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Canadá Atlántica: Terranova, Nueva Escocia, New Brunswick y Prince Edward Island ✏️ Blogs de Canada

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Canadá Atlántica: Terranova, Nueva Escocia, New Brunswick y Prince Edward Island
Diario: Canadá Atlántica: Terranova, Nueva Escocia, New Brunswick y Prince Edward Island  -  Localización:  Canada  Canada
Descripción: Un recorrido de 26 días por Terranova y las provincias atlánticas (Nueva Escocia, New Brunswick y Prince Edward Island)
Autor: Highlands_2003   Fecha creación: 
 
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Etapas 1 a 3,  total 11
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Etapa: Preparación del viaje  -  Localización:  Canada Canada
Fecha creación: 29/03/2016 18:05  
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Hola de nuevo Viajeros!!!.

Somos Anna & Oskar y os damos la bienvenida a nuestro segundo diario de viaje por tierras canadienses (el primero fue en 2014 cuando visitamos las Canadian Rockies)



Cuando uno piensa en la costa este de Canadá, lo asocia con las provincias de Ontario y Quebec. No en vano allí están las ciudades más importantes del país: Toronto, Montreal, Quebec y Otawa (la capital).

En esta ocasión tratamos de huir de lo más convencional, principalmente por dos motivos: esas provincias que os comentábamos ya las visitamos en nuestro viaje de novios y por fotografías que vimos en internet, nos interesamos por Terranova (Newfoundland) y las provincias atlánticas de Nueva Escocia (NS), New Brunswick (NB) y Prince Edward Island (PEI), que están situadas más al noreste del país.

Etapa 01 – Preparación del viaje
Etapa 02 – Halifax (NS) y North Sydney
Etapa 03 – Terranova - Newfoundland (I)
Etapa 04 – Terranova - Newfoundland (II)
Etapa 05 – Nueva Escocia (I)
Etapa 06 – Nueva Escocia (II)
Etapa 07 – Prince Edward Island
Etapa 08 – New Brunswick
Etapa 09 – Niagara Falls (ON)
Etapa 10 – Toronto (ON)
Etapa 11 – Regreso a casa


La Ruta

Al tratarse de un país tan grande organizar el viaje es un pequeño handicap. Muchas veces las distancias en coche pueden hacerse eternas, así que tuvimos que optar por dar prioridad a la isla de Terranova y a la provincia de Nueva Escocia.



Si pincháis encima del segundo mapa, os llevará a Google Maps y podréis ver todos los sitios que hemos visitado (con fotografías y ubicaciones exactas).

!! Pincha para ver el mapa interactivo !!


Aunque la opción más lógica habría sido empezar y acabar el viaje en Halifax, pensamos que sería una buena idea volver a un par de sitios que habíamos visitado en 2001. Esta buena idea sólo tenía una pega. Niagara estaba a más de mil kilómetros de nuestro alojamiento en New Brunswick, así que teníamos dos opciones: hacer el trayecto en dos días haciendo una parada intermedia o pegarnos la paliza y hacer todo el trayecto el mismo día.


Reserva de vuelos

Como hacemos siempre que preparamos un viaje, tras decidir la ruta, buscamos la mejor combinación de vuelos. Aunque siempre miramos en los buscadores habituales para ver las diferentes combinaciones, al final siempre acabamos mirando en las webs de las compañías aéreas. En esta ocasión, fuimos desechando opciones hasta quedarnos con Airfrance/KLM y Lufthansa / Air Canada. En las primeras búsquedas el precio rondaba los 1.650-1700€ (para 2 personas) saliendo desde Bilbao hasta Halifax y volviendo desde Toronto. Pero en una de las consultas encontramos una oferta en la web de Air Canada que ofrecía los billetes por tan sólo 1.330,64€. Nos pareció un buen precio así que hicimos la reserva.

Una cosa a tener en cuenta es que aunque Lufthansa y Air Canada pertenecen al grupo Star Alliance y comparten códigos de vuelo, desde la web de Lufthansa no aparecía la combinación de vuelos que habíamos reservado con Air Canada y eso que tres de los cinco vuelos del viaje los íbamos a hacer con Lufthansa.


