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Volvemos a las Rockies 2019 - Blogs de Canada
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Diario: Volvemos a las Rockies 2019  -  Localización:  Canada  Canada
Descripción: Relato del viaje de dos semanas por la zona oeste de Canadá y Glacier National Park en USA.
Autor: Lou83   Fecha creación: 
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Etapas 1 a 3,  total 18
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Etapa: Introducción  -  Localización:  Canada Canada
Fecha creación: 11/02/2020 09:08  
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Nunca es demasiado pronto para volver a Canadá.

Bienvenido a nuestro diario de viaje a las Montañas Rocosas canadienses y sus alrededores durante agosto y septiembre de 2019.

Durante dos semanas recorrimos parte de las provincias de la Columbia Británica y Alberta en Canadá, para finalizar con una visita al Glacier National Park en el estado de Montana en Estados Unidos.

¡Esperamos que lo disfrutes tanto como nosotros!

Nota: éste es nuestro segundo viaje por la zona, si quieres consultar el primero puedes visitar el anterior diario: www.losviajeros.com/Bl... hp?b=13609
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Ver Etapa: Introducción



Etapa: Día 0: El camino a Vancouver pasa por Madrid  -  Localización:  Canada Canada
Fecha creación: 11/02/2020 09:13  
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Nota: éste es nuestro segundo viaje por la zona, si quieres consultar el primero puedes visitar el anterior diario: www.losviajeros.com/Bl... hp?b=16363


26 de agosto de 2019

Síntomas de que, según te acercas a los 40 años de edad, estás pegando "la viejá": te duelen partes del cuerpo que ni siquiera sabías que existían, te cuesta mucho más que antes perder peso y dormir ocho horas está mucho más arriba en tu lista de prioridades. Y otro más: ves con muy buenos ojos repetir destinos de vacaciones con tal de no tener que investigar y planificar lugares hasta entonces inéditos.

Nosotros estamos ya en plena "viejá" y por eso cada vez que aparece una interesante oferta de vuelos a un destino que hayamos visitado -y nos haya gustado, faltaría más- nos surgen las dudas. Este 2019 estaba ya parcialmente cubierto con otra revisita a los Picos de Europa pero todavía nos quedaban otras dos semanas para invertir en nosotros. Y cuando llegó a nuestros monitores esa oferta de Air France con vuelos de ida y vuelta a Vancouver operados por KLM por poco más de 400 euros por persona, el recuerdo de ese magnífico viaje a las Montañas Rocosas de Canadá de hace tan solo tres años se nos vino encima. Desde el preciso instante en que terminamos aquella primera visita teníamos claro que volveríamos y, aunque no entrase en nuestros planes hacerlo tan solo tres años después, la ocasión estaba puesta en bandeja. Así que poco después estábamos rellenando el formulario de reserva con los datos de nuestra tarjeta de crédito, y ya estaba decidido. En verano de 2019 reeditaríamos uno de nuestros viajes favoritos con permiso de la inevitable Islandia.

Unas semanas después y tras una cantidad de horas dedicadas a la planificación mucho menor que las que requerimos cuando se trata de un nuevo destino, ya teníamos la agenda confeccionada. Sabiendo que el aterrizaje en Vancouver nos obligaría a conducir de ida y vuelta varios centenares de kilómetros hasta la verdadera meta -lo ideal sería aterrizar en Calgary pero allí las ofertas ni se han visto ni se les espera-, fuimos reservando gradualmente el coche de alquiler y los distintos alojamientos para volver a recaer en los paraísos de Jasper, Yoho, Banff y Glacier National Park, ya que recorrer las rocosas canadienses no está reñido con regresar a uno de nuestros National Park estadounidenses favoritos. Y así llegamos a este 26 de agosto, pistoletazo de salida de nuestro segundo viaje del año y día en el que nuestro único objetivo consiste en desplazarnos hasta Madrid para estar mañana ya mucho más cerca del avión que nos llevará a Canadá con una escala previa en la holandesa Amsterdam. Para ello reservamos también durante los primeros días de toma de decisiones un vuelo de ida y vuelta con Iberia incluyendo el equipaje.

