DOMINGO 30 JUNIO
Para hoy tenemos contratada la excursión a Phi Phi, 105 euros para los 4 con todo incluido. Nos han dicho que nos recogen a las 7:15. Estamos en recepción un poco antes. Llega la hora y no llegan. El tiempo sigue pasando y nos empezamos a intranquilizar. ¿Se habrán olvidado de nosotros? La chica de recepción muy amablemente telefonea y le comunican que en breve llegarán a recogernos. Con casi media hora de retraso llega nuestra van. Ya viene llena, sólo quedan nuestros sitios. Pues montamos y comenzamos el viaje. Nos dirigimos al puerto de Chalong. Me sorprende mucho la cantidad de templos que hay por toda la isla, algunos tienen muy buena pinta. Es muy curioso ver como circulas. Lo que mas me sorprendió fue un bebe que no creo que tuviera ni 2 añitos. Iba de píe en el carrito que hace de sidecar en la moto agarradito a la barandilla. No me quiero ni imaginar lo que le podía suceder con un mínimo bache o frenazo. Es curioso también ver circular a las motos con el puesto de venta de comida montado. Ver a algún motorista con casco es algo muy raro. Realmente no vimos ningún accidente. Los conductores son mucho más tranquilos que aquí, no ves que se enfaden ni piten ante cualquier suceso.
Cuando llegamos a nuestro destino nos empezaron a reunir en una especie de nave con bancos para sentarse. Nos colocaban una pegatina naranja con forma de corazón para identificarnos. Allí te alquilaban las aletas de bucear por 100 bahts 2,50 euros. En el mismo lugar, el que sería nuestro guía, comienza a darnos una charla. Nos asusta sobre cómo se moverá el barco y ofrece pastillas para el mareo (le dimos una a X y el pobre estuvo adormilado todo el día) También comienza a decir lo peligrosísimo que es ir sin aletas de bucear. Los niños y yo teníamos las nuestras, ante lo dicho alquilamos unas para mi marido (Al final, yo no vi ninguno de los erizos que él decía ni tampoco restos de cristales)
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NUESTRO BARCO EL 9999
Cuando el guía lo indica cruzamos la calle y nos dirigimos a las lanchas que están atracadas en la arena. La nuestra es la más grande. Tiene 5 motores. Si que va a ser rápido. Nos sentamos en la parte trasera pues aquí se moverá menos. Me sorprende que está tan cerrado que no puedes ver el paisaje por dónde vas pasando salvo que te pongas de pié encima del asiento y mires por el hueco entre la pared y el techo. En mi opinión no costaba nada poner unos cristales trasparentes que permitiese disfrutar del maravilloso paisaje.
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INTERIOR DEL BARCO
El trayecto es largo sobre una hora y eso que el barco va a toda velocidad. Es aburrido, pues no tienes para donde mirar. Los niños aprovecharon para dormir un rato. Hoy el barco no se movía gran cosa. Si lo sé no le doy la pastilla a X.
CUEVA DE LOS VIKINGOS
Nuestra primera parada fue la cueva de los vikingos de la isla de Phi Phi Lae. Si no te espabilas y te subes al asiento o corres a la proa te quedas sin verla. No se puede bajar, se ve desde el barco. El color del mar es precioso. Es una cueva en la que hay unas pinturas rupestres de unos barcos. En la actualidad allí es el lugar donde la golondrinas hacen sus nidos, y los lugareños se los cogen 2 veces para hacer la sopa de nido de golondrina. Al tercer intento ya les dejan que críen para que no se extingan.
ALIMENTANDO A LOS PECES
Un ratito después el barco fondeó y pudimos bajar a practicar Snorkel. Al que quería le prestaban las gafas de bucear. Nosotros preferimos llevar las nuestras. Me alegré mucho de tener las mías, cuando la gente devolvía las gafas las ponían en una caja sin lavarlas y en la próxima inmersión tenias que chupar el tubo que otro había chupado antes sin lavarlo.
El color del agua era precios. El mar estaba muy tranquilo y clarito. Al meternos en el mar con unos plátanos en la mano los peces nos rodeaban. Es muy bonito ver las confianzas que se toman los pececitos que no temen comer de nuestra mano. Cuando el guía nos llamó todos a bordo otra vez.
