El Banff National Park es, probablemente, el más espectacular de Canadá, aunque toda esta zona de las Rocosas es relativamente parecida y cada una tiene su área para recordar. Por este motivo decidimos pernoctar cinco noches en Banff, cuatro seguidas y una más a la vuelta de Jasper.
Banff es un pueblo que vive para el turismo, muy mono, construido a lo ancho, con unas vistas de las montañas que quitan el hipo. Todo es naturaleza. Además, tiene la ventaja de tener buena comunicación con el parque. Todo está relativamente cerca.
PRIMER DÍA EN BANFF
El primer día hicimos una excursión que ascendía el cañón del río Johnston. Una preciosidad en un trekking de poco más de 5km. Hay dos cascadas, las Lower y las Upper, cada una con su encanto particular, aunque las primeras (las Lower), debido a la poza de agua que forma y a lo cerca que estás de ellas, impresionan un poco más.
Ese mismo día (8 de octubre, lunes) visitamos dos de los lagos más famosos de Canadá Moraine y Louise. No tuvimos demasiado tiempo y el día nublado no nos animó a hacer la subida hasta el Plain of Six Glaciers, o por lo menos, hasta la Tea House. La temperatura tampoco ayudaba, sin llegar a ser gélida. Las mínimas rondaron los 2-3º y las máximas, los 10-12.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Una imagen del Lake Louise
El Moraine tampoco lo pudimos contemplar en perspectiva para disfrutar del color en toda su amplitud, pero desde la orilla también se ven unas aguas de colores espectaculares. A este no podremos volver, ya que ese día fue el último que la carretera permanecía abierta. Tuvimos suerte, la verdad.
Nuestro alojamiento en Banff (B&B Holiday Lodge,333$, cinco días, 60$ por día más impuestos, un chollo), regentado por Karin, es una cabañita algo antigua pero perfectamente acondicionada, con calefacción, cocina, microondas, nevera…El desayuno, aunque es considerado “self catered” (sírvase usted mismo, vaya) es muy completo con tostadas, mermeladas caseras, cereales, fruta fresca, yogurt, croissants, muffins caseros… Además, Karin no está por las mañanas y le ayuda una chica coreana muy amable que siempre nos anima a que nos llevemos algo para el día (incluso tienen bolsitas con autocierre preparadas).
SEGUNDO DÍA EN BANFF
El segundo día nos dejamos llevar por los consejos de Karin, que nos recomienda el Kananaskis Country, una zona no muy turística, al sur de Banff, desde Canmore, pero con mucho animal suelto y unas vistas impresionantes.
Gracias a ella vimos un coyote, otro alce (moose), todo a dos metros del coche y varios ciervos de cuello blanco.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Un coyote curioseaba al lado mismo de nuestro coche. Se dejó hacer

Al final encontramos a este en el inicio de un trail, al lado de la carretera
En este recorrido conocimos a unos jubilados excursionistas-alpinistas, que subieron un monte de casi 3000 metros, y que nos aconsejaron una ruta por la carretera más elevada de Canadá, el Highwood Pass, a 2206m de altura.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Los alrededores del Highwood Pass estaban nevados. Precioso.
TERCER DÍA EN BANFF
El último día de Banff tuvimos la sensación de que se nos acababan las rutas. Falso. Hay muchas y diversas y hubiéramos podido hacer más de quedarnos más días. Esa jornada la empezamos visitando lo más cercano a Banff y quizás menos espectaculares, las Bow Falls o el Minnewanka Lake.
Aún tuvimos tiempo de ir al Marble Canyon, en el Kootenay National Park, para hacer el trekking correspondiente, muy bonito, por cierto.

Dudamos entre ir a las Radium Hot Springs, unas piscinas termales, pero estaban a una hora y pico de camino y había que volver por la misma carretera. Decidimos subir al Lago Louise otra vez, por si lo veíamos diferente. Algo diferente, sí que fue, porque nos nevó, poco, pero nos nevó. Al día siguiente lo agradecimos.