Son las 15:00 en el Aeropuerto de Palma de Mallorca cuando, tras una jornada laboral algo reducida y que nos podemos permitir gracias a la naturaleza de nuestro trabajo -L tiene flexibilidad horaria y yo trabajo desde casa y puedo planificarme la semana con bastante libertad-, estamos ya listos en la puerta de embarque en la que un avión nos engullirá para despegar rumbo a Madrid a las 16:50. Es mi primer vuelo con una Nintendo Switch y, tal y como imaginaba, disponer de un entretenimiento portátil de calidad como este hace los viajes mucho más amenos cuando no tienes un libro a medio leer o no te apetece dedicar el vuelo a ver una película o una serie en una postura incómoda. Oigo en la distancia los llantos de un niño pero los derrapes del Mario Kart o la música del Zelda en mis auriculares los amortiguan.

Madrid nos recibe con un cielo totalmente cubierto, lluvia abundante y un apagón en la T4 del Aeropuerto de Barajas. Pese al apagón vemos aliviados como nuestras pesadas maletas aparecen enseguida por la cinta. Tras 20 minutos esperando la llegada del shuttle que nos tiene que recoger para llevarnos a nuestro hotel, nos alejamos del aeropuerto entre los gritos del conductor recriminando una maniobra al chófer de un autocar de Alsa. Llegamos al Hotel Nuevo Boston (reservado a través de centraldereservas.com) cuyos exteriores vienen acompañados del fresquete que hace en Madrid, recordándonos que debemos dejar atrás nuestra ropa veraniega cuando salgamos a cenar con unos amigos dentro de un par de horas.

Nos dirigimos a la habitación 344 que nos han asignado pero en la que nos espera un inesperado contratiempo. L introduce la tarjeta, y la puerta no abre. Nada raro hasta aquí, ella y las puertas de hotel siempre han tenido sus diferencias. Lo intento yo y obtengo el mismo resultado. Y durante el tercer intento, la puerta se abre desde dentro y aparece tras ella un señor ¿francés? con cara de confusión. Tras comprobar que en su portatarjetas figura también el número 344 -cosa de esperar, si él había conseguido entrar...- me dirijo a la recepción con la sospecha de que nos han informado incorrectamente del número de habitación. Y así es: por escribir un 3 en lugar de un 2 estábamos intentando colarnos en la habitación de ese pobre señor. Bajando una planta conseguimos entrar en la habitación 244 y solo nos queda por delante descansar en la amplia cama escuchando la copiosa lluvia del exterior hasta que llegue la hora de cenar.


Nuestro refugio de la lluvia

Cuando volvemos a la entrada del hotel donde nuestros amigos están esperando con su coche nos sorprende la riada que ocupa toda la calle. Con el bajo de los pantalones mojado, nos ponemos en marcha para dirigirnos al Centro Comercial Plenilunio donde nos espera un local de la franquicia Tommy Mel's. Porque aunque nos queden por delante dos semanas de comida norteamericana nunca es demasiado pronto para comenzar a engordar a base de jugosas hamburguesas y ofensivos postres. Salimos rodando, regresamos al hotel y nos despedimos de nuestros colegas madrileños. A la entrada conseguimos ganar media hora de sueño gracias debido a que, dada la alta demanda, el hotel ha habilitado un shuttle al aeropuerto a las 7:30 del día siguiente. Hasta ahora los únicos turnos disponibles que se ajustaban a nuestro horario eran los de las 7:00 y las 8:00, estando este último completo cuando hemos llegado a media tarde.

