Por fin llegó el día de comienzo de nuestro viaje, que este año nos llevará a Italia: a Venecia en primer lugar y más tarde a la Toscana y a su bellísima capital, Florencia.
Madrugón al canto, ya que nuestro vuelo salía de Sevilla con destino a Treviso a las 6h40m con la compañía Ryanair y ya sabéis, acabar de preparar maletas, pesarlas, llegar al aeropuerto, dejar el coche, facturar, tomar algo, etc., etc...
Aprovechamos y, en la cola que hicimos en el Aeropuerto de Sevilla para facturar las maletas, compramos los tickets para el autobús que nos llevaría desde Florencia hasta el Aeropuerto de Pisa, en él que sería nuestro último día de viaje. (Empresa Terravisión, 3 billetes a 5€, total 15€).
Es la primera vez que volamos con Ryanair, y la verdad, la experiencia bien. Si, ya sabéis: qué si lotería, tienda a bordo, bocadillos, prensa, la trompetita al llegar, pero, si vas a lo tuyo, lo dicho, todo bien y a la hora prevista llegamos a Treviso, por cierto, un aeropuerto de lo más tranquilo.
El avión a su llegada al aeropuerto de Treviso
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Una vez con las maletas, salimos de la Terminal y nos dirigimos a la parada de los autobuses ATVO (justo enfrente de la salida), cuyos billetes habíamos comprado a bordo por 7€ cada uno.Madrugón al canto, ya que nuestro vuelo salía de Sevilla con destino a Treviso a las 6h40m con la compañía Ryanair y ya sabéis, acabar de preparar maletas, pesarlas, llegar al aeropuerto, dejar el coche, facturar, tomar algo, etc., etc...
Aprovechamos y, en la cola que hicimos en el Aeropuerto de Sevilla para facturar las maletas, compramos los tickets para el autobús que nos llevaría desde Florencia hasta el Aeropuerto de Pisa, en él que sería nuestro último día de viaje. (Empresa Terravisión, 3 billetes a 5€, total 15€).
Es la primera vez que volamos con Ryanair, y la verdad, la experiencia bien. Si, ya sabéis: qué si lotería, tienda a bordo, bocadillos, prensa, la trompetita al llegar, pero, si vas a lo tuyo, lo dicho, todo bien y a la hora prevista llegamos a Treviso, por cierto, un aeropuerto de lo más tranquilo.
El avión a su llegada al aeropuerto de Treviso
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Después de una hora de viaje en el bus, y tras una parada en Mestre, llegamos a la Piazzale Roma en Venecia. ¡Dios, qué calor! Podríamos estar a unos 30 / 31 grados, a eso de las 10h30m de la mañana, pero el índice de humedad era tan alto, que la sensación que te da es de que te falta la vida (y lo decimos tres sevillanos, que no es que nos asuste el calor precisamente)
Tal como nos bajamos del autobús, vimos el Ponte della Constituzione, o Puente de Calatrava (uno de los cuatro que cruzan el Gran Canal). Justo antes de llegar a él y a la izquierda, está la Oficina de HelloVenezia, donde compramos los bonos de transporte para los tres días que íbamos a estar en la ciudad (3 tarjetas TravelCard, 2 adultos y 1 niña, 35€ x 2+ 18€, comprando previamente la Rolling Venice Card para la niña por 4€).
Con nuestros bonos, directos a la parada del Vaporetto nº1, que está justo antes de subir el puente en los embarcaderos de la izquierda, el segundo tal como llegas. El uso de las tarjetas de transporte es fácil: simplemente al entrar en el embarcadero (fijándose bien en el sentido que irá el vaporetto antes de subir), hay unas máquinas rojas, tú acercas el bono, se enciende el piloto verde, y ya está. Cuidado de no hacerlo, que en los tres días que estuvimos allí, más de una vez el revisor, que es el mismo que ayuda en el atraque del barco en cada parada, pasó comprobando que se había validado correctamente.
La primera góndola que vimos
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Es mejor ir en la parte de atrás de la embarcación, ya que tienes una vista mucho mejor. Esta línea nº1 es la más turística ya que para en casi todos los sitios destacados pero a la vez, tiene el inconveniente de que tarda muchísimo. Una hora desde Piazzale Roma hasta la parada S. Marco Vallaresso, que fue el destino final de nuestro primer viaje en el famoso Vaporetto.
