Bajamos a desayunar y nos vimos gratamente sorprendidos por la variedad que teníamos a nuestra disposición, así que desayunamos como campeones:

Eso sí, tal y como comento en la crítica del hotel, a medio desayuno nos tocó "mudarnos" a otra mesa, en una política de reserva de mesas del hotel que sigo sin entender.
Nos fuimos a Innsbruck por la carretera local (sólo cogimos la autopista, que valía 2,5€, el día de Neuchwanstein, ya que sólo se ganan unos 10 minutos) y nos dirigimos directamente a la zona de saltos. No teníamos intención de entrar, así que aparcamos donde pudimos e hicimos unas cuantas fotos, al trampolín y a un parque muy chulo que hay justo debajo.

Después fuimos hasta la zona de Wilten. Había leído bastante sobre lo difícil de aparcar en Innsbruck, los aparcamientos y demás, pero finalmente, al ver que la ciudad era bastante pequeña, dejamos el coche en una zona verde que había detrás de la basílica. Entramos en la basílica, muy bonita

y fuimos caminando hacia el centro, parando en las iglesias y plazas que nos íbamos encontrando hasta entrar en Turismo y comprar un mapa con fotos y pequeñas explicaciones de lo más interesante, por 1€, que nos serviría de escueto guía.
Vimos los puntos de interés, con especial mención al tejadillo de oro y a los edificios de la plaza en que está situado.

No subimos a la torre de la ciudad porque estaba el día un poco nublado, y no íbamos a ver mucho. Por este motivo también habíamos descartado subir en funicular, y la compra de la Innsbruck Card.
Sí que entramos en la Hofkirche, mausoleo de Maximiliano I, espectacular, tanto el propio mausoleo, como una exposición audiovisual sobre su vida, en la que vas pasando por varias salas... no cuento más.

También vimos una exposición sobre belenes de Navidad.
Comimos cerca de allí, en la Stiftskeller, delegación de Augustiner Brau de Munich, cuya carta os he pegado en la primera etapa.
Después visitamos la catedral, espectacular por dentro, con los frescos del techo, que parecen abovedados pero que son realmente planos (trampantojos), al igual que el órgano...

Seguimos paseando por la calles de Innsbruck, pudimos ver las montañas, nevadas, ya que la niebla levantó un poco, pasamos por la ribera del río, y finalmente volvimos a por el coche.
Visitamos el castillo de Ambras, que vimos por fuera porque ya estaban cerrando

Nos dirigimos a Hall in Tirol, cuyo centro conserva una estética muy medieval, con muchas iglesias. Este es el ayuntamiento:

Y el casco histórico:

Después volvimos al hotel, esta vez sí que pude usar la sauna y el jacuzzi, y a descansar para el día siguiente, tocaban castillos del Rey Loco!