Solo queda darnos una ducha, dejar el equipaje lo más preparado posible y apagar las luces a medianoche. Y cerrar los ojos con el fuerte deseo de descansar lo suficiente para sobrevivir al día de mañana, en el que una maratoniana jornada de vuelos, escalas y diferencias horarias nos llevarán hasta prácticamente las orillas el Océano Pacífico tras lo que son demasiadas horas para dos energúmenos que están en plena "viejá".
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Ver Etapa: Día 0: El camino a Vancouver pasa por Madrid



Etapa: Día 1: Llegada y huída de Vancouver  -  Localización:  Canada Canada
Fecha creación: 11/02/2020 09:19  
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Nota: éste es nuestro segundo viaje por la zona, si quieres consultar el primero puedes visitar el anterior diario: www.losviajeros.com/Bl... hp?b=16363

27 de agosto de 2019

Despertamos en la cómoda cama del Hotel Nuevo Boston a una hora aconsejable para coger el shuttle del hotel que nos dejará en Barajas con tiempo suficiente para coger nuestro vuelo, incluido cierto margen en caso de que hubiera algún contratiempo. Iniciamos el día leyendo la noticia de que ayer, debido al fortísimo temporal que azotó Madrid y del que fuimos testigos, varios vuelos con destino a la capital tuvieron que ser desviados hasta Tarragona y Valencia. Se podría decir que esquivamos una bala, ya que de habernos ocurrido a nosotros probablemente hubiéramos tenido que buscar locas alternativas para llegar de todos modos a Barajas esta misma mañana.

El shuttle carga con nosotros y algunos huéspedes más a las 7:30 y nos lleva hasta un aeropuerto en el que no nos espera ninguna sorpresa. Todo transcurre tan rápido y sin contratiempos que a las 8:20 estamos ya ante nuestra puerta de embarque y con dos horas por delante hasta que el vuelo despegue. Es el inconveniente de ser precavido.

Llega la hora señalada y el primero de nuestros dos aviones del día toma aire a las 10:20 con destino a la ciudad holandesa de Ámsterdam, a la que llegaremos tras dos horas y media. A las 11:00, cuando solo hemos cubierto alrededor de un tercio de la distancia, la tripulación reparte unos envases con tallarines picantes. Un tentempié inesperado y un poco extraño para la hora que es, pero nuestra máxima es no rechazar nada de lo que te ofrecen a bordo las compañías aéreas. También engulle su ración el pasajero a mi lado del cual he atisbado al inicio del vuelo su pasaporte australiano.


¿Tallarines picantes a las once de la mañana? Por qué no...

A las 13:00 y tras un vuelo que se hace algo largo y sufrido por la baja temperatura en cabina, tomamos tierra en la capital holandesa. El enorme Aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol nos espera con bulliciosa actividad, y algunos de nuestros compañeros de vuelo parecen sorprenderse cuando descubren al tomar tierra que la gente ya no es capaz de responderles en español. Ah, el chovinismo.


El Aeropuerto de Ámsterdam, a pleno rendimiento

No tenemos problemas para localizar y superar los pasillos que nos llevarán hasta nuestro plato estrella del día, el vuelo transoceánico hasta Vancouver. Por el camino nos detenemos en el primer Starbucks del viaje. L, que para sus pedidos suele dar como nombre "Lou", recibe un vaso en el que el empleado ha escrito "Loo". Así que para los angloparlantes, mi pareja ha pasado a llamarse "lavabo".

Según nos acercamos a la zona de vuelos intercontinentales somos testigos del primer grupo de turistas asiáticos que perpetúan el estereotipo. Con un empleado del aeropuerto a un metro de ellos diciéndoles claramente "sigan adelante" y haciendo aspavientos para que no se detengan, éstos prefieren quedarse mirando al vacío como ciervos deslumbrados por los faros de un coche. Me sigue pareciendo un milagro que este tipo de turista sea capaz de regresar a casa sano y salvo. Pasamos de largo y seguimos superando pasillos, todos ellos atestados de publicidad del banco ING.

Ya junto a nuestra nueva puerta de embarque disfrutamos de la conexión a Internet gratuita y las mesas con enchufes para pasar el rato sin consumir datos ni batería de nuestros móviles. Dan las 15:00 y el embarque se abre con puntualidad, pasando pocos minutos hasta que estamos sentados en lo que será nuestro estrecho hogar durante las próximas nueve horas. Ya desde el primer minuto tenemos como sonido ambiente los llantos desconsolados de un bebé, lo que internamente conocemos como "la matanza del gorrino".


