Empezamos el día visitando el Museo Belvedere que muestran colecciones de pintura de la Galería Austríaca, desde la Edad Media hasta nuestros días. Alberga una muy interesante colección de la obra de Gustav Klimt. . Cogimos el tranvía en la plaza schwarzenbergplatz (apréndetelo de memoria si puedes…) y nos llevó hasta la entrada del museo.
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Al terminar, y dado que el 15 de agosto también es festivo en Austria, paseamos por la zona cercana al canal del Danubio, por el barrio judío. Cuando cerca de las 12, Alex se percató de una concentración de gente. Allí que nos dirigimos et voilà!!! El relojito de las figuras o Ankeruhr

Y justo en el momento en el que pasan todas, menos mal al peque…
Ya por la tarde nos fuimos hacia el auténtico Danubio, no el canal que está justo en el centro. Es inmenso.

Ya una vez hechas las pertinentes fotos, nos dirigimos hacia la opera. Por sus alrededores hay mucha gente vestida con trajes de época que tratan de captar al público para que asistan a la ópera.

Justo detrás se encuentra el famosísimo hotel Sacher. O más bien, famosa su tarta

No nos resistimos a la tentación de tomar una. IM-PRESIONANTE (2 palabras jaja). Y después a darnos una vuelta por todo el centro, relajaditos y mezclándonos con el ambiente que reinaba.
Una vez anocheció, contemplamos la belleza de todos esos monumentos que habíamos visto de día, pero con la iluminación artificial, que también resulta chulo…

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