En la siguiente etapa nos dirigimos al Norte de la Toscana, para ver los Alpes Apuanos, la región de Garfagnana y dormir cerca de Lucca. ( para que os hagáis una idea, el trayecto Volterra- Lucca es de 1h37 min., a esto hay que sumarle lo recorrido al Norte de Lucca).
Fuimos a la región de Garfagnana, hasta llegar a la localidad principal de este hermosísimo valle fluvial rodeado de magníficos bosques, Castellnuovo di Garfagnana. Antes de llegar nos detuvimos junto a un puente peatonal situado junto a la carretera y las vías del tren. Este puente es el “Ponte del Diavolo”, para tomar unas fotos del rio, el puente y los paisajes que lo enmarcaban.
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Vistas desde el Ponte del Diavolo
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Ponte del Diavolo
En Castellnuovo comimos unos bocadillos, y dimos una vuelta viendo alguna pequeña iglesia, sus casas, sus puentes y el rio. No disponíamos de tiempo, pero por la zona se podían hacer rutas de senderismo muy chulas.
De Castellnuovo fuimos a Barga. Barga se encuentra en una colina, con unas vistas preciosas. Este pueblo tiene algo de escocés porque muchos de sus habitantes emigraron a Glasgow. Nos comimos unos helados baratos y muy buenos. Recomiendo la subida a la catedral, que aunque es algo empinada, te recompensa con unas fantásticas vistas.
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Barga
Dejamos Barga para ir a Lucca, pero antes fuimos a buscar el hotel “Villa Volpi” en Mastiano. Reconozco que encontrarlo no fue tarea fácil, porque se encontraba en medio del monte, pero mereció la pena. Se hallaba en mitad de una colina, entre viñedos, olivos y castaños.
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Vistas desde el Hotel Villa Volpi
Nos costó 69€ con desayuno, pero era un hotel con mucho encanto, y a los huéspedes se les notaba que tenían dinero y buen gusto. Dejamos las maletas y nos fuimos a Lucca. Para los que no les importe gastarse algo más de dinero, y quieran dormir en el centro de Lucca, les diré que el propietario del Hotel tiene otro alojamiento con vistas a la Piazza S. Michele, y creo que todas sus habitaciones son suites (“Antica Residenza dell'Angelo”).
Lucca tiene el casco de la ciudad antigua, rodeado por su emblemática muralla. Existen parkings dentro de la muralla, y nosotros hicimos uso de uno, y creo que no resultaba muy caro. Por encima de esta muralla se puede dar un paseo (como en Lugo).
Lucca posee un entramado callejero muy curioso, en el que puedes hallar la Iglesia de S. Michele, la Torre delle Ore, el Mercado dei Carmini y la Iglesia de San Giovanni. Esta última la visitamos por dentro, y está muy bien. Recomiendo comprar las audioguías para esta iglesia, porque tiene un área arqueológica interesante, y sin las audioguías, esta zona quizás te deje indiferente. También tiene una cúpula muy llamativa, al menos para mi.
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Catedral de S. Giovanni
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Piazza Anfiteatro
Estaba anocheciendo cuando llegamos a la Piazza Anfiteatro. Otra de las señas de identidad de Lucca, junto con su muralla, y la verdad es un sitio singular.
Esa noche no queriamos conducir después de cenar, así que decidimos cenar en el elegante restaurante del hotel. Era un restaurante de la “nouvelle cuisine”, los cocineros eran admiradores de Ferran Adrià (tenían varios libros de él). Cenamos unas patatas a la trufa deliciosas de entrante, un plato principal (yo elegí carne y ella pescado) acompañados con una botella de vino Chianti, una botella de agua y dos postres exquisitos, servidos junto con un chupito de un licor que le iba a cada postre (40€ por persona).
A la mañana siguiente después del desayuno nos fuimos a Pisa, para dejar el coche de alquiler y esperar el vuelo de vuelta a casa.