MAYA BAY
MAYA BAY DESDE EL MAR
Siguiente parada Maya Bay. Es el lugar donde se rodo la película de Leonardo Dicaprio La Playa. Es preciosa, pero está llenita de gente y de barcos. Dimos un paseo por la isla y es muy salvaje, muy chula. La gente aprovecha la zona erosionada de la montaña para protegerse del sol. Una sombrilla ecológica. El guía nos avisó de que aquí no se podía bucear, que con tanto barco entrando y saliendo era peligroso.
LA PLAYA DE LOS MONOS
Siguiente parada: la playa de los monos de la isla de Phi Phi Don. El barco fondeó, pero tampoco bajamos. Le lanzaron plátanos y menuda maña que tenían los monos para capturarlos al vuelo. Se pusieron morados.
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PHI PHI DON
Llegó la hora de comer, atracamos en plena playa de Phi Phi Don. La comida era bufet, nos gustó mucha cantidad y variedad. La zona es muy bonita. La típica playa de postal, arena muy blanca, palmeras en la arena mucha vegetación, altas montañas que la rodean y bonito color de agua.
ISLA KHAI
PECES CURIOSEANDO EL RAMBUTÁN
De allí nos fuimos a la isla Khai. El recorrido es largo. En esta zona el barco se movía un poco más, pero nada mareante. Pero, en uno de los saltos se le desconectó el tubo de la gasolina y paró uno de los motores. En lugar de continuar recorrido pararon inmediatamente el barco para arreglarlo. En ese momento a la deriva el barco si que se movía mucho. No podía quitarme de la cabeza el diario de un forero en el que contaba como estuvieron horas a la deriva hasta que les rescataron. Por suerte, este no fue nuestro caso. En menos de 5 minutos ya estábamos otra vez en marcha. Todo se quedó en una anécdota.
Llegamos a la isla Khai. Aquí el mar estaba más revuelto. La arena estaba llenita de restos de coral. Coma había oleaje no nos alejamos mucho de la costa. Aquí los plátanos que nos quedaban estaban ya muy maduros y descubrimos que estos son los que más le gustan a los peces. No hacía falta ni pelarlos, de este modo nos duraban más. Cuando se nos terminaron los plátanos recurrimos a los rambutanes. Estos no le gustaban igual, ni pelándolos. Algún pez muy atrevido comía un poco, pero nada semejante a con los plátanos. Luego intentamos hacer la foto típica de esta isla en la que unos niños en la arena dan pan a los peces y puedes hacer la foto desde fuera del agua. Al no estar clara el agua no quedó como en el catálogo, pero para ver la cantidad de peces si vale. La isla tiene unas formaciones rocosas muy curiosas y unas cabañas muy chulas. Regreso al barco, al continente, a la van y a nuestro hotel. Fin de un bonito día de playa.
Al llegar al hotel quisimos reservar el transporte gratuito a Patong beach que ofrecía el hotel. Para la tarde ya no quedaban plazas disponibles, pues nada nos iremos por la mañana. Piscinita y relax mañana es otro día.
Cuando llegamos a nuestro destino nos empezaron a reunir en una especie de nave con bancos para sentarse. Nos colocaban una pegatina naranja con forma de corazón para identificarnos. Allí te alquilaban las aletas de bucear por 100 bahts 2,50 euros. En el mismo lugar, el que sería nuestro guía, comienza a darnos una charla. Nos asusta sobre cómo se moverá el barco y ofrece pastillas para el mareo (le dimos una a X y el pobre estuvo adormilado todo el día) También comienza a decir lo peligrosísimo que es ir sin aletas de bucear. Los niños y yo teníamos las nuestras, ante lo dicho alquilamos unas para mi marido (Al final, yo no vi ninguno de los erizos que él decía ni tampoco restos de cristales)
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NUESTRO BARCO EL 9999
Cuando el guía lo indica cruzamos la calle y nos dirigimos a las lanchas que están atracadas en la arena. La nuestra es la más grande. Tiene 5 motores. Si que va a ser rápido. Nos sentamos en la parte trasera pues aquí se moverá menos. Me sorprende que está tan cerrado que no puedes ver el paisaje por dónde vas pasando salvo que te pongas de pié encima del asiento y mires por el hueco entre la pared y el techo. En mi opinión no costaba nada poner unos cristales trasparentes que permitiese disfrutar del maravilloso paisaje.
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INTERIOR DEL BARCO
El trayecto es largo sobre una hora y eso que el barco va a toda velocidad. Es aburrido, pues no tienes para donde mirar. Los niños aprovecharon para dormir un rato. Hoy el barco no se movía gran cosa. Si lo sé no le doy la pastilla a X.
