Cueva El Soplao y las Villas occidentales cántabras
Después de los dos primeros días de andanzas por los Picos de Europa, hoy tenemos un programa más relajado. Aprovechando que Llanes está cerca del límite con Cantabria vamos visitar la comarca de la costa occidental cántabra, donde sobresalen tres villas por su interés histórico, monumental y turístico: Santillana del Mar, Comillas y San Vicente de la Barquera. La primera visita, sin embargo, será a la cueva turística El Soplao, de camino para Santillana, que se encuentra en la vecina comarca de Saja-Nansa.
Anoche ha llovido algo en Balmori y por la mañana cuando salimos está lloviznado ligeramente. La previsión del tiempo ha pronosticado tiempo nublado e inestable para los próximos días, así que a partir de hoy vamos siempre cargando al mismo tiempo con chubasqueros y bañadores.
Al salir de Casa Ricardo, Juan “El Marineru” tiene que apartar su buey para poder pasar con el coche por las estrechas callejuelas de Balmori. Por las mañanas los trae de uno en uno hasta el establo para lavarlos en medio del camino.
Anoche ha llovido algo en Balmori y por la mañana cuando salimos está lloviznado ligeramente. La previsión del tiempo ha pronosticado tiempo nublado e inestable para los próximos días, así que a partir de hoy vamos siempre cargando al mismo tiempo con chubasqueros y bañadores.
Al salir de Casa Ricardo, Juan “El Marineru” tiene que apartar su buey para poder pasar con el coche por las estrechas callejuelas de Balmori. Por las mañanas los trae de uno en uno hasta el establo para lavarlos en medio del camino.
El Valle del Nansa
Se accede desde de la autovía por la ría de Tina Menor en Val de San Vicente, donde desemboca el Nansa. Las rías son un accidente costero muy interesante y bonito que se produce por la penetración del mar en un valle hundido donde generalmente desemboca un río. En estos casos la ria es también el estuario del río. Resulta sorprendente encontrarse de repente envuelto por el agua que crea paisajes ribereños entre fluviales y marítimos en medio del territorio continental.

La bocana del estuario entre acantilados forma una bonita ensenada con una playa de arena blanca y una marisma muy atractiva. Los estuarios y las marismas son ecosistemas húmedos de gran importancia ecológica.
Sin embargo, el fondo de la ria esta ocupado por los puentes y la aparatosa estructura de la Autovía del Cantábrico que rompen la magia del lugar.
El río Nansa nace en el Macizo Peña Labra-Tres Mares y con sus 46 km. de recorrido es uno de los mas importantes de Cantabria. Junto con el Deva y el Saja-Besaya nacen en la zona occidental de la cordillera cantábrica y atraviesan en su recorrido la sierra del Escudo de Cabuérniga para desembocar en el mar en sus respectivas rías.
La cuenca del Nansa se encuentra entre los valles de la Liébana y del Saja-Besaya. La sierra de Peña Sagra la separa del Deva a la altura de La Herrmida y aporta el río Lamason (o Tanea) y el Vendul como afluentes principales del Nansa.
En el cauce alto hay interesantes poblaciones como Tudanca y Carmona, ambas son conjuntos histórico-artístico. Un recorrido transversal a la cuenca muy recomendable consiste en cruzar desde el valle de Cabuérniga por el collado de Carmona (CA-182) hacia Rionansa, para continuar por la CA-282 en dirección a La Hermida cruzando el Collado de Hoz. Es una ruta con varios miradores espectaculares del macizo de Andara de los Picos, así como del desfiladero de la Hermida y del macizo de Peñarrubia. También en el entorno de Carmona se pasa por otros hermosos miradores sobre los valles y pueblos de la comarca.
Sin embargo, el fondo de la ria esta ocupado por los puentes y la aparatosa estructura de la Autovía del Cantábrico que rompen la magia del lugar.
El río Nansa nace en el Macizo Peña Labra-Tres Mares y con sus 46 km. de recorrido es uno de los mas importantes de Cantabria. Junto con el Deva y el Saja-Besaya nacen en la zona occidental de la cordillera cantábrica y atraviesan en su recorrido la sierra del Escudo de Cabuérniga para desembocar en el mar en sus respectivas rías.
La cuenca del Nansa se encuentra entre los valles de la Liébana y del Saja-Besaya. La sierra de Peña Sagra la separa del Deva a la altura de La Herrmida y aporta el río Lamason (o Tanea) y el Vendul como afluentes principales del Nansa.
En el cauce alto hay interesantes poblaciones como Tudanca y Carmona, ambas son conjuntos histórico-artístico. Un recorrido transversal a la cuenca muy recomendable consiste en cruzar desde el valle de Cabuérniga por el collado de Carmona (CA-182) hacia Rionansa, para continuar por la CA-282 en dirección a La Hermida cruzando el Collado de Hoz. Es una ruta con varios miradores espectaculares del macizo de Andara de los Picos, así como del desfiladero de la Hermida y del macizo de Peñarrubia. También en el entorno de Carmona se pasa por otros hermosos miradores sobre los valles y pueblos de la comarca.