Desde ahí, con las maletas y el insufrible calor, al hotel. Subimos por la calle Vallaresso, Salita San Moise y de bruces con la Piazza de San Marco. Preciosa, impactante, con la Basílica al fondo. Avanzamos por la Piazza hasta la Torre del Reloj, y debajo de ésta y a la derecha, la calle Larga S. Marco, la calle de nuestro hotel, el All'Angelo.
Como era temprano (la habitación no la tenían lista hasta las 14h), dejamos las maletas y nos fuimos a dar una vuelta y a comer, haciéndolo en la misma calle del hotel (unos 60€, muy cortito el menú, los tres)
Un poco antes de la hora ya estábamos de vuelta aprovechando la zona WiFi que tenía el hotel en recepción y en poco tiempo, a la habitación. Habitación muy grande, baño muy amplio, pero con las paredes en muy mal estado (con el paso de los días nos dimos cuenta que este mal estado era norma general en la mayoría de edificios de la ciudad).
La entrada trasera del hotel, que ofrece la posibilidad de llegar al mismo por el agua.
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Descansamos un poco (estábamos hechos polvo) y a eso de las 17h ya estábamos “danzando”. Al final de la calle del hotel (lo que mejor tiene éste es la ubicación), ya estamos en la Piazza de S. Marco. Dimos una vuelta por ella y como no había mucha cola para subir al Campanile, pues nada, “p'arriba” (8€ x 3). Se sube en ascensor, las vistas son geniales y creo que no hubo mejor manera de comenzar nuestra visita que poder contemplar Venecia desde lo alto de “su campanario”.Desde ahí, con las maletas y el insufrible calor, al hotel. Subimos por la calle Vallaresso, Salita San Moise y de bruces con la Piazza de San Marco. Preciosa, impactante, con la Basílica al fondo. Avanzamos por la Piazza hasta la Torre del Reloj, y debajo de ésta y a la derecha, la calle Larga S. Marco, la calle de nuestro hotel, el All'Angelo.
Como era temprano (la habitación no la tenían lista hasta las 14h), dejamos las maletas y nos fuimos a dar una vuelta y a comer, haciéndolo en la misma calle del hotel (unos 60€, muy cortito el menú, los tres)
Un poco antes de la hora ya estábamos de vuelta aprovechando la zona WiFi que tenía el hotel en recepción y en poco tiempo, a la habitación. Habitación muy grande, baño muy amplio, pero con las paredes en muy mal estado (con el paso de los días nos dimos cuenta que este mal estado era norma general en la mayoría de edificios de la ciudad).
La entrada trasera del hotel, que ofrece la posibilidad de llegar al mismo por el agua.
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Vista de la isla de San Giorgio Maggiore desde el Campanile de San Marco
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La parte suoerior de la Basílica de San Marco desde la perspectiva de su campanario
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Una vez abajo y después de muchísimas fotos, continuamos nuestro paseo por la calle paralela a la laguna, la que está una vez pasado el Palazzo Ducale a la izquierda, riva Degli Schiavoni. Con muchísimo ambiente, todo lleno de cafeterías y tiendas de recuerdos al lado izquierdo y los distintos embarcaderos, con taxis, vaporettos, etc., etc a la derecha.
Riva Degli Schiavoni, vista desde las alturas
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Lo primero que vimos fue el Ponte della Paglia, y la cantidad de gente que había para sacarse la foto con el Ponte dei Sospiri al fondo (por él que pasaban los presos desde el Palazzo Ducale hasta el edificio de la Prigioni Nuove, dicen que suspirando al ser la última vez que veían la calle). La fachada del lujoso Hotel Danieli, San Zaccaria, el campanile torcido (hay unos pocos más en la ciudad) de San Giorgio del Greci y seguimos hasta casi llegar al antiguo Arsenale.Riva Degli Schiavoni, vista desde las alturas
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El Ponte dei Sospiri visto desde el Ponte della Paglia
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[align=justify]Al estar ya cansados decidimos volver, otra vez en el vaporetto nº1, pero en sentido contrario (¡cuidado! al llegar a una parada de vaporetto hay que distinguir donde para éste depende el sentido de su viaje. Ante la duda, es adecuado preguntar) . Una vez en la Piazza S. Marco, fuimos camino al hotel, cenamos en una pizzería y directos a la cama, que entre el calor pasado, el madrugón, el viaje, estábamos “reventaos”.