Tomado la transcanada Hwy nos dirigimos hacia la punta norte de la isla. El paisaje sobre todo en el primer tramo hasta Cowichan bay. al ir altos nos ofrece una magnifica vision de los entrantes del mar en la isla y entre las islas. La pena es que hay pocos miradores donde detenerse y pararse en el arcen es un tanto peligroso, pues al menos cuando nosotros fuimos el trafico era endiablado. Una cosa aunque se llamen Highway no tienen nada que ver con nuestro concepto de autopistas alternandose zonas con cuatro carriles con otras de dos o de tres y sorpresivamente cruces con semaforo.
Nuestra primera parada fue Cowichan Bay (
www.panoramio.com/photo/94285983 ). Se trata de un pequeño pueblo pesquero con numerosas casas tipo palafitos, con una entrada a nivel de la carretera pero sostenidas por pilares sobre el mar y la costa(
www.panoramio.com/photo/94285993 ). Como era temprano no habia mucha gente, lo cual es una suerte ya que en las guias consultadas advertian de lo dificil que es encontrar aparcamiento por la afluencia de personal. Tiene tiendas de artesania, unos cuantos restaurantes, tiendas de productos ecologicos y hasta una panaderia donde nos tento comprar una barra de pan y un trozo de queso del valle de Cowichan( excuso hablar del precio pero era una capricho)
En esta zona hay varios lagos con poco interes ya que son zonas explotadas para el veraneo.
La segunda parada fue en Duncan. Una villa antaño muy relacionada con el ferrocarril de hecho tiene un museo del ferrocarril que por ser domingo y verano estaba cerrado(
www.panoramio.com/photo/94286000 ). Pero lo que caracteriza a Duncan es que sus calles y cruces esan adornadas por totens de diferentes artistas con sus correspondientes explicaciones. esta bien pero al decino ya estabamos cansados.
Seguimos adelante y paramos en Chemanus, un pueblecito de una calle idilica con sus tiendas de años cincuenta adornadas de flores y anuncios hechos a mano. Alucinamos cuando nos topamos a 30 grados con una tienda de adornos de navidad, solo adornos de navidad. ¿Como es posible que en un pueblo de una veintena de casas pueda sobrevivir una tienda solo de eso?. Pues ya veis. Aparte de esta calle y su tienda una de las cosas curiosas es que las casas con paredes libres, es de cir que no lindan con otra casa, estan totalmente dibujdas con murales de diversa indole(
www.panoramio.com/photo/94286020 ). Y ya no hay nada mas.
Qusimos para en Nanaimo, pero era tal la densidad de trafico en su entrada que decidimos seguir hasta Parksville, dejandolo para verlo al dia siguiente antes de embarcar ( craso error por que no tuvimos tiempo)
Me salto Parksville, por que no tiene nada de interes, asi que nos limitamos a dejar las maletas en el hotel y como aun teniamos tiempo, decidimos hacer los 50 km que nos separaban de Port Alberni. En el camino hicimos una primera parada para contemplar el Cameron lake (
www.panoramio.com/photo/94286021 ), y maldije el no haber metido en el coche el traje de baño. A los poco s kilometros otra parada en el McMillan provincial Park(
www.panoramio.com/photo/94286035 ), un pequeño trail de no mas de media hora a traves de un bosque de cedros y abetos de mas de 800 años, con una circunferencias y una altura de impresión. Era nuestro primer contacto con los bosques canadienses y primera curiosidad, con la politica de dejar seguir a la naturaleza su curso los bosques estan llenos de arboles caidos pudriendose . Solo se mueven aquellos que impiden el paso o que puedan representar un peligro. En ese parque como consecuencia de un temporal habia autenticas colunnas herculeas tumbadas en el suelo y en algun punto parecia como si un gigante hubiera pasado abriendose paso en el bosque como lo hacemos nosotros por un campo de hierba alta.
Llegamos a Port alberni, tremenda decepción, una serie de casa desperdigadas y poco mas. A pesar de estar casi en mitad de la isla, tiene puerto ya que es el punto de partida de un largo fiordo en cuya desenbocadura esta el parque de Tofino. El caso es que con el chasco estabmos a punto de dar la vuelta cuando nos fijamos en un restaurante con una terracita que daba al brazo de mar. La tarde era agradable, la temperatura habia descendido a 26 grados, y estabamos un poco cansados, asi que una cervecita y un fish and chips, con lo que alegramos la tarde antes de volver a Parksville a descansar