A nivel institucional esta comarca de Saja-Nansa intenta proteger y fomentar el llamado 'paisaje de aldea', que es el paisaje rural tradicional del norte de la península. Desde la Edad Media estos territorios se han estructurado en torno a pequeños núcleos de población, con sus huertos, tierras de cultivos (terrazgo), prados y montes comunales. Se trata de comunidades rurales dedicadas fundamentalmente a la agricultura, la ganadería, el cultivo forestal y la caza. Se trata de ese verde paisaje humanizado y moldeado por el hombre desde hace siglos que disfrutamos desde la carretera o caminos y que es sin duda la principal seña de identidad de estas tierras.
Desde Tudanca podemos seguir río arriba por el desfiladero de la Hoz de Bejo hacia Polaciones en la cuenca alta, bajo los picos de la cordillera con las laderas de los valles pobladas de bosques de roble y haya. Sin embargo entonces nos toparíamos con la presa de la Cohílla, que junto con la de Palombera ya cerca del cauce bajo, nutren a cuatro centrales hidráulicas para la producción de energía eléctrica. Un recurso económico importante pero difícil de armonizar con el fomento y aprovechamiento turístico de los recursos naturales del valle.
Desde Tudanca podemos seguir río arriba por el desfiladero de la Hoz de Bejo hacia Polaciones en la cuenca alta, bajo los picos de la cordillera con las laderas de los valles pobladas de bosques de roble y haya. Sin embargo entonces nos toparíamos con la presa de la Cohílla, que junto con la de Palombera ya cerca del cauce bajo, nutren a cuatro centrales hidráulicas para la producción de energía eléctrica. Un recurso económico importante pero difícil de armonizar con el fomento y aprovechamiento turístico de los recursos naturales del valle.
La Cueva El Soplao
Hoy, sin embargo, solo nos vamos a adentrar unos once kilómetros en el valle del Nansa hasta Rábago, desde donde sube una carretera local de unos seis kilómetros hasta lo alto de la sierra del Arnedo. En la parte final de la subida nos encontramos con la vaca tudanca, la gran protagonista de los prados y montes del occidente de Cantabria. Un par de rebaños ocupan la calzada con su clásica indiferencia al tráfico. Pasamos despacito junto a las largas y puntiagudas astas de estos animales.

La carretera termina en los amplios aparcamientos junto al moderno centro de recepción de la cueva El Soplao. Estamos en lo alto del monte, a unos 540 m, y desde aquí se tienen vistas panorámicas circulares de todas las comarcas limítrofes y los picos de la cabecera del Nansa en la cordillera así como de los picos de Europa.

La sierra del Arnero forma parte del Escudo de Cabuérniga, que es un macizo calizo que se extiende en unos 50 km. de forma paralela al mar entre el Deva y el Pas. Esta elevación montañosa, que no sobrepasa los 1.000 metros, sirve de límite entre la marina y la montaña cántabra occidental.
Estamos entre los municipios de Rionansa, Valdáliga y Herrerías, lo que parece que origina cierta confusión para llegar hasta aquí, aunque todo el camino esta muy bien señalizado desde la autovía.
Estamos entre los municipios de Rionansa, Valdáliga y Herrerías, lo que parece que origina cierta confusión para llegar hasta aquí, aunque todo el camino esta muy bien señalizado desde la autovía.

