Uff, como nos costó madrugar, a las 5 había que estar abajo en el coche, y si esto nos costaba, que iba a ser de nosotros el día del amanecer en Tikal… mejor no pensarlo. Cuando llegamos ya estaba Alfredo listo y también el guía, Edwin, la tarde de antes, la chica con la que contratamos el guía, nos dijo que habíamos tenido mucha suerte porque nos había tocado el coordinador de todos los guías, de momento, buena planta tenía, jajajaja y eso que estábamos medio dormidas, dejamos para luego lo de evaluar que tal guía era.
Tardamos unos 15 ó 20 minutos en llegar a Llanos del Pinal, donde comenzaríamos la ruta hasta el mirador del Santiaguito, y mientras fuimos desayunando. Hacía bastante fresco tan pronto, y estaba empezando a amanecer. Pero en cuanto empezamos a andar, fuimos entrando en calor. Hubo una cuesta tremenda, pero una vez se pasaba ya era bastante llano. Tardamos como una hora y media en llegar al mirador, y hacía bastante viento, por lo que nos tuvimos que abrigar bastante, y tomamos asiento en la única roca que había para poder sentarse. Detrás de nosotros llegaron un grupo de franceses, que ya no tuvieron sitio para sentarse.
Como lo único que podíamos hacer allí era hablar mientras esperábamos alguna explosión del Santiaguito, cosa que no aseguraban que fuera a pasar, empezamos a charlar con Edwin y también con el chico que era el guía de los franceses, que bien nos lo pasamos con ellos, el otro guía nos confesó que le encantaba la serie Aída, y entre conversación y conversación, tuvimos la suerte de ver 3 explosiones, porque nos dijeron los dos guías que hacía años sí que era seguro verlas, pero que desde hacía pocos años, había veces que estaban 2 horas y no veían ninguna. A nosotros nos gustó mucho, no se oía ningún ruido, por lo menos aquel día, pero empezaba a salir una humareda tremenda, impresionante.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Después de la tercera, seguíamos esperando una cuarta, y de repente aparecieron 2 toros y una vaca, al principio se quedaron en medio del camino de vuelta, pero luego empezaron a avanzar, y se hicieron los dueños del mirador hasta que ya nos echaron de allí, y nos tuvimos que volver antes de lo que queríamos
.
A la bajada Edwin ya hablaba bastante más, y sí que nos gustó mucho como guía, tenía razón la chica de la agencia, tuvimos suerte con él. Llegando ya casi al pueblo, nos cruzamos con una mujer que bajaba con una ternera, pero la ternera no hacía ni caso a la mujer, y decía que no era normal que estuviera tan revuelta….
Cuando estábamos ya entrando en Llanos del Pinal, y estábamos al lado de las primeras casas, eran las 10.35, de repente, empezamos a oír un ruido muy fuerte, de los tejados de las casas, yo pensé, jo que aire se está levantando para que suene así, pero instantáneamente me di cuenta que yo no notaba nada de aire, no entendía nada, y en seguida nos dijo Edwin es un terremoto, ¿qué? ¿cómo?
No puede ser verdad, pensé, pero en milésimas de segundo me di cuenta de que sí que era cierto, enseguida empezó a moverse todo, los palos de madera que sujetaban los cables de la luz se movían como si no estuvieran hundidos en el suelo, empecé a notar que el suelo se movía como haciendo ondas, no uniformemente, y hasta yo notaba que me movía, incluso interiormente, fue una sensación muy rara, no se muy bien como explicarlo, y así estuvimos en total como unos 30 segundos que nos parecieron 30 minutos, cuando acabó, todo se quedó en silencio, un silencio que se escuchaba… Entonces nos dijo Edwin, este terremoto ha sido de 7 grados como mínimo, ¡venga ya! es broma ¿no?