Alojamiento

Como en otras ocasiones, para la búsqueda de alojamiento, utilizamos el buscador de Booking y el propio mapa de Google. Algunas de las reservas las hicimos por mail directamente con los dueños de los B&B.

Debido a las distancias, este año hemos tenido que cambiar de alojamiento más de lo que estamos acostumbrados. Nuestra estancia máxima ha sido de tres noches.

- Commons Inn, Halifax (NS) - 2 noches
- Highland Motel, Cape Breton (NS) - 1 noche
- Extented Stay, St. John’s (NL) - 2 noches
- Serendipity B&B, Port Blandford (NL) - 1 noche
- Evergreen B&B, Rocky Harbour (NL) - 2 noches
- The Poplar B&B, Cape Breton (NS) - 2 noches
- Clifty Cove Motel, Peggys Cove (NS) - 2 noches
- Grandvalley B&B, Annapolis Royal (NS) - 3 noches
- Ridgewind B&B, Clyde River (PEI) - 2 noches
- Shamrock Suites, Florenceville (NB) - 2 noches
- Best Western, Oshawa (ON) - 1 noche
- As You Like B&B, Niagara on the Lake (ON) - 1 noche
- Super8, Toronto (ON) - 2 noches


Alquiler de coche

En internet hay un montón de páginas de alquiler de coches, pero nosotros siempre acabamos mirando en las mismas, economycarrentals.com y rentalcars.com (antes ealquilerdecoches.com).

Como siempre que viajamos a Estados Unidos o Canadá, el segmento que elegimos fue el SUV mediano (por la comodidad para transportar nuestro equipaje y todo el material fotográfico). Tras varios días de búsqueda, encontramos una oferta en rentalcars.com con Hertz que nos pareció interesante. Finalmente nos asignaron un Dodge Journey SXT por 842€ que incluía, veintitrés días de alquiler, kilometraje ilimitado, seguro CDW con 350€ de franquicia. No estaba incluida la devolución en un lugar diferente de la recogida (+180,60€).



Trámites y documentación

Para entrar en Canadá sólo es necesario tener el Pasaporte en vigor. Además si vais a alquilar un coche, es recomendable sacarse el Permiso Internacional para conducir. Te lo hacen al momento en cualquier delegación de tráfico (recordad que ahora hay pedir cita previa y hay que llevar una foto). Es válido únicamente para un año y cuesta 10,10€.



Seguro médico. MUY IMPORTANTE si se viaja a países donde España no tiene acuerdos a nivel de asistencia médica. Lo contratamos con Allianz Global Assistance y nos costó 158,82€ (2 personas).

Una vez más, y ya hemos perdido la cuenta, recurrimos a nuestro amigo Yon Mikel para el cambio de moneda.




Gastos generales y enlaces de interés



Nota: si te interesa algún dato, puedes pinchar en la imagen para descargarte el fichero en formato PDF (necesitarás Acrobat Reader para verlo).
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Ver Etapa: Preparación del viaje



Etapa: De Halifax a North Sydney  -  Localización:  Canada Canada
Fecha creación: 30/03/2016 18:31  
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Volvimos a elegir septiembre para nuestro viaje. Aunque ya casi no hay diferencia de precios con julio o agosto, lo que si se nota es mucha menos gente, cosa que nosotros agradecemos. Además para aprovechar los mejores precios, retrasamos nuestra salida hasta el día 10 por lo que la espera este año, si cabe, ha sido un poco más larga.

Entre los nervios propios del viaje y que nuestro primer vuelo salía a las 6:55h, apenas pudimos descansar un par de horas por la noche y pasados unos minutos de las cuatro de la mañana ya estábamos en la calle camino del aeropuerto de Bilbao. Raquel, mi cuñada favorita, nos acompañó para despedirnos y hacerse cargo luego del coche. Llegamos al aeropuerto unos minutos antes de las cinco y las puertas de acceso estaban aún cerradas.

Una vez abierto y en el mostrador de Lufthansa, esperamos a que todo estuviese en funcionamiento para facturar el equipaje hasta Halifax. Nos advirtieron que en Montreal, como punto de entrada al país, deberíamos recoger el equipaje para llevarlo a otro punto del aeropuerto. Es una pequeña incomodidad pero al menos, nos evitamos pasar por los mostradores de facturación.





