El jueves 14 fuimos por la mañana a ver el arco del triunfo (por fuera) hasta que comenzasen a circular los Batobus, para dar una vuelta por el sena, adquiriendo el pase de un día.

Después fuimos a coger el Batobus a la Torre Eiffel no sin antes darnos una vuelta y hacernos fotos en Trocadero, mientras tratábamos de esquivar a los pesadíiisimos venderodes de llaveros y de torres Eiffel y de pájaros voladores.


En el Batobus fuimos al Museo de Orsay, la segunda parada, donde nos bajamos y estuvimos allí hasta la hora de comer. No hicimos nada de cola, pues llegamos pronto. Allí vimos cuadros, entre otros, de Van Gogh como su habitación, de Monet, de Manet, de Degas, Renoir, Gauguin, etc.


Comimos en un restaurante "de lujo" de allí de Orsay, muy bonito, que parece que estás comiendo en el mismo palacio de Versalles. Comimos un único plato, que era el menú, cordero con arroz, y de postre queso blanco con frutas rojas.

A menos de 50 euros los 3. Salimos de Orsay no sin antes asomarnos a su terraza, desde donde se pueden ver unas bonitas vistas de París y7 del Sena.

Volvimos a coger el batobús, donde dimos toda la vuelta, pasando por el Louvre, Notre Dame, San germain des Pres, Hotel de Ville, y nos bajamos en Campos Elíseos, junto al puente Alejandro III.


Vimos el Grand Palais y el Petit Palais de pasada y buscamos el metro corriendo para ir a la Ópera Garnier que nos cerraba. La vimos, aunque, en mi opinión, no me pareció nada del otro mundo y tenía muchas partes cerradas.


Después nos cogimos el metro para ir a la otra punta de parís, a la Torre Montparnasse, donde hay un ascensor que te sube al piso 56 y se pueden ver unas maravillosas vistas de París desde 200 metros de altura. A diferencia de la Torre Eiffel, desde aquí, se puede ver la Torre Eiffel, así que me oarecen unas vistas estas mucho mejores. Después subimos al piso 59, donde hay una azotea desde la que puedes ver Paris en 360 grados: el Sacre Coeur, la Torre Eiffel, el Louvre, el Sena, Notre Dame, los Inválidos, el Poanteón, los jardines de Luxemburgo... todo. Como estábamos muy cansados volvimos en metro al hotel.


Por la tarde-noche salimos de nuevo hacia trocadero para ver la torre eiffel, que se empezaba a iluminar tímidamente. Cogimos de nuevo el Batobús para ver París de noche desde el Sena, y la verdad, la iluminación me pareció un poco pobre, quizá porque aún no era de noche del todo, faltaban muchas cosas, sobre todo puentes, por iluminar.

El paseo se nos hizo bastante largo, pues en cada parada se tiraba 10 minutos y dábamos que estábamos allí toda la noche. Finalmente, volvimos a la Torre Eiffel donde nos bajam,os y la vimos iluminada, toda de azul, con pequeñas luces blancas que se encendían y apagaban, muy bonito, aunque quizá demasiado recargado.

Pensábamos ir también esa noche a subir al arco del triunfo para ver las vistas, pero empezaba a llover, estábamos cansados y aún teníamos que buscar dónde cenar, así que nos fuimos hacia el hotel y ciompramos la cena en un kebab que había junto al metro del hotel, donde sólo quedaban las sobras, pero cuando hay hambre, todo vale. Nos llevamos la cena al hotal y dormimos.