El inicio del día hoy ha sido mucho mas ágil. Normal!, no hemos tenido que colocar las “n” maletas y demás trastos …
Hoy va a ser un día tranquilo, un par de visitas, columpios para los niños y compras. Porque después de las clavadas por los desayunos y por las comidas y cenas, hemos decidido que teniendo la casa tan maja que tenemos vamos a limitar nuestras visitas a los restaurantes y vamos a empezar a usar nuestra cocina, que el súper es otra clavada, pero menos, además los peques tendrán una vida más normalizada después del “turisteo” diario.
Nos vamos a Lauterbrunnen, un idílico pueblo situado en la base del increíble valle de Lauterbrunnen, el valle en forma de U más profundo del mundo (o eso dice al menos mi guía). Tiene todo lo que te imaginas que es Suiza, praderas verdes, montañas con cumbres nevadas, cascadas y vacas pastando.

Vista panorámica del valle de Lauterbrunnen
Por un caminito que va al cementerio se llega a las Cascadas de Staubbach, cuyas aguas caen por una pared a pico de 300m, este valle es conocido como el “valle de las cascadas”, y si además hace sol, el lugar es impresionante.

Cascada de Staubbach
Cerca están las Cascadas de Trümmelbach, que son unas cascadas que se encuentran en el interior de una montaña, es una cascada de origen glacial. Se sube en un ascensor y se van viendo los distintos saltos de agua a través de galerías, túneles, senderos y plataformas.

Cascadas de Trümmelbach
El ruido es ensordecedor, el agua salpica y te moja, en algunos sitios tienes la sensación de estar dentro de la cascada, si tienes más de 5 años te encantarán, pero si tienes menos, nuestra experiencia es que dan mucho mucho miedito, así que cuatro de los cinco peques no disfrutaron precisamente con la excursión, una pena. Otro consejo más, si algún peque es muy pequeño lo mejor es usar mochila, nosotros el carrito ni nos lo planteamos y menos mal.
Cascadas de Trümmelbach
La previsión del tiempo dice que mañana hará un día precioso, el de hoy ha sido buenísimo, así que nos vamos a por los tickets para subir a Jungfraujoch, no sea que luego se estropee el tiempo y nos lo perdamos.