Forma ya parte del ritual pasar por la cafetería para ponernos las pilas con un café, muy necesario cuando viajas hacia el oeste y sabes que el día será muy largo!!!

Como no nos gusta que tener que dejar el equipaje de mano muy lejos de nuestros asientos, aunque estaban ya reservados, intentamos no entrar de los últimos así que nos despedimos de nuestra acompañante para pasar los controles.

El avión, un Airbus 320-200, estaba bastante nuevo y tenía una configuración de asientos de 3-3. El despegue sin problemas y más o menos, a su hora. Cuando apenas llevábamos media hora de viaje, nos trajeron un mini-bocata y un zumo (o café).





Con unos minutos de adelanto llegamos a Frankfurt, primera parada de nuestro viaje. Era la primera vez que pasábamos por este aeropuerto, pero como el equipaje iba directo a Montreal, estábamos tranquilos pensando que la hora y diez minutos que teníamos para cambiar de avión, serían suficiente.





En la pista nos esperaban un par de autobuses que nos acercaron a la terminal. Tras pasar el pertinente control de pasaportes, comprobamos las pantallas para verificar el estado de nuestro vuelo y localizar la puerta desde donde saldríamos hacia Montreal. ¡¡Nos tocó andar un ratito por el aeropuerto!!

En un mostrador de Air Canada junto a la puerta de embarque, tuvimos que volver a pasar un control de documentación (y ya iban tres!!!). Todo en orden y las mismas preguntas de siempre: qué a dónde vas, qué para cuanto tiempo, etc... Una vez cumplido el trámite, embarcamos.



Para el viaje largo de ida nos tocó un Airbus A330-300. No era tan nuevo como el primero, pero estaba bien. Pantallas individuales y configuración de asientos 2-4-2. Al haber hecho el check-in online pudimos elegir los asientos junto a la ventanilla. Son los que más nos gustan para tener movilidad sin molestar al de al lado para ir al baño o estirar las piernas.... o sacar alguna foto sí se tercia Sonriente .





A las 10:20h despegamos de Frankfurt con destino a Montreal. El tiempo estimado de vuelo era de unas ocho horas, así que nos lo tomamos con tranquilidad. Como vecinos de atrás nos tocó una madre con un par de niños. Aunque al principio tuvieron algún que otro arrebato (ellos también tienen derecho a ponerse nerviosos al volar, jejeje) por lo general se portaron bastante bien y no impidieron que me pudiera echar mi siesta de rigor Ojos que se mueven .

Lo más gracioso fue ver como dos chicos sentados casi a la par nuestra, pero en el bloque de en medio, al de poco de despegar ya estaban dándole al Whisky (para algunos volar es un mal trago Muy feliz ). Y la verdad es que no vimos que pagaran nada, así que nos quedamos con la duda de si estaría incluido en el precio del billete.



Sobre el mediodía empezaron a repartir la comida. No recordamos qué otra opción había, pero nosotros elegimos pasta. No estuvo nada mal y la acompañaron con una ensalada americana y agua, postre, unas galletas y un café.



Como no podía ser de otra manera, tras comer, una siestecilla (por lo menos yo). Anna para eso aguanta mucho más y prefiere ir leyendo o viendo alguna película.

Poco antes de las 15h estábamos sobrevolando Groenlandia. No nos cansamos de repetirlo. El paisaje desde el avión nos parece ¡¡espectacular!!. Campos inmensos de hielo y montañas nevadas. ¡¡¡Una gozada para la vista!!!






La merienda nos la trajeron sobre las cinco (hora de España). Un Wrap de pollo que a decir verdad, nos supo a gloria.

Mientras servían la merienda a los pasajeros de atrás nuestro Anna oyó como uno de ellos le decía a la asistenta de vuelo que íbamos con retraso y tenía que enlazar con otro vuelo (igual que nosotros).

Cuando tuvimos oportunidad, le preguntamos a la azafata y nos dijo que creía que no tendríamos problemas para coger el vuelo para Halifax, pero que de perderlo, nos reubicarían en el siguiente que salía una hora después.



