Al día siguiente, día soleado, tocaba ir por la mañana al Vaticano. Usamos el transporte público, el autobus. Sabíamos que en Roma prácticamente nadie paga al subirse a un bus, pero que si te pillaban, la multa era gorda. Así que lo que decidimos fue comprar cada uno un billete y si veíamos que subía un revisor, pasarlo por la máquina rápidamente. Ni apareció ningún revisor y de todas las veces que usamos autobuses sólo vimos a dos personas que validaran suu billete.

Nada más llegar al Vaticano, lo primero fue subir a la cúpula de la Basílica en la que a medida que vas subiendo se estrecha más y más

Y una vez arriba tienes unas muy buenas vistas de la ciudad:

Bueno, la verdad es que esta vez, yo no subí los 500 escalones y pico. Me quedé dentro de la Basílica esperando a que bajara el resto del grupo y me la recorrí dos o tres veces.



Y de ahí nos fuimos a los Museos Vaticanos. Como la última vez que estuve me tocó hacer bastante cola, para esta ocasión reservamos la entrada por internet (pagando un suplemento) y así podías entrar directamente. Pero....

Y dentro mil cosas que ver...
que si la Pinacoteca




y esos pasillos que no se acaban nunca

...que te conducen finalmente a la Capilla Sixtina

salida por la escalera helicoidal

y a buscar un sitio para comer

Luego volvimos al hotel a descansar unas horillas y aprovechamos para hacer otra foto a il Vittoriano, pero esta vez de día

Por la noche, antes de cenar, nos fuimos al Trastevere, un barrio bastante más tranquilo que la zona céntrica de Roma, cruzando por la Isola Tiberina.


Estuvimos callejeando, nos metimos en un bar y luego vimos la iglesia de Santa Maria in Trastevere


Cenamos en una pizzeria bastante famosa de la zona, Ai Marmi, muy concurrida, buena y barata.
Y luego otra vez a cruzar el Tíber para volver al hotel (aunque antes hicimos una parada en un pub irlandés que vimos)