La Florida es una antigua explotación minera de plomo y zinc a cielo abierto, donde a principios del siglo pasado, al abrir nuevas galerías subterráneas se descubrió la cueva El Soplao. Al perforar una pared que daba acceso a la burbuja de una gran cavidad natural, se produjo un potente soplo de aire que a la postre iba a dar nombre a la cueva recién descubierta.
La primera singularidad de El Soplao es su vinculación a la explotación minera que se recuerda en estatuas, material e instalaciones que aun se conservan. La entrada turistica a la cueva se hace en la replica de un tren minero que recorre unos 500 metros hacia el interior de la tierra.
La principal cualidad del lugar es la importancia geológica y espeleológica por la cantidad, calidad y variedad de minerales y formaciones que se encuentran. Vemos las clásicas estalactitas y estalagmitas, pero también las menos habituales como las excéntricas helicitas, que es la formación más característica de la cueva por su abundancia y por la pureza de su color blanco.
Estas excéntricas son un tipo de estactitas de aragonito o calcita que crecen en todas direcciones e incluso con giros sobre el eje creando formaciones sobre la roca que recuerdan a los corales marinos.
La visita turística o de pasarela es de una hora y se recorre un kilómetro y medio pasando por una docena de salas diferentes. Hay otra visita, llamada de aventura, de mayor duración que desciende a niveles inferiores recorriendo unos seis kilómetros de túneles y galerías. El complejo total subterráneo es aun mayor, entre 20 y 40 kilómetros de galerías naturales y mineras en cinco niveles.
La primera singularidad de El Soplao es su vinculación a la explotación minera que se recuerda en estatuas, material e instalaciones que aun se conservan. La entrada turistica a la cueva se hace en la replica de un tren minero que recorre unos 500 metros hacia el interior de la tierra.
La principal cualidad del lugar es la importancia geológica y espeleológica por la cantidad, calidad y variedad de minerales y formaciones que se encuentran. Vemos las clásicas estalactitas y estalagmitas, pero también las menos habituales como las excéntricas helicitas, que es la formación más característica de la cueva por su abundancia y por la pureza de su color blanco.
Estas excéntricas son un tipo de estactitas de aragonito o calcita que crecen en todas direcciones e incluso con giros sobre el eje creando formaciones sobre la roca que recuerdan a los corales marinos.
La visita turística o de pasarela es de una hora y se recorre un kilómetro y medio pasando por una docena de salas diferentes. Hay otra visita, llamada de aventura, de mayor duración que desciende a niveles inferiores recorriendo unos seis kilómetros de túneles y galerías. El complejo total subterráneo es aun mayor, entre 20 y 40 kilómetros de galerías naturales y mineras en cinco niveles.

