El desayuno hoy es a las 8.30. Por primera vez coincidimos con otros huespedes en el desayuno. Son cuatro chicas japonesas y una señora francesa que habla varios idiomas que va con ellas. El desayuno se convierte en una reunión de la O.N.U. hablando en francés, inglés, italiano, japonés y español. La propietaria ha elaborado sus propias mermeladas, pan, crêpes, etc. Pero en este caso la conversación es lo importante. Finalmente nos hacemos unas fotos todos juntos y nos damos el "sayonara". Todo ello ha hecho que salgamos más tarde de lo habitual. Pero como la primera visita es al Monte Saint-Michel nos aprovechamos que ya es terreno conocido y como estamos cerca todavía no ha llegado mucha gente. Dicen que más tarde es tremendo el número de visitas. El día como contraste de ayer es muy nublado aunque se espera que pase como ayer que abra a la tarde.
La verdad es que como decía en la etapa anterior la presencia de máquinas, camiones y lo absurdo de la organización nos produce una decepción en una visita que era un deseo de hace muchos años (¡Habrá que repetir para cuando esté finalizadas las obras!). No obstante no deja de ser un trozo de Edad Media y asombra.

Nueva meta: Cancale. Puerto pesquero famoso por sus ostras. La marea está baja y los barcos están varados en la arena como se ve en tantos lugares por donde pasamos.

No sería la última ración de encanto. Llegamos a Dinan. Aparcamos en un parking gratuito cerca de la muralla. El sol abre de vez en cuando y nuestros ojos todo el tiempo. Ya lo habían contado otros blogueros. Dinan es sencillamente una delicia.


Vamos ahora para Saint-Malo, la ciudad corsaria. Destruida también en la última guerra pero reconstruida de nuevo tal como era. Son las 5 de la tarde pero el gentío es enorme. Así que vamos directamente al Parking subterráneo de St. Vincent. Se ha nublado de nuevo pero hace muy buena temperatura.
Recorremos parte de las murallas pero el cansancio es mucho. Las subidas del Monte St. Michel y Dinan hacen su efecto.

Así que decidimos salir para Pleneuf-Val-André donde está nuestra siguiente casa. Inicialmente la idea era pasar por Cap Fréhel que mencionan en todas las guías y los viajeros de esta zona, pero lo dejamos para otra ocasión.
No lo lamentaríamos después, pues en el camino empieza a llover y caen "chuzos de punta".Llegamos a Pleneuf aún lloviendo.
La casa es urbana, muy cerca de la playa. Nos llevamos un chasco cuando la propietaria nos recibe diciéndonos que no esperaba a nadie, pero que no importa pues no tiene a nadie. Le enseño los e-mails que hemos tenido pero dice que no habríamos confirmado. Da igual, nos sube a la habitación. La casa es un tanto antigua y diríamos que no tiene muchas visitas. Cuando bajo por unas toallas, me pide perdón pero que efectivamente había recibido la confirmación nuestra pero se despistó. Le digo que no importa pero... ni digo su nombre ni la recomiendo.
En esto la tarde de pone de un soleado magnífico. Mi hija menor y yo nos animamos a acercarnos a la playa. La verdad es que es estupenda y hay algún valiente que se baña pese a que llovía hace una hora.
