Hoy tocaba ya la vuelta a España y fin de las vacaciones.
Habíamos dejado las maletas bastante avanzadas, bajamos a desayunar tranquilamente y nos bajamos el bolso dispuestas a meter cosas a mayores pensando en el largo trayecto que teníamos de vuelta y la comida poco apetitosa del vuelo.
Desayunamos tranquilamente y con ganas, pedí huevos fritos y comimos también de los donuts de chocolate tan ricos que tenían. Magdalenas, bollos, tostadas y zumos.
Nos preparamos algunos bocatas con pan de barra y embutidos que tienen en el buffet y lo metimos en bolsas que ya bajamos con vistas a guardar los bocatas.
En recepción nos confirmaron que a las 12 pasaban por las habitaciones que tenían en un listado ya ellos y que sabían que abandonábamos el hotel, y recogían las maletas para dejárnoslas en recepción. Pasamos para dejarlas todas preparadas y cerradas y nos despedimos de aquella maravillosa habitación.
Dimos un paseo por el hotel y finalmente estuvimos sentadas en uno de los lobby tomando un último refresco y descansando de todos estos días anteriores.
Puntualmente llego el autocar de Pullmantur, verificando datos de todos y nos fuimos subiendo al autocar.
Nos indicó en que mostradores debíamos acudir para facturar, si queríamos envolver maletas que nos costaba 10 euros, y nos confirmó el pago de tasas obligatorio que era de 55 EUROS o 1000 PESOS MEXICANOS. No cogen dólares, solo admiten euros o pesos, y si echáis cuentas veréis que os compensa mejor en euros, al menos en la fecha que yo he viajado.
Hicimos la cola al facturar, justo antes de pasar al mostrador te cobran los impuestos y te recogen la hoja de inmigración verde que rellenamos al ir a México. También mostrar pasaporte para verificar todo.
Ya en mostrador facturamos, nos dieron billetes y subimos las escaleras, donde está el control policiaco, como ellos dicen. Pasamos todo y una de las mochilas de repente veo que me la apartan, fui a esperar y me vino una de las policías y me pregunto si era mío.
La confirme que sí y me dijo que iba a revisarla.
Supongo que en el escáner resulto sospechosa por la bolsa en la que iban todos los bocatas y bolsas más pequeñas con sándwich.
Esperamos por la zona de dutty free, donde te compensa mucho la compra de tabacos y es mejor pagar con tarjeta de crédito que en billete, ya que no te devuelven monedas y el cambio es mejor. Yo pague algunas compras de chocolatinas y cosas con la tarjeta y todo fue correcto.
El embarque fue algo caótico, ya que como es un aeropuerto pequeño, en vez de hacer cola y subir todos, van ellos avisando las filas que van a ir embarcando primero, de atrás a principio del avión.
Que pasó, que la gente se quedaba esperando a que llamaran su fila enfrente de donde hacían cola los que les tocaban embarcar ya, y se acabó formando colapso igualmente.
Una vez más ahí, puede que te vuelvan a registrar alguna de las mochilas o bolso que llevas, y te apartan.
Finalmente una vez todos en nuestros sitios, el avión fue calentando hasta que realizo el despegue de tierras mexicanas sin ningún problema.
En cada asiento teníamos almohada y una manta bastante grande para descansar y facilitar que nos durmiéramos.
Durante un rato del trayecto apagaron luces y pudimos dormir. Nos pusieron merienda, y luego un desayuno y aterrizábamos puntualmente en Madrid Barajas a las 11 de la mañana.Las vacaciones habían finalizado, ahora tocaba esperar a que salieran nuestras maletas en la cinta y vuelta a la realidad…