CUEVA DE LOS VIKINGOS
Nuestra primera parada fue la cueva de los vikingos de la isla de Phi Phi Lae. Si no te espabilas y te subes al asiento o corres a la proa te quedas sin verla. No se puede bajar, se ve desde el barco. El color del mar es precioso. Es una cueva en la que hay unas pinturas rupestres de unos barcos. En la actualidad allí es el lugar donde la golondrinas hacen sus nidos, y los lugareños se los cogen 2 veces para hacer la sopa de nido de golondrina. Al tercer intento ya les dejan que críen para que no se extingan.
ALIMENTANDO A LOS PECES
Un ratito después el barco fondeó y pudimos bajar a practicar Snorkel. Al que quería le prestaban las gafas de bucear. Nosotros preferimos llevar las nuestras. Me alegré mucho de tener las mías, cuando la gente devolvía las gafas las ponían en una caja sin lavarlas y en la próxima inmersión tenias que chupar el tubo que otro había chupado antes sin lavarlo.
El color del agua era precios. El mar estaba muy tranquilo y clarito. Al meternos en el mar con unos plátanos en la mano los peces nos rodeaban. Es muy bonito ver las confianzas que se toman los pececitos que no temen comer de nuestra mano. Cuando el guía nos llamó todos a bordo otra vez.
MAYA BAY
MAYA BAY DESDE EL MAR
Siguiente parada Maya Bay. Es el lugar donde se rodo la película de Leonardo Dicaprio La Playa. Es preciosa, pero está llenita de gente y de barcos. Dimos un paseo por la isla y es muy salvaje, muy chula. La gente aprovecha la zona erosionada de la montaña para protegerse del sol. Una sombrilla ecológica. El guía nos avisó de que aquí no se podía bucear, que con tanto barco entrando y saliendo era peligroso.
LA PLAYA DE LOS MONOS
Siguiente parada: la playa de los monos de la isla de Phi Phi Don. El barco fondeó, pero tampoco bajamos. Le lanzaron plátanos y menuda maña que tenían los monos para capturarlos al vuelo. Se pusieron morados.
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PHI PHI DON
Llegó la hora de comer, atracamos en plena playa de Phi Phi Don. La comida era bufet, nos gustó mucha cantidad y variedad. La zona es muy bonita. La típica playa de postal, arena muy blanca, palmeras en la arena mucha vegetación, altas montañas que la rodean y bonito color de agua.
ISLA KHAI
PECES CURIOSEANDO EL RAMBUTÁN
De allí nos fuimos a la isla Khai. El recorrido es largo. En esta zona el barco se movía un poco más, pero nada mareante. Pero, en uno de los saltos se le desconectó el tubo de la gasolina y paró uno de los motores. En lugar de continuar recorrido pararon inmediatamente el barco para arreglarlo. En ese momento a la deriva el barco si que se movía mucho. No podía quitarme de la cabeza el diario de un forero en el que contaba como estuvieron horas a la deriva hasta que les rescataron. Por suerte, este no fue nuestro caso. En menos de 5 minutos ya estábamos otra vez en marcha. Todo se quedó en una anécdota.
Llegamos a la isla Khai. Aquí el mar estaba más revuelto. La arena estaba llenita de restos de coral. Coma había oleaje no nos alejamos mucho de la costa. Aquí los plátanos que nos quedaban estaban ya muy maduros y descubrimos que estos son los que más le gustan a los peces. No hacía falta ni pelarlos, de este modo nos duraban más. Cuando se nos terminaron los plátanos recurrimos a los rambutanes. Estos no le gustaban igual, ni pelándolos. Algún pez muy atrevido comía un poco, pero nada semejante a con los plátanos. Luego intentamos hacer la foto típica de esta isla en la que unos niños en la arena dan pan a los peces y puedes hacer la foto desde fuera del agua. Al no estar clara el agua no quedó como en el catálogo, pero para ver la cantidad de peces si vale. La isla tiene unas formaciones rocosas muy curiosas y unas cabañas muy chulas. Regreso al barco, al continente, a la van y a nuestro hotel. Fin de un bonito día de playa.
Al llegar al hotel quisimos reservar el transporte gratuito a Patong beach que ofrecía el hotel. Para la tarde ya no quedaban plazas disponibles, pues nada nos iremos por la mañana. Piscinita y relax mañana es otro día.









