Era ya el último día. El plan era ir a la zona del Barranco de Guayadeque, comer en el restaurante ‘El centro’ y ya dirigirnos al aeropuerto. La verdad es que acertamos de pleno.
El Barranco es muy chulo, con una vegetación muy particular. La carretera termina en uno de los restaurantes de la zona, pero nosotros llevábamos buenas referencias de ‘El centro’, así que tras dar una vuelta por el fin de la carretera y recorrer el sendero de las viviendas/cuevas de la ladera, cogimos el coche para dar media vuelta e ir a comer allí.


El restaurante está incrustado en unas cuevas y es muy curioso. Teníamos reserva aunque la verdad es que ni nos preguntaron el nombre porque había sitio de sobra. La comida muy buena, los precios también buenos…el servicio muy lento, pero tampoco llevábamos prisa (en cualquier caso, hay que tenerlo en cuenta por si el plan es otro o se va allí con idea de ir al aeropuerto con un vuelo pegado de hora). Recomiendo el sitio.
De allí, a repostar para entregar el coche lleno y ya al aeropuerto. No tuvimos problemas en la entrega del coche y a la hora convenida volvimos hacia la península con la grata sensación de haber pasado unos días (poquitos) estupendos y haber sacado provecho al tiempo que estuvimos en Gran Canaria. Claramente, nos quedó el norte de la isla (entre otras cosas) pero así hay excusa para volver!