Este día no pudimos aprovecharlo tan bien como el anterior, pero si que tenía un objetivo claro y que conseguimos cumplir, andar y tomar aire, el día siguiente nos esperaban horas interminables de autobús.
Por la mañana sin madrugar mucho nos dirigimos al museo al aire libre de Goreme. Después de todo lo que visitamos el día anterior no nos llamó mucho la atención, pero aun así la visita resultaba de obligatorio cumplimiento.

Tras una comida tranquila algunos nos fuimos a montar en bici… y gente, si alquiláis bicis en Goreme aseguraros de que están enteras … los 3 que fuimos somos unos profanos del cliclismo, yo sin ir más lejos creo que hacía 10 años que no cogía una que no fuese la estática del gimnasio. A los 3 nos falló algo, y eso que uno la cambio a la primera pedalada porque reventó una rueda nada más subirse… Y aunque el paseo fue agradable y algo de ejercicio sano la realidad es que no vimos nada de nada, mirar bien los mapas si alguno tenéis intención de hacer lo mismo porque los caminos de tierra que tratamos de hacer son intransitables con bici…
A la vuelta fuimos a cenar y tomamos una copa mientras jugábamos un billar en una azotea , si, parece mentira pero en un pueblo turco perdido se puede llevar a cabo un plan ‘cool’ sin tener que pagar mucho por ello, y es bastante recomendable.
Nuestro día 13 fue todo de autobus,… un error en terminos de cómo pasar el tiempo, pero realmente era la mejor forma de ir de vuelta hasta Istanbul sin perder tiempo y costando poco.
El día 14 fue el día de las compras en Istanbul, el añadido a la visita turítica que hicimos fue ir al museo arqueológico, yo no soy muy amigo de estas cosas pero la verdad es que es enorme y tiene algunos objetos curiosos como un sarcófago atribuido a Alejandro Magno. Intentamos volver al restaurante de obreros en el que estuvimos anteriormente, pero al no ser un lugar turísitico cumplían el Ramadán, así que no pudimos despedirnos con algo de calidad.
