Nos levantamos a las 6 de la mañana para salir hacia el aeropuerto. El avión salía a las 10:15, así que para evitar tráfico en las rondas de Barcelona, decidimos salir muy prontito!!
Facturamos sin problemas, esperamos con un cafetito calentito la hora de salida de nuestro avión, y embarcamos hacia la ciudad de Nueva York, sitio en el que haremos escala.
Comentar que la compañía American Airlines me parece mucho más seria que Air Europa, con la que siempre habíamos viajado, más moderna, y con un detalle bastante importante que es el de ofrecer bebidas no alcohólicas sin cargos adicionales, a parte de una comida y una merienda.
Llegamos a NY, pasamos el control de pasaportes, recogemos nuestras maletas para pasarlas por el control de aduanas, y las volvemos a dejar en una cinta para que las carguen en el avión con destino a Cancún.
Después de esperar 4 horas en el JFK, con vistas al Skyline lejano de Manhattan, llega la hora de embarcar y hacer el útimo tramo, el de NY a Cancún!
Era la segunda vez que despegaba en avión desde NY, y si tenéis la oportunidad de mirar por la ventanilla y ver Manhattan, diré que es siempre impresionante ver el Empire State destacar por encima de todos los demás edificios. Simplemente es un espectáculo...
La sorpresa de este viaje es que, una vez finalizadas las maniobras de despegue, teníamos WiFi en el avión con conexión a internet, así que nos pasamos las 4 horas leyendo prensa y hablando con amigos mientras volábamos.
Lo dicho, American Airlines, mola.
Así que llegamos a Cancún. Recogemos las maletas y pasamos el control de pasaportes, apretamos el famoso botón que indicará si tu futuro quedará ligado a una exhaustiva comprobación de equipaje o no, y por suerte nos salió verde a los dos, así que nos fuimos volando al exterior. Eran las 10 de la noche (hora mexicana) y teníamos bastante hambre, y sueño. He hecho 4 grandes viajes y todavía no he aterrizado de día en ningún sitio. Tendré esa suerte 8 días más tarde
La sensación, sin duda, fue el calor. Que agradable!!!
Me deshice de la chaqueta y fuimos a buscar a un representante de HotelBeds, que nos condujo hacia una Van y con ella, nos llevó hasta el Grand Palladium.
A pesar de que mi amigo Dani se molestó en recordarme que serían 2 horas de trayecto, la verdad es que tardamos sólo una, ya que la Van fué directa al Palladium y a bastante velocidad, cosa que agradecimos a medias por el estado de las carreteras de la Riviera Maya...
Así que llegamos, hicimos el Check-In muy rápido ya que a esa hora no había nadie
Nos asaltaron un montón de coatíes ansiosos de comida, pero eran muy majos y no se acercaban más de lo necesario!
Al acabar, nos fuimos a la cama de cabeza, que estabamos agotadísimos y teníamos muchísimos días por delante!