Y poco de después de las 18:00h notamos como el avión empezaba a descender y se empezaban a distinguir las casas. ¡¡¡Estábamos en Montreal!!! Mientras hacíamos la maniobra de aproximación, nos repartieron un formulario que tuvimos que cumplimentar. Era el típico que dice que no estás intentando introducir cosas prohibidas en Canadá y que no llevas más dinero del que está permitido.



El aterrizaje, sin problemas aunque con casi 35’ de retraso. Corriendo como pudimos, fuimos ubicándonos y llegamos al control de aduanas. Mientras esperábamos nuestro turno, sólo pendientes del reloj. Y cuando llegó, las preguntas de rigor: cuantos días vamos a estar, si conocemos a alguien en Canadá, en qué trabajamos en España, si tenemos reservados los hoteles, si cuando volvamos a España volvemos a trabajar. Qué obsesión de verdad!!! Pero en fin, la chica correcta y amable haciendo su trabajo que es lo único que pedimos.

Sin perder un minuto, fuimos a por las maletas. Y aunque una de ellas se hizo de rogar unos minutos, al final, terminaron apareciendo las dos!!!

Entregamos el formulario de aduanas y preguntamos dónde teníamos que entregar el equipaje para que llegase a Halifax. Tras dejarlas en una cinta transportadora, nos hicieron salir de la terminal para volver a entrar, con lo que otra vez tuvimos que pasar el control de seguridad.

Localizamos nuestro vuelo en una pantalla del aeropuerto y nos dirigimos corriendo hacia la puerta de embarque. Como nos habían comentado, la puerta estaba muy cerca así que apenas tardamos en llegar.



¿Qué? ¡¡¡Pero si en la zona de embarque apenas hay gente!!Miramos de nuevo la pantalla de información del vuelo y nos dimos cuenta de que nos habíamos equivocado. Confundimos la hora de embarque con la hora de salida. ¡¡Ya nos vale!! Aprovechamos para actualizar la hora de los relojes. Eran las 14:30h hora de Montreal (20:30h en España).

Con tiempo a tomar un refresco, saludamos a Raquel por teléfono y nos llamaron para embarcar. Nos esperaba un Embraer E190 (E90) de Air Canada. El avión de 2+2 para un vuelo de hora y media. Cobran los refrescos y los snacks. Sólo tarjetas. Un Ryanair de Air Canada, vamos.



A las 17h hora local (22h hora de España) nos dispusimos a aterrizar. Halifax nos recibió con el cielo con muchas nubes y lluvia Trist .





En cuanto pasamos el control de pasaportes y recuperamos nuestras maletas, nos conectamos a la wifi del aeropuerto para avisar a la familia de que habíamos llegado a nuestro destino final.

Desde el aeropuerto de internacional de Stanfield – Halifax, hay tres posibilidades de transporte hacia el centro de la ciudad.

El más económico es el autobús. La línea 320, cuesta $3,50 por persona/viaje y te lleva hasta Albemarle St., muy cerca de la Ciudadela. Nosotros descartamos esta opción porque tardaba una hora y además nos dejaba a 1,5 km. del hotel y lloviendo no nos pareció buena idea.

La segunda opción es el Airport Express, cuesta $20,86 por persona/viaje y te lleva hasta la Maritime Bus terminal en la calle Hollis (junto al puerto). Tampoco nos convenció, porque aunque tardaba 40 minutos, nos dejaba muy lejos del hotel.

Y la tercera opción, el taxi. Cuando preguntamos en información del aeropuerto nos dijeron que había una tarifa plana a cualquier punto de Halifax por $65. Y esta fue la opción que elegimos. Tras quince horas metidos en un avión, nos apetecía llegar cuanto antes al hotel.

De todos los taxistas que había, fue a tocarnos el taxista “bala” y “gruñón”. Cuando nos preguntó que a dónde íbamos, le enseñamos la hoja donde teníamos apuntado el nombre del hotel. Él nos insistió en que le dijéramos el nombre del hotel, y cuando le insistimos que lo leyera de la hoja, nos dijo que necesitaba gafas para leer. ¡Por Dios, dónde nos habíamos metido!

La verdad es que nos llevó bastante ligerito y además con su ventanilla medio bajada con lo que se nos pasó rápido la caraja de tanto vuelo.