Según la fecha y horarios es conveniente reservar previamente, aunque hay que abonar el importe total por adelantado, lo que resulta un poco exigente y francamente antipático. Los precios de 12,00 € y de 32,00 € para ambos tipos de visita tampoco son nada económicos, aunque hay que reconocer que la apertura al publico de la cueva en 2005 debió requerir una importante inversión económica por las magnificas instalaciones realizadas.
El Soplao tiene suficientes atractivos para recomendarla como un buen complemento a un recorrido por estas tierras, o bien como motivo central si se hace la visita de aventura. Sin embargo, tampoco es conveniente exagerar las virtudes estéticas de la cueva, pues tiene que competir con muchas otras interesantes en nuestro entorno.
El Soplao tiene suficientes atractivos para recomendarla como un buen complemento a un recorrido por estas tierras, o bien como motivo central si se hace la visita de aventura. Sin embargo, tampoco es conveniente exagerar las virtudes estéticas de la cueva, pues tiene que competir con muchas otras interesantes en nuestro entorno.
Las villas occidentales cántabras
Volvemos a la autovía para continuar hacia Santillana de Mar. Estamos ahora en La Marina, que es la zona del litoral cantabro entre el mar y las primeras estribaciones montañosas. Se trata de una formación geológica conocida como la “Rasa Cantábrica”, que es antigua plataforma de abrasión marina emergida en el Cuaternario y que abarca toda la costa desde Cantabria hasta Galicia.
A la vista, La Marina se presenta como una planicie de unos 10 kilómetros de ancho con un perfil topográfico suave, formado por colinas y pequeñas ondulaciones del terreno cubiertos de verdes prados de siega. En la línea costera abundan los acantilados con blancos arenales entre farallones.
En esta planicie se asienta hasta el 80% de la población de Cantabria. Es una zona muy humanizada desde hace siglos y en consecuencia los antiguos bosques mixtos han desaparecido casi en su totalidad sustituidos por las praderías para la alimentación del ganado vacuno. A diferencia del litoral asturiano los prados de siega generalmente carecen de arbolado en sus márgenes separando las fincas, ni por supuesto se ven los manchones de los bosques en lo alto de las colinas, tan característicos del paisaje asturiano. En la Marina solo han perdurado los bosques de ribera en los márgenes de los ríos y más recientemente las plantaciones de eucalipto.
También veremos que el aspecto exterior de las casas es diferente, en Cantabria predomina la piedra vista en sillería regular combinada con la madera noble. Resulta evidente la mayor prosperidad económica de las poblaciones cantabras. La zona entre el Deva y Santillana de Mar se corresponde con la Comarca de la Costa Occidental, que comprende las tres villas marineras más importantes del occidente cantabro: San Vicente de la Barquera, Comillas y la propia Santillana del Mar.
Otro de los rasgos morfológicos característicos de la Marina son los procesos kársticas que han dado lugar a diversas formaciones producidas por la disolución de la roca caliza, como cavidades subterráneas similares a la Cueva del Soplao. Solo que a diferencia del Soplao, donde por su orientación y dificultad de accesos no fue nunca ocupada por el hombre, en Altamira encontramos el yacimiento prehistórico del Paleolítico mas importante de España y también quizás del mundo por sus pinturas y grabados rupestres.
A la vista, La Marina se presenta como una planicie de unos 10 kilómetros de ancho con un perfil topográfico suave, formado por colinas y pequeñas ondulaciones del terreno cubiertos de verdes prados de siega. En la línea costera abundan los acantilados con blancos arenales entre farallones.
En esta planicie se asienta hasta el 80% de la población de Cantabria. Es una zona muy humanizada desde hace siglos y en consecuencia los antiguos bosques mixtos han desaparecido casi en su totalidad sustituidos por las praderías para la alimentación del ganado vacuno. A diferencia del litoral asturiano los prados de siega generalmente carecen de arbolado en sus márgenes separando las fincas, ni por supuesto se ven los manchones de los bosques en lo alto de las colinas, tan característicos del paisaje asturiano. En la Marina solo han perdurado los bosques de ribera en los márgenes de los ríos y más recientemente las plantaciones de eucalipto.
También veremos que el aspecto exterior de las casas es diferente, en Cantabria predomina la piedra vista en sillería regular combinada con la madera noble. Resulta evidente la mayor prosperidad económica de las poblaciones cantabras. La zona entre el Deva y Santillana de Mar se corresponde con la Comarca de la Costa Occidental, que comprende las tres villas marineras más importantes del occidente cantabro: San Vicente de la Barquera, Comillas y la propia Santillana del Mar.
Otro de los rasgos morfológicos característicos de la Marina son los procesos kársticas que han dado lugar a diversas formaciones producidas por la disolución de la roca caliza, como cavidades subterráneas similares a la Cueva del Soplao. Solo que a diferencia del Soplao, donde por su orientación y dificultad de accesos no fue nunca ocupada por el hombre, en Altamira encontramos el yacimiento prehistórico del Paleolítico mas importante de España y también quizás del mundo por sus pinturas y grabados rupestres.
La Cueva de Altamira
Poco antes de Santillana tomamos el desvío hacia las modernas instalaciones del Museo y la Neocueva de Altamira. Como es sabido la cueva original esta cerrada de nuevo al publico desde 2002. En su lugar se visita en las cercanías un Museo que contiene varias salas de exposición didáctica y una unidad, la Neocueva, anexa al edificio principal que da acceso a una reproducción tridimensional de la cueva original con sus pinturas rupestres.
Las entradas son económicas y hay muchos visitantes en las salas de exposición, aunque todo el mundo parece esperar la entrada en la Neocueva, que se hace por turnos. La reproducción del lugar es bastante decepcionante. Pese a que se ha recreado la boca original de entrada a la cueva, no se accede a través de ella, sino por un lateral. Quizás el mayor merito sea la reproducción fiel y exacta de las pinturas originales del Gran Techo de la cueva, pero el interior se asemeja muy poco a una cavidad subterránea, más bien se tiene la sensación de estar en una nave o hangar donde se ha montado un Belén.
No cabe duda que visitar Altamira, justo después de estar una cueva natural autentica, no ayuda nada a apreciar y valorar la simulación realizada en la Neocueva. En todo caso, Altamira es lugar de paso obligado en tierras cántabras.
Las entradas son económicas y hay muchos visitantes en las salas de exposición, aunque todo el mundo parece esperar la entrada en la Neocueva, que se hace por turnos. La reproducción del lugar es bastante decepcionante. Pese a que se ha recreado la boca original de entrada a la cueva, no se accede a través de ella, sino por un lateral. Quizás el mayor merito sea la reproducción fiel y exacta de las pinturas originales del Gran Techo de la cueva, pero el interior se asemeja muy poco a una cavidad subterránea, más bien se tiene la sensación de estar en una nave o hangar donde se ha montado un Belén.
No cabe duda que visitar Altamira, justo después de estar una cueva natural autentica, no ayuda nada a apreciar y valorar la simulación realizada en la Neocueva. En todo caso, Altamira es lugar de paso obligado en tierras cántabras.

