Hacemos el check-out bastante pronto,y es que aunque sólo a Aitor le espera el avión de regreso,nosotros nos cambiamos de este hotel,a un tranquilo y romántico
Ryokan de Asakusa Como lo acompañamos hasta el aeropuerto,hemos decidido enviar las maletas al Ryokan a través de Yamato Transport y así no cargar con ellas por todas partes.De nuevo en el hotel,se encargan de todo,nos rellenan el impreso y les llaman,(nos cobran algo menos de 2000Y por dos maletas medianas y una mochila),es incrible la eficiencia de este país
.El plan del día es ir hasta Narita para despedirnos de nuestro peque y luego coger un tren que nos lleve hasta Yokohama.Hoy se celebran unos combates de sumo,que aunque son de exhibición,tienen que ser una pasada.Empiezan bastante pronto y nos perdemos todo la mañana,con un poco de suerte veremos la mitad ya que acaban a las cinco de la tarde.
Tras el desayuno en el café de estos días,cogemos la Yamanote hasta Nippori (160Y cada uno),tardamos algo más de diez minutos,son seis paradas.Nada más bajarnos seguimos las indicaciones para ir al Keisei Main Line Limited Express,menos mal que está todo muy bien señalizado porque llegamos por los pelos.Compramos los tickets,nos cuestan solo 1000Y (cada uno),la pega es que tarda un poco más que el resto de trenes,72 minutos.(Elegimos el más barato porque nosotros tenemos que hacer también viaje de retorno,y sino es una pasta :roll:).
El más rápido es el Keisei Skyliner Airport Express,una bala que en tan solo 36 minutos te lleva a la Terminal 2 de Narita, aunque cuesta 2400Y.En cambio el Narita Express es el más caro 2.940Y,y el viaje dura una hora.
Tan rápido vamos,que sin darnos cuenta nos intentamos meter con los billetes del “tren barato”,el del Keisei Main Line Limited Express por la máquina para pasar al andén del tren Skyliner,el que va super rápido.Nos echan para atrás y volando llegamos al arcén correcto,lo cogemos por cuestión de segundos
El trayecto lo hacemos sentado,menos mal,así nos echamos una siestecita
,aunque el tren no es muy cómodo Bajamos en la parada Narita Airport Terminal 2,que es donde salen los vuelos internacionales.Para poder entrar en la terminal del aeropuerto una fila de policías nos impiden el paso a no ser que les enseñemos el pasaporte
Dejamos a nuestro peque en la puerta de embarque,y no nos vamos hasta que lo perdemos de vista,nos da muchísima penita que se vaya
Son algo más de las doce y todavía tenemos que ver desde donde cogemos el tren a Yokohama,llegar allí y luego trasladarnos al estadio
Estos últimos días nos los vamos a tomar con algo más de calma,disfrutando más de la ciudad,sin prisas,ni agobios.Por lo que volvemos tranquilamente a Tokyo,con el mismo tren de antes (Keisei Main Line Limited Express),pagamos de nuevo otros 2.000Y entre los dos.En vez de parar en Nippori lo hacemos en Ueno,que nos va mejor para ir a Asakusa.Desde Ueno son cinco minutos cogiendo la Ginza Line (320Y los dos).
Es bastante tarde así que antes de ir a ver nuestro nuevo hotel,nos metemos a comer algo en la galería comercial cubierta “Shin-Nakamise” o también llamada Nueva Nakamise.Situada justo en la calle de al lado de Nakamise Dori (la que lleva al templo Sensoji) tiene un montón de tiendas y restaurantes para comer de todo,desde tempura...hasta fideos.
Mirando los escaparates nos decidimos por uno que no es muy caro y tiene un plato de pasta,entre otras cosas.Nos comemos unos spaghettis con tomate y champiñones que estaban muy buenos,y encima con tenedor,ya casi se nos olvida utilizarlo
Empezamos la búsqueda del Ryokan Kamogawa,está bastante cerca de donde nos encontramos,tirando por Nakamise Dori,la tercera calle a la izquierda.No tiene mala pinta,pero yo me imaginaba algo más parecido al de Takayama,algo más bonito...

Las tres noches que pasamos aquí nos cuestan 347,99€ los dos con desayuno incluido.Nos da cierto alivio al ver que nuestras maletas ya nos esperan aquí mientras hacemos el check-in.
El ascensor que nos lleva arriba ya nos da que pensar,es super pequeño,tanto que casi no cabemos los dos con todos los bartulos
Menuda desilusión al ver la minihabitación que nos ha tocado
Después del disgusto inicial,echamos un vistazo al resto del ryokan.En el mismo saloncito donde se sirve el desayuno tenemos unos ordenadores,totalmente gratuitos.Pero lo mejor de todo es el ofuro,solo hay uno,tanto para hombres como mujeres,algo un poco raro,pero una idea genial,porque se puede utilizar de forma familiar,sin que nadie más pueda entrar
.Nos damos una vuelta por Nakamise,y las calles de alrededor,donde no tardamos en encontrar los famosos “salones” recreativos,que tanto nos gustan.Nos gastamos ya algunos yenes
Nos fascina este barrio,tiene un encanto tan especial

A media tarde cansados de pasear,nos tomamos algo en una pequeña taberna japonesa,especializada en yakitoris.

El río nos atrae,ya ha anochecido y desde el Parque Sumida,tenemos una panorámica genial.La temperatura es muy buena y nos apetece quedarnos aquí un buen rato,nos dedicamos a hacer unas cuantas fotos con trípode.


Se respira una tranquilidad que cualquiera diría que estamos en la ciudad más poblada del mundo
Para cenar algo nos metemos por las callejuelas a ver que encontramos,porque aunque hay muchos sitios en todos hay más o menos lo mismo.Al final un italiano es el elegido,las pizzas de fuera tienen muy buena pinta.El restaurante está muy guapo,hasta parece que estamos en Italia
El Ryokan tiene “toque de queda” a las once.Pendientes del reloj vamos a gastarnos nuestros yenes de cada día.
En las calles que están alrededor del ryokan,encontramos algunos recreativos.La máquina que nos va a traer de cabeza,son varias,puestas en círculo y con un gran dinosaurio en medio
No sabemos bien cual es el premio que se consigue,seguro que algún regalo chorra,pero pasamos un rato entretenido
De vuelta al Ryokan,damos unas cuantas de vueltas de más,hasta que lo localizamos,es que estas calles son todas tan iguales,que te hacen despistar
Una vez dentro,ahora sí,salimos disparados a la habitación a colocarnos nuestros yukatas y bajar al baño,que está libre ahora

Cerramos para que no entre nadie y nos duchamos,según la costumbre japonesa,antes de meternos en el agua.La relajación es absoluta,el agua está ardiendo y no dan ganas de salir de aquí

Ahora ya sí a dormir como angelitos en nuestros futones
