Hoy partimos hacia las terrazas de arroz del Espinazo del Dragón, en Dazhai.
Dejamos las maletas en nuestra base en Guilin, el Riverside Guesthouse, y salimos hacia la estación central. De camino, paramos en un ultramarinos a comprar galletas y lo que parece ser leche, pero ¡no! Parece ser leche se soja azucarada y aguada, un invento muy malo que no nos convence y acaba en una papelera.
He quedado por email con Wendy, la propietaria de la guesthouse de Dazhai, en que tenemos que buscar en el aparcamiento de la estación una furgoneta, así que vamos buscando una matrícula. Edu la encuentra fácilmente, pero nos toca esperar a una familia china.
Aquí os dejo una foto con la furgoneta y la "pseudoleche":
[img]*** Imagen borrada de Tinypic ***
Tras una hora y media por carreteruelas y poblados cochambrosos, nos plantamos ante la puerta de entrada al parque de las terrazas. Bajamos de la furgo para estirar las piernas y mientras el conductor compra las entradas de acceso (nosotros pagamos entrada reducida por ser "estudiantes" jijiji), aprovechamos para comprarnos unos gorros ya que Lorenzo calienta.
[img]*** Imagen borrada de Tinypic ***
La andada comienza en la aldea de Dazhai, hemos llegado hasta allí andando un corto tramo en llano por un camino sin asfaltar. Desde la puerta de entrada nos acompaña el copropietario del albergue, Jimmy Qin, que nos hace más ameno el ascenso hasta nuestro alojamiento narrando cosas sobre los arrozales y animándonos en la subida. Esto es Dazhai:
[img]*** Imagen borrada de Tinypic ***
Para que te lleven las maletas hasta el alojamiento, puedes pagarles a unas porteadoras de una etnia minoritaria que, entre lo que tú les pagas y lo que les proporcionan los cultivos de arroz pueden mantener mejor a sus familias. Así que decidimos contratar sus servicios, aunque nos dan apuro verlas cargadas con tantos kilos de peso a las espaldas.
Edu se va rezagando ya que va disfrutando de los paisajes y graba con la videocámara.
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Cuando llegamos al hotel, tras una hora más o menos de ascenso, nos pegamos por una cocacola fría y una buena comida para reponer fuerzas.
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Tras una pequeña siesta, nos aseamos y salimos rumbo al mirador número 3. Por el camino, Edu ayuda a una chica china que se ha caído por ir andando con chancletas...¡a quién se le ocurre! Resulta que la chica forma parte de un grupo de estudiantes de turismo chinos a los que acompaña su profesor. Con la excusa de agradecernos el ayudar a la chica y para practicar inglés, nos invitan a cenar (son las 6:45 de la tarde).
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La cena consiste en noodles y tofu oloroso, que según nos cuentan, era el tofu preferido por Mao (pica a rabiar!!!!!)
Sin darnos cuenta se va haciendo tarde, así que nos despedimos del grupo de chinos e iniciamos el descenso del valle. Llegamos al albergue sudados a tope y reventados ya que los últimos tramos de subida los hemos hecho corriendo a oscuras porque ha anochecido.
Bueno, llegamos al albergue y pedimos cerveza a gritos....¡Jimmy, píyio! (birra, en chino) y nos quedamos atónitos al escuchar hablar castellano...solo hay dos chicas en una mesa así que nos acercamos y conocemos a una argentina y una catalana. ¡Qué grata sorpresa!
[img]*** Imagen borrada de Tinypic ***
No dejamos de hablar hasta las mil, entre cerveza y cerveza...hoy ha sido un gran día, sí señor. Nos ha salido todo redondo.
Orgullosos de nosotros mismos, nos vamos a dormir que mañana toca más caminata.