Eran poco más de las 18h cuando el taxi nos dejó en el hotel. El taxista nos ayudó a sacar las maletas del taxi y se marchó con aire fresco (¡¡nunca mejor dicho, jejeje!!).

Tras hacer el check-in en el hotel, dejamos las maletas en la habitación y salimos a dar un paseo por los alrededores para buscar un sitio dónde cenar. La anécdota del día fue que al salir del hotel coincidimos con dos chicos de Madrid que trabajaban en una empresa que vendía barcos y habían venido a Halifax por trabajo.

En frente del Old Town Clock (junto a la Ciudadela) encontramos un sitio que tenía muy buena pinta desde fuera y entramos. Era un “sports bar”. Vamos, el típico bar donde se puede comer bocatas o hamburguesas pero con las paredes forradas de televisiones para poder ver cualquier retransmisión deportiva. Mola bastante. La cena nos costó $45.





En cuanto terminamos de cenar, nos pegó un pequeño bajón y decidimos que ya era hora de irnos a descansar. Eran las 20:45h (01:45 hora de España) y se notaba que llevábamos 21 horas despiertos. Ahora sólo nos faltaba saber cómo nos trataría nuestro amigo Jet Lag.


*** final de día 1 ***



A pesar de que nos acostamos bastante cansados, para mitigar los efectos del jetlag no quisimos levantarnos tarde, así que pusimos el despertador a las 7h30’. El día amaneció nublado aunque parecía que no había llovido durante la noche. El termómetro marcaba 19°C.

En cuanto estuvimos preparados, bajamos a desayunar. El hotel disponía de una habitación dedicada con varias mesas y una encimera repleta de comida (bollería, fruta, cereales, café, etc…). Aunque había más huéspedes, la verdad es que cada uno estaba a lo suyo y no pasamos de un educado saludo. Esto es lo que diferencia un hotel de un B&B. En un B&B desayunas en la misma mesa con el resto de huéspedes (si los hay) e incluso con los propios anfitriones. ¡¡Y es lo que nos gusta más!!!


Hotel Commons Inn, Halifax (NS)

Web: http://www.commonsinn.ca/
Precio: 98€ por noche (impuestos incluidos)
Ubicación: a 10 min. de la Ciudadela y a 25 min. del puerto.
Estado: Bien, pero se ha quedado un poco anticuado. Necesita una renovación.
Servicios: Desayuno continental, Parking y Wifi
Trato recibido: Correcto
Calificación: Aplauso Aplauso Aplauso (6.5 sobre 10)






Como sólo íbamos a estar un día en Halifax, no habíamos buscado mucha información sobre la ciudad, así que salimos con la intención de callejear un poco.

Sabíamos que había un cementerio donde estaban enterradas algunas de las víctimas del naufragio del Titanic, entre los cuales, se encuentra la persona en la que se inspiró el personaje de Leonardo DiCaprio en la oscarizada Titanic.

Durante el paseo fuimos sacando fotos de las casas que nos parecieron más curiosas. Lo que más nos gustó fue la ausencia de grandes edificaciones. Las casitas individuales apostadas a los lados de la calle (como en las películas, jejeje)





Llegamos al cementerio Mt. Olivet en poco más de una hora de caminata y tras echar un primer vistazo encontramos un panel explicativo que hacía referencia al Titanic. En este cementerio se encuentran enterradas 19 personas (sólo 14 están identificadas), pero entre ellas no estaba ‘Leo’ (J. Dawson). ¡¡Maldición!!





Para regresar al centro pensamos en coger un bus, pero debimos tener mala suerte porque estuvimos esperando casi media hora en una parada junto a un C.C. Walmart y no pasó ningún autobús que fuera donde nosotros queríamos, así que decidimos volver sobre nuestros pasos, dando un paseo tranquilo. Antes de llegar al centro, nos encontramos sin quererlo con otro cementerio, el Holy Cross Cemetery. Echamos un vistazo y en este tampoco estaba Leo Malvado o muy loco . ¡¡Se estaba haciendo de rogar!!!