Lo que nos espera

Como siempre en un vuelo de esta magnitud, los primeros minutos van destinados a descubrir la oferta del servicio de entretenimiento a bordo. Hay una buena selección de películas pero desgraciadamente la mayoría solo incluyen subtítulos en chino y, con suerte, holandés. No tener la ayuda de los textos ni siquiera en inglés es un gran obstáculo para hacer uso del catálogo. Pero no debe cundir el pánico: bajo nuestros asientos reposa un enchufe dispuesto a darnos toda la energía que nuestros aparatos necesiten.


Hola, soy un enchufe y vengo a salvaros


Estaba convencido de que Endgame iba a estar disponible

Echamos a volar y la estrategia de KLM de matar a sus pasajeros por congelación parece no estar limitada a los vuelos continentales, consiguiendo que la fina manta que acompaña a cada asiento sea de uso obligatorio desde el primer instante. A las 17:00 llega el primer servicio de comida consistente en pollo, una rica ensalada, queso, pan, crackers y pastel de limón.


La ensalada resultó ser lo mejor del menú

Superado el almuerzo, paso las dos siguientes horas vagando por Hyrule hasta que llega el turno de la merienda. Son ya las 20:30... o las 11:30. Hay que ir asimilando las nueve horas que habremos ganado al reloj cuando lleguemos a Vancouver.

Dan las 23:00, que en realidad son las 14:00 para la costa oeste canadiense. Turno de otra comida: una pequeña pizza, una extraña ensalada de mango y curry y una mousse de coco y lima. Siete horas superadas, dos para alcanzar el destino y la sensación de frío ha remitido levemente. Echando la vista a la derecha, mi otra vecina de fila se ha pasado sin exagerar el 90% del tiempo de vuelo durmiendo. Solo hay dos opciones: excelente planificación o drogas.


Pizza, mousse y algo que jamás debió haber existido

Tramo final del vuelo. Hacemos uso de la aplicación para móviles que el gobierno de Canadá habilita para agilizar los trámites de inmigración a aquellos que vayan a visitar el país. Debidamente pre-descargada días antes, nos permite rellenar un formulario sin conexión para obtener a cambio un código QR con el cual nos ahorraremos introducir esos mismos datos frente a los kioskos del aeropuerto. Con el trámite cubierto, dedico los últimos instantes de vuelo a jugar en la pantalla del asiento al Angry Birds. Nunca es mal momento para retroceder hasta 2009.

Tomamos tierra a las 16:10. En España es ya la 1:10 de la madrugada del día siguiente, pero es mejor no pensar en ello. Lejos de estar terminando nuestra jornada, todavía nos queda mucho por delante.

El Aeropuerto Internacional de Vancouver nos recibe con motivos tribales adornando la terminal, una inesperada catarata interior y un suelo enmoquetado que recuerda a los hoteles de los 80. Acostumbrados a la lenta y pesada espera para nuestro turno en inmigración al viajar a Estados Unidos, la experiencia canadiense nos deja asombrados. El trámite del kiosko, gracias al código QR de la aplicación móvil, no nos lleva más de un par de minutos. Y la entrevista con el agente de inmigración consiste en las tres típicas preguntas hechas con desgana -a qué venís, cuánto tiempo estaréis, dónde dormiréis- antes de dejarnos pasar sin apenas mirarnos a los ojos. Nos parece increíble que no hayan pasado ni 15 minutos desde que bajamos del avión y ya estemos esperando a nuestras maletas. Pasa ahora un rato que se hace eterno, pero cuando empezamos a pensar en escenarios catastróficos de pérdida de equipaje nuestros bultos aparecen por la cinta.

