Hoy tocaba despedirse de Orlando para volver a Miami. Apuramos hasta la hora del check out y cogimos el coche para hacer las 4 horas de vuelta a Miami. Esta vez se pasaron mucho más rápido que a la ida. Como se notaba que estábamos descansados y que era de día.
A las 14h llegamos a Miami. Nuestro motel estaba en la ciudad de Miami, no en Miami Beach que tenía unos precios prohibitivos. Antes de hacer el checkin paramos a comer en un Taco Bell ya que teníamos curiosidad de cómo era la comida rápida de tacos. Por 11$ nos metimos un atracón de tacos que estaban deliciosos. Ingresamos en el motel y bueno…ni punto de comparación con el resort de Orlando. Este era el típico motel de las películas en las que por la mañana aparece un cadáver flotando por la piscina

Cogimos el coche para ir a dar una vuelta rápida por Miami Beach y nos encontramos con el gran problema de Miami: el tráfico. No entiendo como la gente que vive ahí puede aguantar ese tráfico cada día sin volverse loca. Dimos un pequeño paseo por el paseo marítimo y los mosquitos nos estaban acribillando. Como al día siguiente íbamos a ir a Everglades paramos en una farmacia a comprar un repelente de mosquitos. Luego resultó que había más mosquitos en Miami que en el parque natural.



A las 18h ya estábamos de vuelta en el motel porque a las 19h empezaba el partido de la NBA. Soy un gran fan del baloncesto y aunque he estado varias veces en EEUU, por problemas de calendario o huelgas de jugadores nunca había podido ir a un partido de la NBA. Así que estaba muy ilusionado de por fin poder ir a ver un partido en directo. Y que mejor que ver a los campeones del año pasado. Compramos las entradas en la web stubhub donde abonados ponen a la venta sus abonos si no pueden ir a un partido en concreto. Por 23€ cada uno teníamos nuestras entradas, las cuales las compramos desde España, nos las enviaron al acto y las imprimimos. Rápido y sencillo.
Decidimos coger el autobús para ir hasta el American Airlines Arena ya que sería imposible aparcar por ahí y en 20 minutos ya habíamos llegado.



El ambiente era impresionante. Después de pasar un severo control de seguridad ya estábamos en nuestras localidades esperando a que empezara el partido. Es increíble el show que montan para un partido de liga regular teniendo en cuenta que hay 81 como este cada año. Fue divertídisimo y tuvimos la suerte de ver un partido de alto nivel y muy igualado hasta que Lebron James decidió que la victoria tenía que caer en el bando local.







Al salir fuimos a la parada de autobús pero después de esperar unos 10 minutos sin pasar ningún autobús decidimos ir caminando un rato hasta que la calle dejara de estar cortada y volvieran a pasar autobuses. Después de un buen rato caminando sin ver pasar ningún autobús nos dimos por vencidos y cogimos un taxi que nos llevó de vuelta al hotel para descansar.