Santillana se encuentra a escasos dos kilómetros pero, entre una cosa y otra, ya es la una de la tarde, así que optamos por almorzar antes de continuar. Habíamos visto muy buenas críticas del Bar Cuesta en el barrio de Cerrazo, y no defraudó en absoluto. Buen precio, muy buena comida y abundantes raciones. La mejor relación calidad precio de todas las vacaciones.
Santillana del Mar
Durante la Baja Edad Media, Santillana fue probablemente la capital de la Merindad de Las Asturias de Santillana que abarcaba todo el occidente de Cantabria hasta la Cordillera, llegando por el oeste hasta Llanes.


De esta primera época y anterior son las construcciones religiosas de al abadía, actual colegiata, de Santa Juliana con su plaza y posteriormente las obras civiles de la plaza Mayor o del Mercado con la Torre del Merino y la Torre de Don Borja.


El actual casco histórico de Santillana se acaba configurando entre los siglos XIV y XVIII con la construcción de numerosos palacios y casas nobiliarias blasonadas.
La villa que es conjunto histórico-artístico por el alto grado de conservación de su importante patrimonio cultural, consta de dos calles principales paralelas que arrancan junto al palacio de Peredo.
La villa que es conjunto histórico-artístico por el alto grado de conservación de su importante patrimonio cultural, consta de dos calles principales paralelas que arrancan junto al palacio de Peredo.

La calle del Río que es la más larga acaba en el centro religioso, en la plaza de las Arenas, donde se encuentra la Colegiata de Santa Juliana además de otras casas y palacios como el de Velarde. Las casas nobles de Cossio y Quevedo se localizan un poco antes, en el lugar del abrevadero público.


La calle de Juan Infante conduce a la plaza Mayor donde se concentra el poder civil y militar. En esta plaza se celebra el mercado semanal rodeada de las mas notables edificaciones civiles de la villa: La casa consistorial, la Torre Don Borja, el parador nacional en el palacio Barreda, la Torre del Merino y otras casas nobles.


El mayor valor de Santillana no esta solo en la estética y valor arquitectónico e histórico de los edificios principales, sino en el conjunto que forman con el resto de casas más humildes y en los suelos empedrados bien conservados.


Nada parece fuera de lugar en esta pequeña ciudad medieval, salvo algún que otro coche que de vez en cuando amenaza con romper el encanto.

