El tren va haciendo paradas durante el recorrido, claro. Algunas muy breves que no abren las puertas y otras más largas, de 10,20,30 minutos; hasta tuvimos una de 50 minutos. En esas ocasiones puedes bajar al andén a estirar las piernas, fumar (aunque en el tren hay espacios entre los vagones donde se puede fumar), y comprar alguna cosilla. En muchas estaciones se acerca gente del pueblo de turno a vender artesanía, comida y bebida; y también hay tiendecitas o quioscos donde venden de todo: tabaco, noodles, agua… En el Vagón PECTOPAH el café cuesta 80 rub, unos 2€. Las cervezas creo que eran 150 rub cada lata de 0’5l, casi 4€.
El "samovar":
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Uploaded with ImageShack.us[/img]La provodnitsa se queda al pie de la escalerilla y te avisa con un gesto cuando hay que volver a subir al tren; por si acaso, nosotros también le preguntábamos: “/minít/?” (=¿minuto?) y ella nos indicaba con los dedos. De todas maneras, “¿dónde va la gente?donde va vicente”, y te fijas en el resto de pasajeros: cuando el tren para en una estación, mirábamos por la ventanilla y si veíamos a gente bajando, bajábamos, y cuando los veíamos subir, pues lo mismo.
Al andén siempre bajábamos la cámara de fotos y yo mi bolso con la documentación y el dinero.. “porsi”.
La cama del tren es dura, pero cómoda y para mí el traquetreo es como un arrullo, así que siempre dormí bastante bien. Se me pasó comentar que la provodnitsa te da sábanas, almohada y en el compartimento hay mantas por si hace frío. También nos dio unas toallas.
Llegamos a Ekaterimburgo sobre las 5 de la tarde hora local. En los billetes y en los horarios de las estaciones normalmente pone la hora de Moscú, al igual que en nuestras “hojas con código de barras” que llevábamos impresas desde Madrid. Sin embargo, en los billetes que compramos a través de Real Russia ponía la hora local, muy bien indicado que era hora local de los sitios. Si no, muy importante: hora de Moscú.
La primera impresión fue buena: en la estación todas las indicaciones estaban en ruso y en inglés.
Nuestro hotel, Marins Park, estaba justo en frente de la estación, así que sólo tuvimos que atravesar la enorme plaza y cruzar una avenida por un subterráneo para poder llegar. Nos hicieron parar en el momento de registrarnos, lo hicimos con la tarjeta de débito de nuevo porque la de crédito no iba (no sabemos por qué).
El hotel es la típica mole soviética enorme y está en remodelación; qué casualidad que nuestra planta, la 9ª era de las antiguas, así que nada, todo un poco viejo pero bien. La habitación muy grande, con nevera y tv y vistas a la enorme plaza con la estación de tren. Se escuchaba el ruido del tráfico, pero bueno.
Hacía mucho calor pero aún así salimos a dar una vuelta y a ver si cenábamos algo. La ciudad es grande, con grandes avenidas, muy … “soviética”; dicen que es la ciudad con más contaminación de Rusia, y tiene una historia triste, con todo el tema de la masacre de los Romanov… pero no sé por qué nos transmitía muy buen rollito; tiene unos palacios preciosos y un lago con barquitas y un parque al lado para sentarte tranquilamente en un banco… se ve a bastante gente joven y el ambiente parece muy bueno.
Los nombres de las calles están en ruso e inglés, por lo que es más fácil moverse que en Moscú. En los 2 restaurantes que estuvimos tenían carta en inglés y los camareros se defendían, al igual que en los puestos de las calles…
Un poco de casualidad decidimos entrar en un restaurante con logotipo de un gato que tenía una terraza con flores y una cerca de madera blanca muy bonita, Se llama Паштет (Pashtet, que significa "paté"); estaba en la calle Толмачева (tolmacheva),23. Paralela a Ul Bratyev Bykovikh. Por dentro también era muy bonito, como una casita, con estanterías con libros y manteles de flores…
Cuando vieron que éramos extranjeros, nos atendió una camarera que hablaba inglés y nos trajo una carta en inglés. La verdad es que fueron muy amables. Tomamos dos ensaladas, unos entrantes que eran panecillos con relleno y unos “pelmeni”: una especie de ravioli rellenos de carne muy ricos, que nos los pusieron en una ollita con unas salsas para mojarlos (en otros sitios los sirven en sopa). De beber, agua y cocacola. No recuerdo exactamente la cuenta, pero no fue caro, unos 30€ los dos.
Los "pelmeni":
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Aprovechando que teníamos tele, estuvimos viendo la final del fútbol, que ganó España. Con el cambio horario, aquí empezó a la 1 de la madrugada… yo no conseguí ver el partido entero, pero ya me enteré al día siguiente de que habíamos ganado, jeje.