Nos queda el último trámite antes de ponernos en marcha por nuestros propios medios: el de recoger nuestro vehículo de alquiler. Contratado directamente a la compañía AVIS, sus oficinas se encuentran apenas a unos metros a pie de la salida de la terminal, al igual que las del resto de compañías. Ya en el mostrador nos dan esa noticia que siempre aceptamos de buen grado: aunque hayamos contratado un vehículo de la categoría "Intermediate" se nos va a hacer entrega de una categoría superior, la ansiada "SUV" que nos garantiza mucho más espacio tanto para nosotros como para nuestro equipaje. Es algo que suele ocurrir en los aeropuertos norteamericanos, quizás debido a que la flota de vehículos más pequeñas es mucho más limitada y en ocasiones no tienen en garaje ningún coche que se ciña a nuestro contrato.

Nos da a elegir entre un Mitsubishi Eclipse Cross, un Kia Sorento o un Volkswagen Tiguan. Pasamos un rato explorando por nuestra cuenta los tres vehículos, sopesando características como el espacio interior, el tamaño del maletero, el aparente consumo basándonos en las dimensiones de uno u otro o el equipamiento incluido haciendo especial hincapié en el sistema de Bluetooth. El Eclipse queda descartado casi inmediatamente por ser demasiado aparatoso y no enamorarnos al visitar sus interiores. Entre el Sorento y el Tiguan nos quedamos con el segundo por la mayor confianza que nos da la marca alemana, pero seguramente cualquier decisión hubiera sido buena. Comunicamos nuestra decisión y se nos hace entrega de las llaves, con luz verde para poder disfrutar del conductor adicional gracias a ser un extra incluido para matrimonios. Considero que 12 años de convivencia convalidan el matrimonio y no me haréis cambiar de opinión. No nos piden ninguna prueba de ello, así que los canadienses deben opinar lo mismo.


Te elijo a ti, Tiguan

Salimos del garaje junto al aeropuerto a las 17:30, todavía a plena luz del día. Con ayuda de ese GPS Garmin que llevamos siempre con nosotros y amamos y odiamos a partes iguales, salimos del recinto aeroportuario. Dejamos la silueta de Vancouver a mano izquierda y la de un vistoso Mount Lehman al lado contrario. Que Canadá no se acoja al mismo sistema imperial que sus vecinos y las señales se expresen en kilómetros en lugar de millas siempre es de agradecer.


Siempre hay alguna inesperada cumbre que nos sorprende

Tras varios desvíos y cambios de vía de los que te hacen plantear qué complicado era planificar un trayecto en coche de este tipo sin ayuda de la tecnología, alcanzamos la Carretera Transcanadiense, una interminable vía que cruza el sur de Canadá de costa a costa. El Monte Lehman nos acompaña varios kilómetros más en el horizonte hasta que hemos superado ya todos los desvíos a pasos fronterizos de los Estados Unidos. Seguimos superando asfalto y a las 19:15 alcanzamos Chilliwack, ciudad de la Columbia Británica en la que pasaremos nuestra primera noche canadiense. Reservado a través de AirBnb y habiendo recibido de antemano las instrucciones para acceder al interior, nos encontramos un pequeño apartamento que sería algo justo para hacer mucha vida pero será suficiente para el único y esencial cometido de nuestra estancia: dormir.



Nos preparamos antes de caer rendidos en la cama una cena de emergencia: sendas rebanadas de pan de molde con tortilla francesa, todo gracias a los ingredientes caseros con los que el anfitrión ha tenido a bien obsequiarnos. Mi gordo interior -y exterior...- no puede evitar regalarse una propina en forma de segunda rebanada untada de empalagosa mantequilla de cacahuete.

Son las 20:30 cuando nos sentimos incapaces de estirar el día por más tiempo. Sabiendo que de todos modos estaremos en pie antes de que salga el sol -por el jet lag, pero también por conveniencia-, nos tomamos la primera pastilla de melatonina del viaje que supuestamente ayuda a superar los cambios horarios y apagamos las luces. Ya estamos en Canadá, pero todavía nos queda por cubrir algo de distancia hasta alcanzar las Montañas Rocosas. Mañana será el día en el que ponerle remedio.
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Ver Etapa: Día 1: Llegada y huída de Vancouver


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  Últimos comentarios al diario  Volvemos a las Rockies 2019
Total comentarios 11  Visualizar todos los comentarios

Lou83  lou83  13/02/2020 13:11   
¡Muchas gracias por vuestras palabras! Espero que os sirva de ayuda si visitáis la zona.