Santillana del Mar aparece siempre en las listas de los pueblos más bonitos de España y sin duda se merece uno de los primeros puestos como conjunto urbano histórico y artístico. Por estas razones no se comprende que un lugar tan sobresaliente y visitado de Cantabria no disponga de un programa permanente de visitas guiadas que ayude a comprender y conocer la villa y comarca.
Comillas
Finalmente el día había quedado casi complemente despejado, así que para contentar a los mas pequeños resolvimos ir directamente a la playa para aprovechar el buen sol que hacia. Comillas también tiene una bonita playa de fina arena, pero habíamos planeado conocer la playa de Oyambre, por lo que pasamos de largo por Comillas quedándonos solo con algunas pinceladas de su sorprendente y peculiar fisonomía.
En sus orígenes fue un sencillo puerto de mar dedicado a la pesca y agricultura que estuvo bajo la jurisdicción del marquesado de Santillana. Posteriormente pasaría a formar parte de la Provincia de los Nueve Valles. Durante estos siglos disputó a San Vicente de la Barquera la condición de capital ballenera de la costa occidental del Cantábrico.
La villa se asienta en un llano rodeado de colinas con salida al mar. Sobre estas colinas llaman la atención varias construcciones espectaculares muy llamativas: La Universidad Pontificia, el palacio de Sobrellano, el curioso cementerio con la estatua del Angel Exterminador y otras residencias y fincas veraniegas como el Capricho de Gaudí. El casco antiguo de Comillas también es conjunto histórico con calles empedradas y casonas blasonadas.
La clave del progreso de la villa esta en la labor de los Marqueses de Comillas que a finales del siglo XIX promocionaron Comillas como lugar de verano para la aristocracia y realeza de la época. Paralelamente se convirtió en centro de reunión del arte modernista catalán que embelleció la ciudad con sus obras.
Hoy día Comillas soporta una importante presión demográfica que se manifiesta, como vimos, en la construcción de segundas residencias y edificios turísticos que quizás hacen peligrar los valores naturales y tradicionales del lugar.
En sus orígenes fue un sencillo puerto de mar dedicado a la pesca y agricultura que estuvo bajo la jurisdicción del marquesado de Santillana. Posteriormente pasaría a formar parte de la Provincia de los Nueve Valles. Durante estos siglos disputó a San Vicente de la Barquera la condición de capital ballenera de la costa occidental del Cantábrico.
La villa se asienta en un llano rodeado de colinas con salida al mar. Sobre estas colinas llaman la atención varias construcciones espectaculares muy llamativas: La Universidad Pontificia, el palacio de Sobrellano, el curioso cementerio con la estatua del Angel Exterminador y otras residencias y fincas veraniegas como el Capricho de Gaudí. El casco antiguo de Comillas también es conjunto histórico con calles empedradas y casonas blasonadas.
La clave del progreso de la villa esta en la labor de los Marqueses de Comillas que a finales del siglo XIX promocionaron Comillas como lugar de verano para la aristocracia y realeza de la época. Paralelamente se convirtió en centro de reunión del arte modernista catalán que embelleció la ciudad con sus obras.
Hoy día Comillas soporta una importante presión demográfica que se manifiesta, como vimos, en la construcción de segundas residencias y edificios turísticos que quizás hacen peligrar los valores naturales y tradicionales del lugar.
El Parque Natural de Oyambre
Es un espacio natural protegido que se encuentra entre San Vicente y Comillas abarcando las rías de la Rabia y Capitán por el este y la de San Vicente por el oeste. Es un territorio costero que contiene las playas de Oyambre y Meron, dunas, acantilados y marismas, pero además, en el interior incluye zonas de prados y cultivos, así como masas forestales en el monte Corona.
La playa de Oyambre es una extensa playa de unos dos kilómetros que parte de desembocadura de los pequeños ríos de la Rabia y Capitán. Esta cubierta de una fina arena dorada, casi blanca, y es bastante ancha y espaciosa. Es muy hermosa, pero tiene el inconveniente de ser a menudo ventosa y tener un fuerte oleaje, por lo que no suele estar muy concurrida.
Hoy hace un poco de viento aunque la tarde es soleada. Sin embargo al cabo de media hora, empieza a gotear mientras vemos una densa cortina de agua que baja desde la sierra. Dejamos la playa a toda prisa. Hemos podido comprobar de primera mano la variabilidad del clima en esta zona.
La playa de Oyambre es una extensa playa de unos dos kilómetros que parte de desembocadura de los pequeños ríos de la Rabia y Capitán. Esta cubierta de una fina arena dorada, casi blanca, y es bastante ancha y espaciosa. Es muy hermosa, pero tiene el inconveniente de ser a menudo ventosa y tener un fuerte oleaje, por lo que no suele estar muy concurrida.
Hoy hace un poco de viento aunque la tarde es soleada. Sin embargo al cabo de media hora, empieza a gotear mientras vemos una densa cortina de agua que baja desde la sierra. Dejamos la playa a toda prisa. Hemos podido comprobar de primera mano la variabilidad del clima en esta zona.
San Vicente de la Barquera
Esta villa marinera es la capital de la comarca de la Costa Occidental. Su emplazamiento original, en un promontorio, entre las rías de Rubin y Pombo y frente a la marisma de San Vicente es su principal y más atractiva característica.
Con marea alta la villa aparece casi completamente rodeada de agua. Dos puentes unen ambas orillas de la ria con la península central. Los ríos Escudo y Gandarilla se unen aquí formando la gran ria de San Vicente.
Con marea alta la villa aparece casi completamente rodeada de agua. Dos puentes unen ambas orillas de la ria con la península central. Los ríos Escudo y Gandarilla se unen aquí formando la gran ria de San Vicente.

