La verdad es que la entrada al país fue un suplicio... Con todas las horas de vuelo a nuestras espaldas, tuvimos que esperar unas 2 horas en inmigración. Un señor iba recogiendo todos los pasaportes con el dinero (el visado cuesta 50 dólares) y, sin seguir ningún orden, los oficiales de las ventanillas iban llamando a la gente en voz alta. En fin, así es África, así que más vale dejar las prisas en casa. ¡Hakuna matata!
En el mismo aeropuerto, a la salida, compramos una tarjeta de teléfono tanzana para llamar a hoteles, guías, etc. y dar señales de vida de vez en cuando. Esto lo hacemos en todos los viajes para que la factura de teléfono no sea astronómica. Una tarjeta de Vodafone cuesta 2.000 tsh y la cargamos con 10.000 tsh. Para que os hagáis una idea, 1 minuto a España cuesta 300 tsh, así que podéis hablar una media hora por 5 euros mientras que con una compañía española la llamada os costaría unos 3 euros por minuto. No olvidéis llevar un móvil liberado y, a poder ser, el más sencillo que tengáis, que no es plan de andar por África con un smartphone…
Dar Es Salaam no entraba en nuestros planes, así que suponía desviarnos de la ruta establecida. Pero es que uno de los directores de la agencia de safaris que contratamos había montado un colegio para niños menores de seis años en su pueblo a las afueras de Dar Es Salaam. La educación pública tanzana escolariza a los niños a partir de seis años, por lo que los menores de esa edad no pueden ir al colegio a menos que sus padres puedan permitirse pagar una escuela privada. Después de intercambiar varios emails sobre el proyecto con esta persona, nos propuso alojarnos en su casa. Llevamos material escolar para el colegio y, a cambio, pudimos ver cómo funcionaba el proyecto y vivir durante un par de días en un pueblo alejado del turismo. Si os apetece vivir una experiencia auténtica y echar un cable pero, por algún motivo, no podéis hacer un voluntariado de varias semanas o meses, esta es una buena oportunidad para empaparse de su cultura y ayudarles de manera responsable (sin dar limosna ni caramelos a los niños por la calle, por favor). Os recomendamos que echéis un vistazo a esta iniciativa llamada Pack For a Purpose, con quien colabora esta agencia de safaris y muchas otras, tanto en África como en el resto del mundo.



La casa, el pueblo y la escuela eran muy humildes, pero sabíamos lo que nos íbamos a encontrar y teníamos claro que podíamos prescindir de ciertas comodidades. Lo que de verdad importa es que África tiene una gente muy hospitalaria y generosa. Fue uno de los puntos fuertes del viaje y creemos que las fotos hablan por sí solas.


