Empezamos el día con el desayuno del hostal para coger fuerzas para nuestro pateo y nos dirigimos a visitar el Templo del Cielo, uno de los sitios más espectaculares de Beijing sin duda. Tras bajarnos del metro, ni una sola indicación ni cartelito ni fotito del susodicho templo. Según el mapa, es indispensable llevar uno, hay que pasar cruzar el puente y seguir a la derecha. A la entrada llegas tras unos 10 minutos de caminar sin saber si íbamos bien.
Otra lección en china: donde dicen Templo, por lo general es conjunto templario, de varias casas y pabellones con un templo o altar principal, en este caso, dedicado a pedir por las cosechas. Su precio es de 20 yuanes.
Descomunal, gigante y precioso, así es el Templo del Cielo. Visitarlo en su totalidad lleva su tiempo puesto que está dispuesto como en una calle central con distintos templos a los que accedes subiendo y bajando escaleras. Además, existe un parque grandísimo donde los chinos juegan a cartas, damas y juegan con cometas. Necesitas unos 45 minutos sólo para hacer el camino central para ver lo imprescindible. Consejo, si quieres, un café o tomarte algo, mejor lo haces fuera al salir, la tienda allí dentro es carísima.
[img]Otra lección en china: donde dicen Templo, por lo general es conjunto templario, de varias casas y pabellones con un templo o altar principal, en este caso, dedicado a pedir por las cosechas. Su precio es de 20 yuanes.
Descomunal, gigante y precioso, así es el Templo del Cielo. Visitarlo en su totalidad lleva su tiempo puesto que está dispuesto como en una calle central con distintos templos a los que accedes subiendo y bajando escaleras. Además, existe un parque grandísimo donde los chinos juegan a cartas, damas y juegan con cometas. Necesitas unos 45 minutos sólo para hacer el camino central para ver lo imprescindible. Consejo, si quieres, un café o tomarte algo, mejor lo haces fuera al salir, la tienda allí dentro es carísima.

Templo del Cielo.Temple of Heaven. Pekin. Beijing por Germán Lemes, en Flickr
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Templo del Cielo.Temple of Heaven. Pekin. Beijing por Germán Lemes, en Flickr
Tras salir por la salida más alejada del metro, no veíamos cómo volver de manera rápida al mismo porque estaba bastante lejos, así que paramos a un señor con un rickshaw (motecito con carricoche). Nos pedía 80 yuanes por el viaje, al final le pagamos 40 yuanes, ojo, al dejarnos nos quería timar al decir que era cuarenta cada uno. Di que no y vete. 40 yuanes ya es bastante pero al ser el segundo día, pues nos engañaron un poco por 8 min en moto.
Nuestra guía recomendaba encarecidamente visitar el Templo de la nuble blanca, Baiyun Guan, o algo parecido. Nunca llegamos a verla. Tras bajarnos en la parada más cercana y buscar y buscar por aquellas calles intentamos preguntar a los lugareños diciendo baiyun guan, unos no entendía, otros ni sabían. Un desastre, al final no lo encontramos. Hay una calle que también se llama Baiyun Guan, por lo que debía ser por ahí. Tras una hora dando vueltas y preguntando, lo dejamos. Creo que pasamos al lado, puesto que paralelo a un canal que hay, vimos un portón con pinta de Templo (luego veríamos en internet que era ese) pero no había entrada ni puerta principal por donde entrar. Parecía estar en obras. Recomendación: Si quieres ir ahí, LLEVA UNA FOTO, de lo contrario puede que estés dando vueltas como un pato.
Tras el fracaso del Templo de la Nuble Blanca, que nunca vimos, por la tarde nos fuimos al famoso mercado nocturno de la calle Wangfujing. Antes de entrar paramos en un McDonlad´s a tomar un café, en chino se pronuncia cafei, muy parecido al español, por eso lo llaman McCafé, tal cual. Allí nos encontramos otras de las cuiriosidades chinas: la gente se duerme en todos lados. Mientras bebíamos el café, un señor roncaba a nuestro lado como si nada.
La calle Wangfujing es preciosa, comercial y cosmopolita, neones, rótulos luminosos, centros comerciales enormes, tiendas de lujo, y como no, un Zara inmenso de varias plantas en el centro de la calle. Es peatonal y a la mitad en un rincón es donde se abre paso casi escondido el Mercado de Wangfujing.
El mercado de Wangfujing es una maravilla. Sin palabras, una auténtico disfrute para los sentidos, bueno, un ratito porque después te pueden agobiar un poco los olores. En este mercado puedes encontrar todo tipo de comida, alguna tipo pinchito clavada en un palo, ponen desde escorpiones, insectos, saltamontes, carne, estrellas de mar, pollitos (sí, sí pollitos fritos enteros) y un montón de cosas que nunca hemos visto en europa.
Tras el fracaso del Templo de la Nuble Blanca, que nunca vimos, por la tarde nos fuimos al famoso mercado nocturno de la calle Wangfujing. Antes de entrar paramos en un McDonlad´s a tomar un café, en chino se pronuncia cafei, muy parecido al español, por eso lo llaman McCafé, tal cual. Allí nos encontramos otras de las cuiriosidades chinas: la gente se duerme en todos lados. Mientras bebíamos el café, un señor roncaba a nuestro lado como si nada.
La calle Wangfujing es preciosa, comercial y cosmopolita, neones, rótulos luminosos, centros comerciales enormes, tiendas de lujo, y como no, un Zara inmenso de varias plantas en el centro de la calle. Es peatonal y a la mitad en un rincón es donde se abre paso casi escondido el Mercado de Wangfujing.
El mercado de Wangfujing es una maravilla. Sin palabras, una auténtico disfrute para los sentidos, bueno, un ratito porque después te pueden agobiar un poco los olores. En este mercado puedes encontrar todo tipo de comida, alguna tipo pinchito clavada en un palo, ponen desde escorpiones, insectos, saltamontes, carne, estrellas de mar, pollitos (sí, sí pollitos fritos enteros) y un montón de cosas que nunca hemos visto en europa.
Los chinos van gritando en sus puestos para atraer a la gente, mientras unos miran, los menos sacamos fotos y la mayoría pasea con un pinchito desde lo más exótico a lo más “normalito”. Incluso una de las calles tiene unos bares con unas mesas y sillas como en plan terraza, justo al lado de un pequeño escenario donde había un cantante de ópera caracterizado y muy bien maquillado cantando unas buenas serenatas. Tras pasear un ratito más y sacar más fotillos nos volvimos al hostal a descansar y pensar en el día siguiente.
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Escorpiones. Scorpions.Mercado Wangfujing Market. Pekin por Germán Lemes, en Flickr
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Escorpiones. Scorpions.Mercado Wangfujing Market. Pekin por Germán Lemes, en Flickr
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DSC_2608 por Germán Lemes, en Flickr
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