Cruzamos primero el puente de la Maza, de origen medieval que nos lleva a pie de la ciudadela alta, el núcleo histórico de la villa medieval, que se alza en la colina en torno al Castillo del Rey.
Un segundo puente conduce al paseo de la Barquera y a los muelles del puerto.


En frente tenemos la bocana de la ria que da acceso a mar abierto. En la orilla derecha de la bahía están las playas del Tostadero y de la Maza.


Del siglo XII hasta el XV San Vicente formó parte de la Hermandad de las Cuatro Villas de la Costa del Mar que posteriormente dio lugar al Corregimiento de las Cuatro Villas y que finalmente concluyó con la creación de la provincia de Cantabria.
Durante la Edad Media, en su momentos de mayor apogeo económico también formó parte de la Hermandad de las Marismas con otros puertos vascos.
Aunque estuvo enmarcado en la Merindad de las Asturias de Santillana, San Vicente de la Barquera, siempre tuvo jurisdicción propia.
Durante la Edad Media, en su momentos de mayor apogeo económico también formó parte de la Hermandad de las Marismas con otros puertos vascos.
Aunque estuvo enmarcado en la Merindad de las Asturias de Santillana, San Vicente de la Barquera, siempre tuvo jurisdicción propia.


La prosperidad económica generada por la pesca y el comercio permitió la fortificación de la ciudadela con el amurallamiento del recinto y la construcción del Castillo. Ambos son en la actualidad monumento y conjunto histórico.
San Vicente es una ciudad eminentemente turística por la belleza de su situación, sus playas, su entorno natural y su idoneidad como base para visitar la propia comarca de la costa, la vecina comarca del Saja-Nansa, la costa asturiana oriental, así como los Picos de Europa.
San Vicente es una ciudad eminentemente turística por la belleza de su situación, sus playas, su entorno natural y su idoneidad como base para visitar la propia comarca de la costa, la vecina comarca del Saja-Nansa, la costa asturiana oriental, así como los Picos de Europa.


Sin embargo, el desarrollo urbanístico de la villa no ha sabido preservar el tipismo de la urbe medieval con su puerto pesquero y en el presente carece de estos atractivos a primera vista.
Salimos de vuelta a Llanes cruzando la ria de Tina Menor donde cerramos este bonito circuito de unos 110 km. por la Marina cantabra y la parte baja del Nansa.
Salimos de vuelta a Llanes cruzando la ria de Tina Menor donde cerramos este bonito circuito de unos 110 km. por la Marina cantabra y la parte baja del Nansa.