45 usd. el taxi, incluida la propina, que para taxis viene a ser como entre un 10 y un 15% del precio.
El hotel era sencillito, pero más que suficiente, y en plena Magnificent Mile: Red Roof Inn - 162 E. Ontario St.

Un hotelito de lo más normal, pero con los precios que hay en las grandes ciudades para alojarse, más que sufiente. No teníamos desayuno incluido, pero en la habitación, mientras les dejes sus 2 usd. al servicio de habitaciones, café, sobrecito de crema, azúcar y demás, nunca faltaba.
Además, teníamos un Starbucks a la vuelta de la esquina. Allí, en cualquier ciudad tienes miles y a mi, me encanta: "mocca cafe with hazelnut syrop and cream" es algo que repetí varias veces en todas las Cities que visitamos. Además, es una estupenda manera de coger WIFI si en tu Hotel no tienes. Parece mentira, pero ocurre: cuanto más caro es el hotel, menos servicios incluidos tienes. Hay, pero de pago, y para eso me tomo un café bien rico y me lo dan también.
Bueno que me desvío. En Chicago estuvimos del 17 por la tarde al 21 por la mañana. En realidad 3 días porque el primero entre tarde que llegas y hecha polvo que estás, no haces gran cosa y el 21, en realidad cogíamos el vuelo a las x de la mañana, ya que volábamos a Denver y de ahí nos teníamos que hacer unos 900 kilómetros a Jackson Hole (luego os explico el porqué de semejante paliza), así que había que aprovechar el día.
Cuando llegamos, nos acomodamos en el hotel, nos cambiamos y nos fuimos a dar una vuelta de reconocimiento al lugar. Para empezar, que sepáis que si vais en esas fechas el fresqui es considerable. Y no la llaman la Windy City por casualidad. Cono el hotel estaba tan cerquita de la Magnificente Mile, para allá que fuimos. Recorrimos la calle con su Zara y su tienda Apple y demás. Vimos la Water Tower, único edificio que quedó en pie tras el incendio de Chicago en 1871, pasamos por una especie de información y turismo ( de la que salía un chorro de calefacción) y entramos a cotillear y a caldearnos un poquito porque al ser nuestra primera salida no íbamos muy abrigados... Bueno, yo no iba muy abrigada. Leímos algunos panfletos y cogimos algunos mapas que nos vinieron luego muy bien: situación de las Torres más importantes, el Loop, algunos museos, en fin, cosillas. Seguimos nuestro paseo, situamos la Hancock Tower que está al lado, también muy cerquita del hotel y fuimos al fondo, donde nos encontramos con el lago Michigan.

Paseamos por allí un poco y volvimos para el hotel. Al volver, vimos un restaurante español. Ya sé que no es lo suyo, pero nos lo apuntamos para al menos hacer una visítala en algún momento. Subimos de nuevo al hotel con intención de coger algo más de abrigo y bajar a cenar, peo estábamos cansaditos, teníamos una estupenda tele, un estupendo microondas y un estupendo frigorífico ...y una magnífica cama, así que hubo cambio de planes. Bajamos, pero a un súper (por cierto, allí se llaman Pharmacy) y compramos algo de comida para hacer en el microondas y un pack de 6 birras, q luego nos irían acompañando todo el viaje (cafa vez menos, claro).
Quitando 3 o 4 noches, durante todo el viaje tratábamos de acostarnos prontito porque así madrugábamos y aprovechábamos al máximo todas las horas de sol. Daros cuenta que a finales de octubre no es que allá muchas y es muy importante controlar cuando se va el sol. Sin luz, es absurdo visitar un parque.
Al día siguiente madrugamos, nos tomamos el cafe del hotelito, dejamos su propina a la señora (que he de decir que siempre nos trato muy bien porque nos ponía un montón de sobrecitos) y en cuanto bajamos a la calle, cogimos otro de un Starbucks para el camino.
Nos encaminamos hacia el Navy Pier. Día nubladillo, con bastante viento, como casi todos los que estuvimos allí, así que lo tuvimos prácticamente vacío para nosotros.

Tuve intención desde España de coger un viajecito en ferry o algo así como una cenita romántica, copa y vistas desde el lago Michigan. Algunos salen desde ahí. En está web podreis ver varias opciones: www.spiritofchicago.com
De todas formas, resulta que en éstas fechas lo que yo quería solo lo había los fines de semana, con lo que lo dejé estar para una vez allí ver lo que había, y menos mal, porque con el tiempo que nos salió, la mitad de los días no zarpaban ferrys.
Además del Navy îer, desde alli hay vistas a la ciudad y se ven algunos rascacielos, como el que os añado en las fotos, el Lake Point Tower, en el que estaban haciendo una limpieza de cristales al estilo americano, por supuesto. Ahí va la bandera, como no.






(ya mejoraré las fotos... todavía estoy aprendiendo y nome quiero eternizar, voy a seguir escribiendo)
De ahí fuimas caminando y viendo edificios como el de NBC, llegando a la parte de atrás de Tribune Tower (sede del Chicago Tribune). Es un edificio muy particular, ya que tiene "incrustados" trozos de otros edificios en sus niveles bajos, trozos de Notre DAme, así como un trozo de hierro forjado de as Torres Gemelas. Además, dentro de la ciudad de Chicago llama la atención su "estilo neogótico". En su parte de abajo, se puede ver también, siempre, un lescaparate con un locutor de la radio emitiendo en directo. En fin, muy curioso.

En la misma plaza dónde está Tribune Tower, hay una Marilyn gigante de cartón piedra, con la falda levantada al estilo "La tentación vive arriba" (o en su título original "The seven year itch"). Parece ser, por lo que nos enteramos después porque, sinceramente, no sabíamos no que esa estatu estaba alli, que está titulada como una de las 10 peores obras de arte urbano del mundo. Una imagen vale más que mil palabras dicen ¿no?, juzgar vosotros mismos.

Forever Marilyn
De todas formas, parece ser que era una exposición temporal y estaba sólo un año, hasta mayo del 2012. Pero por si alguien tiene curiosidad, he leido que la han movido a Palm Springs, CA., así que podeis ir en su busqueda.
Bueno, pues despues de echarnos unas risas con Marilyn, seguimos cominando por la Magnificent Mile, cruzando el río Hudson y nos dirigimos al famoso Milenium Park y su famosa "Cloud Gate", más conocida como "The Bean"



