Día 5, miércoles:
Nuestro programa era recorrer en 4x4 durante poco más de 3 horas el desierto de Wadi Rum. Y después volver a Amman para llegar después de la comida que haríamos en el camino y pasar la tarde sin idea de qué ver o hacer, pues no nos interesaba mucho su teatro romano.
Pero habíamos conseguido, tras arduas negociaciones entre nosotros y el guía, que este nos ofreciese un paquete completo en el mar Rojo, ya que lo teníamos a poco más de 30 kms. y no podíamos irnos sin verlo, aunque no entrase en nuestro viaje. Y lo duro de las negociaciones era que debíamos aceptarlo "TODOS", y había gente en el grupo que no lo tenía claro o claramente no podía gastarse un euro más. Y como eramos todos o ninguno, lo solucionamos a nuestra manera y conseguimos un día de lo más completo.
La mañana fué entonces según lo previsto. El desierto es espectacular. Los 4x4 son pick-up, en algunos casos bastante destartaladas, y los conductores, en algunos casos críos de no mas de 14 años.
La carreras por la arena, y las subidas y bajadas por la dunas a la vez que intentas hacer fotos o grabar video... acojonantes. Incluye paradas en jaima beduina para comprar, tomar té, montar en camello, ver pinturas rupestres, admirar los enormes acantilados, etc.

Terminamos al cabo de 3 horas en uno de los campamentos habilitados para dormir los clientes de los paquetes cuyo "tema" es el desierto de Wadi Rum, y allí nos esperaba el autobús para llegar poco antes de la una del mediodía a Aqaba, donde nos esperaba un barquito (eramos 20) que nos adentró en el mar Rojo hasta una reserva de corales. Allí ancló y como locos nos calzamos las aletas, nos pusimos las gafas y mordimos el tubo para tirarnos al agua en busca de las afloraciones coralinas que estaban a pocos metros.

Nadie del grupo habíamos tenido una experiencia similar, y fué alucinante vernos boca abajo, contemplando como desde 4 ó 5 metros de profundidad, subían hasta nosotros, a escasos centímetros de la superficie, verdaderas formaciones vivas de corales multicolores, plagadas de peces de todo tipo, forma, color, tamaño, ... que si te quedabas quieto venían a saludarte sin miedo alguno. ¡Qué gracioso resultaba chasquear los dedos entonces y ver la estampida de peces! ¡Ojo con las rodillas al nadar, que los corales cortan... y se rompen!

Y cansados subimos a bordo para disfrutar una exquisita barbacoa que prepararon in situ, y otra vez al agua, convencidos de que tardaremos mucho en volver a tener una experiencia similar.
Izamos ancla, entre Egipto, Israel, Arabia Saudita y Jordania, y volvemos a puerto. Nos esperan 350 kms. hasta Amman, donde llegamos a la hora justa de cenar y reunirnos para comentar las experiencias vividas, en la arena y en el agua.
Y a descansar, plenos de Jerash, mar Muerto, PETRA, desierto de Wadi Rum, corales del mar Rojo... plenos de JORDANIA.
Nuestro programa era recorrer en 4x4 durante poco más de 3 horas el desierto de Wadi Rum. Y después volver a Amman para llegar después de la comida que haríamos en el camino y pasar la tarde sin idea de qué ver o hacer, pues no nos interesaba mucho su teatro romano.
Pero habíamos conseguido, tras arduas negociaciones entre nosotros y el guía, que este nos ofreciese un paquete completo en el mar Rojo, ya que lo teníamos a poco más de 30 kms. y no podíamos irnos sin verlo, aunque no entrase en nuestro viaje. Y lo duro de las negociaciones era que debíamos aceptarlo "TODOS", y había gente en el grupo que no lo tenía claro o claramente no podía gastarse un euro más. Y como eramos todos o ninguno, lo solucionamos a nuestra manera y conseguimos un día de lo más completo.
La mañana fué entonces según lo previsto. El desierto es espectacular. Los 4x4 son pick-up, en algunos casos bastante destartaladas, y los conductores, en algunos casos críos de no mas de 14 años.
La carreras por la arena, y las subidas y bajadas por la dunas a la vez que intentas hacer fotos o grabar video... acojonantes. Incluye paradas en jaima beduina para comprar, tomar té, montar en camello, ver pinturas rupestres, admirar los enormes acantilados, etc.

Terminamos al cabo de 3 horas en uno de los campamentos habilitados para dormir los clientes de los paquetes cuyo "tema" es el desierto de Wadi Rum, y allí nos esperaba el autobús para llegar poco antes de la una del mediodía a Aqaba, donde nos esperaba un barquito (eramos 20) que nos adentró en el mar Rojo hasta una reserva de corales. Allí ancló y como locos nos calzamos las aletas, nos pusimos las gafas y mordimos el tubo para tirarnos al agua en busca de las afloraciones coralinas que estaban a pocos metros.

Nadie del grupo habíamos tenido una experiencia similar, y fué alucinante vernos boca abajo, contemplando como desde 4 ó 5 metros de profundidad, subían hasta nosotros, a escasos centímetros de la superficie, verdaderas formaciones vivas de corales multicolores, plagadas de peces de todo tipo, forma, color, tamaño, ... que si te quedabas quieto venían a saludarte sin miedo alguno. ¡Qué gracioso resultaba chasquear los dedos entonces y ver la estampida de peces! ¡Ojo con las rodillas al nadar, que los corales cortan... y se rompen!

Y cansados subimos a bordo para disfrutar una exquisita barbacoa que prepararon in situ, y otra vez al agua, convencidos de que tardaremos mucho en volver a tener una experiencia similar.
Izamos ancla, entre Egipto, Israel, Arabia Saudita y Jordania, y volvemos a puerto. Nos esperan 350 kms. hasta Amman, donde llegamos a la hora justa de cenar y reunirnos para comentar las experiencias vividas, en la arena y en el agua.
Y a descansar, plenos de Jerash, mar Muerto, PETRA, desierto de Wadi Rum, corales del mar Rojo... plenos de JORDANIA.