Una vez llegamos al downtown buscamos un sitio para comer y nos gustó el Argyle Grill. Por dentro estaba muy bien decorado y la verdad es que la comida estuvo muy bien. $40,89.






Sobre las 16h nos acercamos hasta la Ciudadela. Esta fortaleza de forma de estrella, fue construida en el siglo XIX (1828-1856) y dotó a la ciudad una defensa tan buena que nunca fue atacada.





La entrada costaba $11,70 por persona, pero como teníamos la Discovery Pass no tuvimos que pagar nada (la sacamos en septiembre de 2015 para nuestro viaje a las Canadian Rockies y todavía era válida).

Tuvimos que esperar a sacar las entradas porque justo coincidimos con el cambio de guardia.

Mientras preparábamos el diario nos dimos cuenta de que la foto que aparece en la Pass de 2015 lleva una foto de la Ciudadela de Halifax. ¿Casualidad? Probablemente!!! jajajaja



Una vez en el interior nos apuntamos a la visita guiada (incluida en el precio). El entusiasta guía nos fue explicando diferentes aspectos de la ciudad de Halifax y de la Ciudadela, de manera muy amena. El recorrido duró una media hora y nos fuimos moviendo por varios sitios dentro de la fortaleza. La visita fue en inglés, pero con la ayuda de mi traductora particular pude enterarme de casi todo.



Después de la visita, mientras Anna se pasó por la tienda para comprar algún recuerdo, yo volví a algunos de los sitios donde habíamos estado para sacar fotos tranquilamente.



Al salir nos detuvimos junto a unos paneles explicativos donde pudimos conocer un poco más de la ciudad Halifax, la propia Ciudadela y la Explosión de 1917, nombre que se le dio al accidente que hubo en el puerto entre dos barcos y que provocó la muerte de dos mil personas y más de nueve mil heridos, además de causar grandes daños materiales.





Desde este punto también se tienen las mejores vistas del Old Town Clock. Esta torre del reloj, fue donada por el Duque de Kent en 1803 a la ciudad de Halifax. Tiene la peculiaridad de tener un reloj en cada lado, dicen que era para que tanto los soldados como los ciudadanos lo pudieran ver desde cualquier lugar y así llegar a tiempo a sus citas. En la actualidad está cerrada al público, pero sigue siendo una de las estampas más típicas de Halifax.



Una vez dimos por finalizada la visita, sobre las 17:30h, bajamos callejeando hasta el puerto. Mientras bajábamos por George St. y dejando a nuestras espaldas la torre del reloj, nos encontramos con una pasada de mural pintado en uno de los laterales de un edificio, con mucho color y de grandes dimensiones.



Cuando llegamos al puerto se había echado la niebla y no se veía el otro lado de la bahía. Justo, se llegaba a apreciar el faro de la lista de George. Ni siquiera se veía entero un enorme crucero que estaba fondeado en el puerto. ¡Una pena!.





Así todo dimos un buen paseo desde la terminal de Ferry hasta las oficinas de la Autoridad del puerto. Entre ida y vuelta, otros tres kilómetros para ir entrando en faena.





Fue un paseo muy agradable y no paramos de sacar fotos a todo lo que nos pareció curioso cómo esculturas en forma de farolas de los artistas canadienses Chris Hanson y Hendrika Sonnenberg.



También vimos una escultura dedicada al inmigrante, un homenaje a todas las personas que vinieron de diferentes puntos de Europa hacia América. En la placa explicativa hay una frase que dice algo así como: ”El dolor de la separación lo superó con fe y esperanza…” ¡cómo ha cambiado el mundo¡… ¡¡parece mentira!!



A las 19h empezamos a notar el cansancio (no en vano habíamos estado todo el día de una lado para otro caminando), así que decidimos retirarnos al hotel. De camino, paramos en un Tim Hortons y cogimos unos chocolates calientes y unos muffins para comerlos tranquilamente en nuestra habitación.


*** final de día 2 ***



Hoy llegaba a su fin nuestra efírema visita a Halifax y emprendíamos viaje hacia North Sydney, en la isla de Cape Breton donde cogeríamos el ferry hacia Terranova.