Magrat1976  Magrat1976  14/02/2020 13:50   
Todavía estoy en ello pero te dejo ya las estrellas: un diario espectacular, con unas fotos y paisajes impresionantes y mucha información útil.

Este destino lo tengo pendiente desde hace tiempo, me encantaría hacerlo en autocaravana... pero siempre se me acaba cruzando algún otro sitio antes. Espero no tardar mucho en visitarlo!

Gracias por compartir! :fl:

Marimerpa  marimerpa  18/02/2020 14:32   
Qué maravilla de paisajes! Muchas ganas de ir, y el presupuesto de la última etapa me da alas para soñar, jejeje. Gracias por compartir.

Spainsun  spainsun  22/02/2020 03:56   
Magnifico diario. Muy completo y con unos paisajes impresionantes.

Meha  meha  28/02/2020 23:24   
Yo también prometí volver a las Rockies pero no lo he cumplido. En algún momento habrá que ponerle remedio

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lvcian
Lvcian
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Ene 22, 2016
Mensajes: 34

Fecha: Vie Ene 10, 2020 01:51 pm    Título: Re: Rutas por las Montañas Rocosas - Costa Oeste de Canadá

buenas

Merece la pena el desplazamiento hasta bella coola para ver osos y la zona o mejor destinar esos dias a otra cosa?

gracias!
Ymyr
Ymyr
Super Expert
Super Expert
Nov 03, 2012
Mensajes: 274

Fecha: Vie Ene 10, 2020 08:10 pm    Título: Re: Rutas por las Montañas Rocosas - Costa Oeste de Canadá

lvcian Escribió:
buenas

Merece la pena el desplazamiento hasta bella coola para ver osos y la zona o mejor destinar esos dias a otra cosa?

gracias!

Si vas en septiembre (que es cuando abren la plataforma) y te gustan los animales yo sí iría. Yo como solo podía en julio o agosto fui a Stewart-Hyder
lvcian
Lvcian
Travel Addict
Travel Addict
Ene 22, 2016
Mensajes: 34

Fecha: Vie Ene 10, 2020 09:09 pm    Título: Re: Rutas por las Montañas Rocosas - Costa Oeste de Canadá

Ymyr Escribió:


Si vas en septiembre (que es cuando abren la plataforma) y te gustan los animales yo sí iría. Yo como solo podía en julio o agosto fui a Stewart-Hyder




si, quedaria a mediados de septiembre asi que en principio no tendriamos problemas por eso, muchas gracias!
ignashevich
Ignashevich
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Super Expert
Ene 25, 2016
Mensajes: 449

Fecha: Mar Ene 14, 2020 03:04 pm    Título: Re: Rutas por las Montañas Rocosas - Costa Oeste de Canadá

Tras varios días de estudio y de lectura, queda claro que lo más complejo de montar es la zona Yoho/Banff. He hecho un croquis de los días, teniendo en cuenta que luego sobre la marcha tendremos que cambiar cosas. En nuestro caso dependemos de los cámpings (no todos permiten reserva), pero mis preguntas son exclusivas de las visitas. Tened en cuenta que vamos con un bebé de 2 años, por lo que la idea es hacer mucho coche (carreteras panorámicas) y trails cortos. Alguno largo tampoco lo descarto, ya que mis padres se pueden quedar tranquilos con el niño y mi mujer y yo hacer alguna trail...  Leer más ...
mery3210
Mery3210
Experto
Experto
Sep 24, 2017
Mensajes: 135

Fecha: Jue Feb 13, 2020 03:48 pm    Título: Re: Rutas por las Montañas Rocosas - Costa Oeste de Canadá

Hola,
recomendadisimo por mi parte SHERBROOKE Lake, Field lo ves en un rato y no es incompatible con hacer Moraine en tiempos, si vais tempranito.
En cuanto a las TAKAKKAW FALLS mira bien si en esas fechas está abierto. Fui en junio 2019,como tú y quedaban días para abrirse,una lástima.
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