¡Ya estamos de vuelta! Perdón por la tardanza en escribir, pero el WiFi en India era "intermitente" (por decir algo) y desde que hemos llegado no he tenido tiempo para nada... pero por fin, empiezo el diario
Antes de nada, algunos consejos que espero que os sean útiles:
- Si lleváis conductor, intentad que lleve agua en el coche (Shiva, el nuestro, llevaba una neverita en el maletero donde metía barras de hielo para que estuviese el agua fresquita). En algunos momento hace falta agua y no hay ningún sitio para comprarla.
- Para algunas carreteras, si sois de mareo fácil (o no tan fácil), es conveniente llevar Biodramina.
- Cuidado con lo que os cobran en las taquillas de los monumentos, revisad siempre que os den lo que os tienen que dar y REVISAD LOS BILLETES, que luego te ponen pegas para cogerte los que estén un poco rotos (yo coloqué un par bastante cochambrosos y me los querían echar para atrás... me negué y se los tuvieron que quedar).
- El concepto "no spicy" en algunos sitios no lo tienen muy claro. Recalcadlo mil veces si es necesario.
- El regateo es duro, y la técnica de irse del comercio es fantástica... pero si de verdad os interesa el producto, y veis que es difícil de encontrar, vais a tener que pasar por el aro.
- Si queréis comprar alguna lámina, los miniaturistas de Bikaner me parecieron mejor que los de Jaipur.
- Las tiendas del gobierno están bastante bien para guiarse en los precios y ver las calidades. Por entrar a alguna no perdeis nada.
- Cuidadín con los mosquitos en Jaipur (fue en el único sitio que nos picaron).
DÍA 1
¡Ya ha llegado el día! ¡Embarcamos para Delhi!
El vuelo con Lufthansa, con escala en Munich, es fantástico. La escala absolutamente puntual. Las horas pasan muy rápido y cuando queremos darnos cuenta (después de ver Anna Karenina y Django desencadenado en las pantallas individuales) estamos en Delhi.
El aeropuerto nos sorprende porque está súper nuevo (hace 10 años estaba cochambroso), y además muy limpio. Vamos a recoger las maletas después de pasar el control de pasaportes (bastante lento por cierto, se veía gente durmiendo en las taquillas) y ¡oh, sorpresa! una de nuestras maletas no aparece... ¡empezamos bien el viaje!
Le preguntamos a un chico muy amable que estaba junto a las cintas y nos dice que todo el equipaje del vuelo de LH ha salido ya, y que le acompañemos a la oficina de reclamaciones para poner la "denuncia" y que nos busquen la maleta. Así hacemos. Nos atienden bastante bien para ser las 7.00 y nos dan varios resguardos, diciéndonos que al día siguiente por la mañana seguramente tendríamos la maleta en el hotel (nosotros, sinceramente, pensábamos que no la volveríamos a ver
Por si os pasa, varios consejos:
-Intentad tener la dirección de al menos los dos o tres primeros hoteles en los que vais a estar. Puede que no os la encuentren al día siguiente, pero sí en esa misma semana, así que conviene dar más de una dirección.
-Si lleváis conductor, como era vuestro caso, pedid su número con antelación para tenerlo a mano y ponerlo en las hojas que os dan. Así será más fácil que os localicen cuando la encuentren, y la comunicación entre conductor y personal aeroportuario en India será más fluida (los hay que hablan muy bien inglés, pero otros NO).
Finalmente nos dieron un neceser con productos de higiene básicos (por suerte en la maleta perdida sólo iba ropa y el botiquín... que no nos hizo falta) y 4.000 rupias para gastos, y por fin nos lanzamos a buscar a Shiva, nuestro conductor para los próximos 13 días.
Ahí estaba esperándonos, con casi una hora y media de retraso entre unas cosas y otras. Nos montamos en nuestro súper Tata Indico "Blackpepper Tours", que a partir de ahora sería conocido como "La Baticao" y nos fuimos directamente al hotel.
Como en LH nos habían dado 454524289 veces de comer (por cierto, me sentó fatal la comida del avión), no tenemos ganas de desayunar y así se lo decimos a Shiva, que nos da una hora para asearnos y descansar un poco, para después comenzar las visitas.
The Metropolitan, el hotel donde estuvimos en Delhi, nos ha gustado mucho. Buen servicio, mucha limpieza y buena comida.
El tráfico de Delhi es, por así decirlo... un caos ordenado. Yo ya lo sabía y no me sorprendió, pero mi chico alucinaba en colores absolutamente ojiplático mientras veía las maniobras-pitidos-adelantamientos de los conductores indios. Como le decíamos a Shiva: "Ésto es como una competición de F1".
Shiva nos comentó que desafortunadamente no podríamos visitar el templo del Loto, porque estaba cerrado ese día, y que tampoco podríamos ver el Gandhi Memorial, ya que había una cumbre en Delhi y las medidas de seguridad se habían extremado... así que no se podía acceder... Pues bueno, no pasa nada, qué se le va a hacer
Llegamos al Qutub Minar, que sigue igual de imponente y de magnífico, y el guía local (no recuerdo el nombre de la mayoría, la verdad), nos enseñó todo el complejo. Muy bonito, pero estábamos todavía aclimatándonos al calor y OZÚ que temperatura. La botellita de agua es imprescindible.
Después nos dirigimos a Old Delhi, para ver la Mezquita de Delhi o Jama Masjid, para lo que cogemos un rickshaw. Pillamos un atasco descomunal, pero la experiencia (sobre todo para mi chico) fue estupenda. El caótico Delhi en su máxima expresión. En la mezquita me pusieron un blusón floreado (y eso que yo iba muy recatada) divino de la muerte, y empezamos la visita. El suelo quemaba como el mismísimo infierno, y ni las esterillas que ponen para poder caminar ayudan, así que nos damos una vuelta rápida y volvemos a la puerta para calzarnos.
Ya teníamos hambre, así que fuimos a Karim's, que está al lado, para comer el famoso cordero. La verdad es que estaba muy bueno, y de precio... no está mal (hemos comido por la mitad en muchos otros sitios). Unas 600 rupias (con Pepsis).
Después de comer nos fuimos al Birla Temple, que también nos gustó (aunque luego veríamos otros lugares mucho más bonitos). Hay que dejar la cámara fuera, porque no permiten fotos.
De ahí nos fuimos a ver la puerta de la India y la zona del parlamento, que también estaba acordonada por la famosa cumbre, así que no pudimos acercarnos demasiado. Es impresionante la gran avenida, y sobre todo la "peazo" puerta que plantaron ahí. Muuuy bonita.
Como colofón a nuestro primer día en India, visitamos el templo Sikh (creo que se escribe Gurudwara), que es muy curioso y bonito, y además, como es de mármol blanco, la temperatura es bastante aceptable. Entramos dos veces en el templo propiamente dicho porque nos encantó la atmósfera y la gente.
Ya eran como las 6.00 de la tarde, y después de la paliza que llevábamos encima, y como la mayoría de monumentos habían cerrado ya, nos fuimos directamente al hotel y caímos en coma hasta la mañana siguiente.
Continuará...
