Por la mañana nos levantamos más o menos pronto, nos duchamos y bajamos a desayunar a un bar junto al hotel, de esos de toda la vida, después volvemos a subir a la habitación para limpiarnos los dientes, visitar al Sr. Roca y recogemos nuestras cosas.
Dejamos la maleta en el cuartito de equipajes del hotel y de nuevo al metro: nos bajamos en la Plaza de Cataluña que está en obras y me parece mucho más pequeña de cómo yo la recordaba de cuando estuve en ella en 1976. La rehabilitación del edificio principal está cubierta por un gigantesco cartel que anuncia la futura sede el Emporio Armani. En la esquina, la tienda del Barça atrae la atención de mi chico, pero no compra nada, solo mira. Iniciamos un paseo por la Rambla… parece que todas las personas que estaban anoche en el espectáculo de la Fuente de Montjuic pasean también hoy por aquí, todos vamos esquivando las esculturas humanas y los puestos de flores… pasamos por delante del Mercado de la Boquería (entraremos en nuestra próxima visita) y nos contentamos con su exterior. Nos desviamos hacia el Barrio Gótico, nos dejamos arrastrar por sus callejuelas, nos seducen una cafetería-pastelería que nos ofrece café y dulces (Hmmm, ¡qué rico el 2º desayuno que nos ha costado 7,56€!) y una tienda de cerámica donde compro mi último dedal del viaje. Terminamos en la Catedral que visitamos entrando por el maravilloso claustro donde las fuentes y el estanque dan cobijo y frescor a los cisnes, a nuestra salida, el claustro estará cerrado. El interior de esta altísima catedral gótica es tan impresionante como el de otras catedrales góticas… pero es mucho más oscura a pesar de las vidrieras.
Caminando hacia el mar pasamos por delante de una pequeña capilla en la que aparece Sant Jordi. Llegamos al puerto que recorremos en dirección a los pies de Colón pero de repente nos encontramos sacando tickets (22€) en la taquilla de las Golondrinas o barcos turísticos hasta el Forum, solo ida (¡Menos mal!).
Yo había visitado Barcelona en 1973, 1976 y 1990. Turísticamente hablando, el cambio es espectacular en lo referente a visitantes, y en el aspecto que más me chocó es la inmensa cantidad de turistas rusos que se paseaban por la Ciudad Condal. Nuestra “Golondrina” estaba llena de ellos que se divertían viendo a una compatriota que en plan “Titanic” cutre se sujetaba en la proa y saltaba a la vez que el barco se encaraba con las olas. Yo trataba de hacer fotos mientras mi cabeza y mi estómago empezaban a desear que no hubiera subido… ¡menudo mareo!
La zona del Forum estaba muerta, solo nos animó el litro de zumo de naranja que nos compramos en un súper de la zona. Cogimos el metro con destino… ¡El Nou Camp! Hogar del Mejor Equipo del Mundo, Catedral del Fútbol Mundial… ¿A qué parece que soy del Barça?... Si supierais que no me gusta el fútbol… ni un poquito y que paso del Barça, del Real Madrid y del Alcoyano… Si acaso, la Selección Española en el Mundial… y punto. Pero mi chico si es Barçero, así que la visita era un poco obligada.
El paseo entre el metro y el estadio hacía que nos cruzáramos con parejas…. Eran ±15:00 y temíamos que pudiera estar cerrado. Algunos (ellos en su mayoría, porque ellas, más bien ni fú ni fá) venían sonriendo y con alguna bolsa de la tienda oficial. Dio la casualidad que según nos acercábamos vimos varias parejas (ellos en su mayoría, porque ellas, más bien ni fú ni fá) venían con muy mala cara, lo que acrecentó nuestro temor a que estuviera cerrado.
Una visita inicial a la tienda para echar una ojeada general antes de la taquilla. Después la gran desilusión… ahora entendíamos la mala cara de algunas parejas… la entrada cuesta ¡¡¡¡¡¡22€!!!!! sin ningún tipo de descuento porque ni somos niños ni ancianos. Mi chico, que es más rata que barçero, dice que no entramos, pero yo le digo que ya que hemos venido hasta aquí, que p’ádentro pero que ya no vamos a volver, eso sí. La visita al museo pues ¡pssss!, lo más interesante, los trofeos aunque nos ha llamado la atención lo cutres que son algunos que están medio oxidados y su diseño deja al descubierto los tornillos con los que los han ensamblado. ¡Parecen los trofeos de torneos infantiles de tercera regional! ¡qué vergüenza!
Mi objetivo es pisotear el césped, pero no nos dejan… ¡pero si por 22 euracos me tenían que dar un cacho para plantarlo en una maceta en mi terraza de Madrid!
Eso sí, hemos hecho como mil fotos.
Después a la tienda… mi chico compra regalos para sus sobrinos y su madre y yo busco un tazón para mi padre pero no hay, así que me llevo un reloj…. Es que son todos del Barça… Mi chico y su familia que son de Tenerife, tienen delito, pero les salva que son primero del Tete (=Tenerife) pero mi padre no tiene perdón de Dios: es madrileño y concretamente de Chamartín… ¡casi ná!
Creo que somos gilipollas pagando el triple de los que estos chismes costarían si no fueran del Barça, o si fueran del Barça pero fabricados sin licencia en China… que la calidad es la misma porque seguro que todo está fabricado en las mismas fábricas chinas, unos pagando al Barça y otros no.
Una mujer de cuarenta y tantos acompañada de una pareja de ancianos se los lleva a toda prisa cuando ve los precios. Ellos la siguen cabizbajos… Me han dado una pena…
Para compensar nuestra orgía derrochona con el logo del Barça (estadio y tienda) nos metemos a comer un bocata en el “Pans & Company” por unos tristes 15,90€ los dos. En una mesa se sienta la pareja de ancianos con la misma mujer. Miran con mucha ilusión unos cuantos recuerdos que han comprado en la tienda. Posiblemente son regalos para sus hijos o sus nietos. Me ha emocionado verlos tan encantados con sus cosas cuando hace solo media hora les había visto tan tristes ante el arranque de la mujer que les acompaña y que no les permitió, parece que inicialmente, mirar y comprar.
Se impone salir de Barcelona con destino Zaragoza, así que vamos al metro. De paso entramos en Zara donde compro ropita para mis sobrinas como regalo de cumpleaños. En el metro sacamos los dos billetes sencillos porque ya habíamos acabado el bono metro de 10 viajes. En el hotel nos dan nuestras maletas que acomodamos (difícilmente) en el maletero del coche junto con todas nuestras compras del día.
Y nos dirigimos a Zaragoza donde llegaremos al filo del anochecer. Después de un despiste inicial en la entrada a la ciudad, el GPS consigue por enésima vez, llevarnos a nuestro hotel (NH Sport en la c/ Moncayo, 5; 50010 Zaragoza; (*editado por universo18*)) donde nos registramos.