Desayunamos algo ligero y nos dedicamos a pasear por el hotel, no vaya a ser que visitemos todos los hoteles y nos marchemos de Las Vegas sin ver el nuestro.


En una de las tiendas del Luxor nos ofrecen, por 15 $, una ostra con perla incluida.
Pasamos al Mandalay Bay, ambientado en plan exótico, también muy bonito.



Saliendo del Mandalay Bay subimos al Deuce, donde compramos el pase de 24 h. Nos bajamos en el Stratosphere, y entramos en Roxy’s Diner para tomar un té…y salimos con 4 gofres cada uno entre pecho y espalda. Bueno, más bien con 2 ó 3, porque, una vez más, no podemos terminarlos. El hecho de que en la carta dijera “gofres”, en plural, nos tenía que haber despertado sospechas, pero ni siquiera nos planteamos que en la ración entraran más de 2… ¡Ilusos!


Esto no puede ser. ¿ Por qué, POR QUÉ, las raciones son tan grandes aquí? Esto será nuestro almuerzo.
Subimos a la torre, previo pago de 32 $ los dos. Allí arriba te haces la idea de lo grandísimo que es la ciudad de Las Vegas, cosa que desde la Strip no te imaginas.


Nos admiramos de la valentía de los “locos” que se atreven a saltar en el Skyjump donde, atados a una cuerda, los dejan en caída libre desde el piso 109 de la torre. A muchos de ellos se los veía nerviosillos, cosa comprensible…

Al salir nos hacemos la foto turística de rigor (hemos caído de 4 patas, jaja) y luego nos dejamos caer por la que se autoproclama “La tienda de regalos más grande de Las Vegas”, llamada Bonanza. De allí salimos con 2 camisetas para nosotros y 2 vasos de chupito de CSI Las Vegas para regalar a los cuñis, que son grandes fans de la serie.



Luego entramos en el Circus Circus. Para nosotros no es gran cosa pero los niños se lo pasan en grande, ya que dentro hay un parque de atracciones con noria incluida y todo tipo de tiendas y atracciones. Eso sí, de fuera, con forma de carpa de circo, es bastante pintoresco.


En una de las tiendas compramos una taza de las grandes por 3,5$. Volvemos al bus y bajamos en el Venetian.

En la Plaza San Marco cenamos un plato de pasta, una pizza y un espresso por unos 50$ propina incluida.
Seguimos paseando:


Después visitamos el Treasure Island pero no nos acaba de gustar y salimos muy rápido para ver el espectáculo de los piratas y las sirenas. Muy recomendable, lo hacen solo 4 veces al día y se forman aglomeraciones, así que hay que estar ahí mínimo media hora antes para verlo bien.


Vemos de fuera el Caesars, de noche es si cabe aún más bonito.


“Night in Vegas”:





Y para terminar el día con un broche de oro, volvemos…ooootra vez, jajaja, a las fuentes del Bellagio y su espectáculo de luz y música. En total lo hemos visto 3 veces, cada vez con una música diferente. Es tan bonito….
Algo que nos ha sorprendido de Las Vegas es que es, con diferencia, la ciudad más limpia en la que hemos estado. Todo está impecable. Alguien tira una colilla al suelo y al instante desaparece en el recogedor del empleado de limpieza de turno.