Hoy íbamos a coger el coche para ir al parque natural de Everglades. El parque es enorme y no tiene un punto fijo al que ir, así que nosotros fuimos tirando hacia el sur hasta que llegamos. Cuando estas entrando vas por una carretera que bordea una especie de río en el que parece que hay muchos troncos flotando. Pero no…no eran troncos, ¡eran caimanes! Está repleto de caimanes a pocos metros de distancia. De hecho puedes acercarte lo que quieras, aunque no recomendaría acercarse mucho a esas fieras porqué son enormes. Fuimos parando por diversas oficinas de atención al turista. Una de ellas tenía una especie de pasarela por encima del río para que pudieras verlos bien.






Por el camino te encuentras multitud de compañías que ofrecen sus servicios de airboat. Muchas de ellas ofrecen el viaje en airboat y luego un espectáculo con los alligators, pero nosotros solo buscábamos el paseo en barco. Si os interesa esta segunda opción pasaros antes por una oficina de turismo porqué encontraréis descuentos en la gran mayoría de compañías.
Finalmente contratamos un paseo de media hora por 15$ cada uno. Los airboats son esas barcas con un ventilador gigante en la parte de atrás que es lo que hace mover la barca. Eso sí, hace muchísimo ruido, pero te dan unos cascos para amortiguarlo. Es bastante impresionante el paseo a toda velocidad, atravesando la vegetación y los alligators. No os lo penséis porqué merece mucho la pena.






Volvimos y llegamos sobre las 3 y media a Miami y paramos a comer en una pizzería llamada Andiamo’s en la que hacían pizzas con horno de piedra buenísimas.
Por la tarde fuimos a Miami Beach con intención de estar en la playa, pero el maldito tráfico y lo imposible que nos fue aparcar hizo que ya quedara poco sol y decidimos dejarlo para el día siguiente por la mañana. Dimos un paseo por la parte turística de Miami y nos volvimos al motel a descansar.
Al día siguiente se acababa nuestro viaje…