Nuestro objetivo del día era ver Oltrarno, los Uffizi y la iglesia Santa Croce. Según el plan, desayunaríamos en algún lugar del camino.
Tomamos el camino habitual hacia la plaza del Duomo. Entramos en la basílica de Santa Trinita, en la que encontramos el famoso fresco de Ghirlandaio “La vida de San Francisco”. Aún era temprano y apenas había turistas.
Tras la visita a Santa Trinita, cruzamos el Arno por el Ponte Santa Trinitá, custodiado por las cuatro esculturas de las estaciones.
Pronto llegamos al Palazzo Pitti. Desayunamos cerca ya de las 10:00h en el Bar Pitti justo enfrente de la puerta principal, un par de bebidas calientes (cioccolata calda y capuccino) y un par de croissants, por 11 €, bastante caro.
Tras desayunar nos dirigimos hacia el palazzo Pitti, palacio del siglo XVI que alberga en su interior varios museos.

No teníamos idea de entrar, ya que no nos interesaban demasiado estos museos (museo de trajes de la época de los Medici, museo de carruajes, museo de la plata…). Queríamos verlo por fuera, y atravesarlo para llegar a los jardines de Boboli y dar un paseo. Pero nos enteramos allí que no era entrada libre, sino que había que pagar una entrada conjunta que incluía estos jardines, además de otro jardín, y los museos. Había bastante cola, entonces fuimos por una parte lateral donde descubrimos otra entrada que no había nada de cola, vimos el precio y decidimos dejar la visita a los jardines para otro momento, si no teníamos nada que hacer por Florencia. (Finalmente no fuimos ningún día). En ese momento preferíamos callejear por Oltrarno.
Paseando por allí vimos la Casa Guidi, donde residieron los poetas Robert Browning y Elizabeth Barrett Browning entre 1846 y 1861 después de su boda secreta. También pasamos por el Palazzo Guadagni (1500) que fue el primero de la ciudad que se construyó con una loggia en la parte alta (algo que luego fue muy imitado en las casas aristócratas).

Después llegamos a la piazza di Santo Spirito, donde había un mercadillo, que vendían libros antiguos, y objetos varios, además de algún puesto de bocatas y comida. En esa misma plaza estaba también la iglesia Santo Spirito, que fue la última iglesia proyectada por Brunelleschi, terminada después de su muerte. Iglesia con fachada inconclusa, a la que no llegamos a entrar.

Tras dar una vueltecilla al mercadillo, seguimos con nuestra caminata, pasando por lugares como el Palazzo di Bianca Cappello, con la fachada esgrafiada; también pasamos por la Piazza de Frescobaldi donde haciendo esquina vimos una fuente y una gárgola proyectadas por Buontalenti en el siglo XVI.

También vimos algunos lugares de interés como por ejemplo la Torre dei Belfredelli, que se reconoce por la hiedra en las paredes. Delante de ésta, había un pequeño pasaje que conducía a un rinconcito abierto al Arno, donde se pueden hacer buenas fotos.
Como ya se acercaba la hora a la que teníamos reservada la entrada a la Galleria de los Uffizi, (reservada desde casa), nos dirigimos hacia ésta. Allí recorrimos la galería deteniéndonos en las pinturas más conocidas por nosotros como la Primavera, y El nacimiento de Venus, ambos de Boticelli; la Venus de Urbino, de Tiziano; La Sagrada Familia, de Miguel Angel; La Virgen con el niño entre ángeles, de Fra Filippo Lippi, etc., y algunas esculturas como El niño de la espina, o el Rapto de las Sabinas... No estaba permitido hacer fotos a las obras. Pero desde unos ventanales en los pasillos del edificio se podían hacer fotos a las vistas del río. Y desde la terracita del museo también se puede fotografiar la cúpula del Duomo.

Tras la visita a los Uffizi, que duró aproximadamente 1h45min, nos dirigimos a buscar un sitio donde comer. Como teníamos la plaza de la Signoria al lado, acabamos comiendo en una terracita aquí, en un lugar llamado Il Cavallino, ya que habíamos visto en los carteles de fuera que tenían un menú por 12 euros, con todo incluido. Cual fue nuestra sorpresa, que cuando nos sentamos nos sacan la carta y las fichas de otros menús más caros, entonces, tras dudar de si aguantarnos y pedir cualquier otra cosa, o decirles que queríamos el menú barato; nos decidimos por exigirle que nos sacara el de 12 euros, en nuestro “italiañolo”. Y parece que encima les molestó. No nos sentimos muy bien tratados durante la comida. El servicio muy lento, no nos hacían ni caso, sin embargo a las mesas de al lado sí que les servían más rápido e incluso bromeaban con ellos, pero de nosotros pasaban mogollón. No nos acordamos muy bien de lo que comimos, creemos que incluía bebida, un plato principal (lasaña y raviolis, puede ser), y un postre, que consistía en tiramisú. Los dos por 24€.
Tras la comida, nos dirigimos a la iglesia Santa Croce, iglesia gótica donde están enterrados Miguel Angel, Galileo, Dante…y que alberga en su interior algunos frescos interesantes, como la primera escena nocturna pintada al fresco de Gaddi, que muestra un ángel que se le aparece a los pastores. También paseamos por su claustro, y entramos a la Cappella de’Pazzi, proyectada por Brunelleschi, que tiene cuatro medallones de los apóstoles; y vimos el Crucifijo de Cimabue y el Árbol de la vida de Gaddi, en el refrectorio.

A la salida de la iglesia, nos sentamos en una terracita de la plaza di Santa Croce a descansar y tomarnos un té y un refresco.
Después seguimos paseando un rato por la ciudad, estuvimos tomando más fotos del puente Vecchio, pasamos por fuera del palazzo Spini-Ferroni, en la piazza de Santa Trinitá... Luego fuimos a la estación de autobuses para comprar el billete para ir a San Gimignano al día siguiente, y después entramos a la farmacia Sta Maria Novella, que estaba ubicada justo delante del hotel, que es de las más antiguas de Europa. Muy grande por dentro, con varias salas (herboristería, sala de té, etc.) y jardines. Sólo pudimos visitar un par de salas que estaban abiertas dada la hora que era, y vimos el catálogo de productos y precios, pero no compramos nada porque era bastante caro.
Aquel día cenamos por la calle Borgo San Lorenzo, en una pizzeria justo al lado de la Antica pizzeria Nuti, llamada Trattoria I Matti. Creo que pedimos un agua, una copa de vino, una pizza 4 quesos, y un escalope milanesa. La pizza la sirvieron con el queso todo líquido por arriba, era difícil de comer, porque aquello más que pizza parecía sopa. Y de precio más caro que la Antica Nuti, nos costó 36’5 €.