Para este día habíamos dejado las visitas de pago que no entran con la Firenze Card. Nuestro vuelo sale a las 20h por lo que tenemos casi todo un día por delante. Hoy nos levantamos un poco más tarde, pero eso sí, con tiempo de tomar nuestro último desayuno en el hotel. A las 11h hemos de dejar el hotel, por lo que un poco antes recogemos todo, sacamos las maletas y pagamos. Como dije, son 200 euros que pagamos con visa. A parte, en Florencia se paga una tasa turística. Son dos euros por estrella del hotel y por persona. Cuatro noches, dos personas, 16 euros. Esto se paga en efectivo, y lo guardan en una cajita aparte.
Las maletas nos las guardan en el hotel, algo de agradecer porque así no tenemos que ir arrastras con las maletas todo el día.
Nuestra primera visita será a la basílica de San Lorenzo y la Biblioteca Laurenziana. La entrada combinada de la basílica más la biblioteca cuesta 6 euros por persona.
Comenzamos por la Biblioteca, un proyecto realizado por Miguel Ángel, que se accede por sus famosas escaleras y que dan paso a la gran sala de lectura con sus bonitos bancos. Aquí se exponen numerosos libros muy antiguos.
Después entramos a la basílica y a su cripta. Allí está enterrado Cosme I de Medici y también podemos ver la tumba de Donatello.
Nuestra siguiente visita será la Iglesia de la Santa Croce. Impresionante fachada. La entrada cuesta 6 euros. Esta iglesia es conocida por tener casi 300 sepulturas, algunas de ellas de artistas famosos como Miguel Ángel, Galileo, Maquiavelo,…
Con la entrada viene incluida la visita al Museo dell'Opera de la Santa Croce.
Como curiosidad, en un pasillo cerca del claustro había una exposición fotográfica de las inundaciones de 1966. En ellas se veía como se inundó y se llenó de barro toda la iglesia y los trabajos que tuvieron que hacer para salvar todo lo que había dentro.
Después de estar algo más de una hora en la Santa Croce, nos vamos para el Duomo. En la catedral destaca la cúpula de Brunelleschi.
Después de dar una vuelta por la catedral y admirar la cúpula desde abajo, nos vamos a comprar la entrada para subir a ella. 8 euros. 463 escalones.
A mitad camino sales al interior de la cúpula y desde ahí se puede admirar muy de cerca sus pinturas. Nos entretenemos bastante ahí, observando todos los detalles con tranquilidad, porque como viene sucediendo todos estos días, estamos prácticamente solos.
Después de un rato, seguimos ascendiendo por las escaleras hasta que llegamos al exterior de la cúpula. Como es de suponer, las vistas de Florencia desde aquí son impresionantes.
Una hora ha pasado desde que comenzamos a subir hasta que hemos bajado otra vez (por lo que nos hemos entretenido, no porque se tarde mucho en subir las escaleras…)
Ya son las 3, por lo que buscamos un sitio para comer. Entramos en el restaurante Yellow, muy cerca de allí. Pedimos dos pizzas y dos cervezas. No me acuerdo lo que nos costó, pero no mucho.
Después de comer ya no sabemos dónde ir. Estamos cansados y decidimos entrar de nuevo en el Duomo. Allí podemos sentarnos un rato, descansar y hacer tiempo hasta que nos tengamos que ir a coger el autobús que nos llevará al aeropuerto. Nos entretenemos haciendo más fotos y revisando todas las que ya hemos hecho.
Al cabo de un rato nos vamos hacia la estación de Santa Maria Novella, para mirar desde donde sale el autobús y su horario. Fácilmente encontramos su parada y vemos que el próximo en salir es a las 17:20h. Pasan unos minutos de las 5 por lo que nos vamos a recoger las maletas al hotel y en un momento estamos otra vez allí plantados, ya con las maletas.
Tal como está llegando el autobús empieza a llover. Compramos los billetes y para adentro. Tardamos bastante en llegar hasta el aeropuerto. Hay muchísimo tráfico y a veces estamos parados. Suerte que hemos cogido este, porque el siguiente sale una hora después y con este tráfico hubiéramos llegado justos.
En el aeropuerto hacemos las últimas compras. Por ejemplo, al no facturar no podíamos comprar vino de la Toscana en Florencia. Pero una vez pasados los arcos de seguridad ya puedes comprar líquidos, por lo que aprovechamos para comprar una botella.