Estoy soñando, es lo que tiene no parar de hacer turismo, necesito dormir más, no puede ser que hayamos vivido un terremoto de esa magnitud, pero sí, no estaba soñando, vimos que de las casas había salido toda la gente, justo a nuestro lado había salido un grupo como de unas 4 chicas, y que cara de susto tenían, igual que Edwin, y que Alfredo, que estaba ya allí esperando en el coche, y lo habíamos visto según empezamos a entrar antes del terremoto, en las nuestras no me fijé, pero seguro que eran un poema. Cuando Alfredo llegó nos dijo, este terremoto ha sido fuerte, ha tenido que ser como mínimo de 5 grados y pico, y Edwin con una seguridad aplastante, dijo que no, que hacía 15 días había habido uno de 5,4 y que este había sido mucho más fuerte que ese, y allí estábamos nosotros, sin creernos todavía lo que habíamos vivido, con la boca abierta y sin poderla cerrar. Empezamos a hablar con las chicas de la casa de al lado, que nos dijeron que nunca habían vivido un terremoto así, y que se habían asustado mucho, pues anda que nosotros, estamos que no estamos...
También nos dimos cuenta que a nuestro alrededor había muchas humaredas de polvo, nos dijeron que seguro que eran desprendimientos de tierra, ojalá no hubieran pillado a nadie. Nos montamos en el coche y pusieron la radio, en la radio iban contando lo que sabían de las diferentes zonas del país, y que el terremoto se había sentido también en Mexico, El Salvador y Honduras, según íbamos escuchando más noticias, más alucinábamos y menos nos podíamos creer lo que nos acababa de pasar. Por la radio a los pocos minutos dijeron que el terremoto había sido de 7.2 en la escala de Richter, a los 5 minutos ya empezaron a decir que en Quetzaltenango había habido algunos derrumbes, pero sobre todo en San Marcos, la gente llamaba a la radio y contaban que se habían derrumbado casas enteras, y ya empezaron a decir que había habido algún muerto. Nosotros hasta ese momento sólo habíamos oído hablar de San Marcos La Laguna, del lago Atitlan, preguntamos si era ese San Marcos o si era otro, y nos dijeron que era otro, uno que estaba sólo a unos 40 ó 45 Km de Xela, ¿como?
Esto era un no parar de quedarnos con la boca abierta. Llegamos a Xela, y por las calles se veían algunas fachadas de algunas casas dañadas, cascotes por las calles, aunque no vimos ninguna casa derrumbada, pero no había ni luz, ni agua, ni teléfono.
Decidimos recoger todo y salir hacia Antigua, antes de todo esto, habíamos pensado ducharnos, comer algo por allí y ya salir hacia Antigua, porque teníamos hasta la 1 para dejar el hotel, pero claro, sin agua y sin luz poco podíamos hacer. Por la carretera vimos muchos corrimientos de tierra, en algunos ya había máquinas trabajando para apartar la tierra, porque en carreteras con dos carriles para cada sentido, a lo mejor había zonas en las que quedaba sólo un carril para todos y a duras penas.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Un ejemplo de los derrumbes que vimos
Por fin llegamos a Antigua, todavía en estado de shock, allí por lo que nos contaron también notaron bastante el terremoto, pero no hubo daños materiales ni personales. Dejamos las cosas en Casa Don Ismael de nuevo, una duchita y nos fuimos a comer, en Antigua estaba todo mucho más tranquilo y el ambiente era el normal de los otros días que estuvimos allí. Después de comer, nos fuimos a dar de nuevo una vuelta por Antigua, y queríamos situar el mercado de artesanías para tenerlo localizado para las compras del último día. Luego Mila y Javi se fueron al hotel, pero Teresa y yo fuimos a cambiar euros al banco, y después a La Cenicienta, que tienen unas tartas muy ricas, y está muy chulo el sitio.
Para cenar fuimos a un restaurante que está en la esquina del callejón donde estaba nuestro hotel, la comida riquísima, barata y mucha cantidad, lo único es que era un poco lento, y nosotros que queríamos tardar poco porque al día siguiente habíamos quedado a las 5 con Alfredo para ir a Copan. Cuando acabamos compramos cosas para desayunar al día siguiente en ruta, y nos fuimos a dormir, al día siguiente nos tocada una ruta larga.
Todos los traslados de este día, Quetzaltenango - Llanos del Pinal (ida y vuelta) y Quetzaltenango – Antigua fueron 55$ por persona.