Nos levantamos incluso más pronto que el día anterior. La niebla seguía acompañando a la ciudad (21°C). Cuando bajamos a desayunar, preguntamos en recepción si nos podrían perdir un taxi para ir al aeropuerto a recoger el coche de alquiler. Nos dijeron que los taxis no tardaban nada en llegar así que lo dejamos para cuando tuviéramos todo preparado. Como no teníamos nada más planificado para ver en Halifax, pensamos en adelantar la recogida del coche de alquiler.

Después de desayunar, bajamos a recepción a despedirnos y a pedir el taxi. La verdad es que tal como nos habían dicho, tardaron apenas unos minutos en pasar a recogernos.

En aproximadamente media hora estábamos en el aeropuerto. La carrera nos costó $60 (algo menos que a la ida) y el taxista, a pesar de no hablar mucho, era bastante más majo que el anterior. Nos fuimos directos hacia la zona de alquiler de coches (al ser un aeropuerto no muy grande está fuera de la terminal, en la zona de parking cubierto).

Le explicamos al chico que nos atendió (muy majo por cierto) que sabíamos que íbamos antes de la hora, pero que si era posible nos gustaría recoger el coche. Nos comentó que aún lo estaban preparando y que volvieramos en un rato. Lo que si pudimos hacer es todo el papeleo. Nos pareció curioso que ya tenían todos mis datos como conductor. Una de dos: o los tenían por la multa del año pasado en Banff o porque en 2013 alquilamos con Hertz un coche en Escocia. Seguramente, la segunda opción era la buena!!!



No hubo suerte y terminamos recogiendo el coche a la hora que ponía en la reserva. Como siempre, hicimos un examen bastante exhaustivo de su estado (tanto interior como exterior). Vimos que había unas marcas (no muy grandes) en un par de sitios del coche, así que avisamos al encargado. Nos explicó que ese tipo de marcas no tenían importancia, pero insistimos en que lo apuntara en el informe de daños.

Nunca hemos tenido ningún problema con el coche de alquiler y no queríamos que este año fuera el primero, sobre todo sí es algo que puede evitarse de antemano.

Un primer contacto con los mandos del coche, a cero el contador de kilómetros y nos pusimos rumbo a North Sydney. El día anterior, mientras paseábamos por el puerto, entramos en un punto de información y nos comentaron que la carretera de la costa, Marine Drive (7), no merecía mucha la pena, así que decidimos ir por la ruta más rápida.

Salimos del aeropuerto en dirección a Truro por la 102-norte para después coger la 104-este que nos llevaría hasta la Isla de Cape Breton. Antes de pasar a la isla paramos a la altura de New Glasgow para hacer una parada técnica y aprovechamos para comprar la comida.


Una de las actividades que teníamos previsto para hacer en Cape Breton era la visita al museo de Alexander Graham Bell, en la población de Baddeck donde la familia de Bell tenía su residencia de verano.

Debido a que su madre era sorda, Bell se interesó desde muy jovén por la transmisión electrónica de la voz. En 1876 Bell realizó la primera transmisión de voz por teléfono diciendo la famosa frase: “Mr. Watson, come here. I want to see you”.

Conocido principalmente como el inventor del teléfono, Bell también realizó importantes descubrimientos en medicina, aeronaútica, genética y avanzó considerablemente los métodos y prácticas de enseñanza a los sordos para comunicarse.



El Alexander Graham Bell National Historic Site, pertenece a la red de Parques de Canadá por lo que la entrada es gratis si tienes la Discovery Pass. Si no, la entrada cuesta $7,80 por persona. Toda la información que hay en el interior está en inglés y francés. (hay un pequeño folleto disponible en español con un resumen de la vida de Bell).



En el interior pudimos ver varias salas con aparatos y artefactos relacionados con los diferentes momentos de la vida como científico e inventor. Desde teléfonos antiguos hasta una maqueta del HD-4, un patín deslizador.







Tras la visita, tomamos un café en el interior del museo y aprovechamos para sacar unas fotos al faro de la Isla de Kidston. Además del faro también vimos las primeras sillas rojas pertenecientes a la Red Chair Challenge. Iniciativa de los Parques de Canadá que han ido colocando un par de sillas rojas a lo largo de toda la geografía canadiense. En 2015 también las pudimos ver en los parques de la costa oeste. Sí nos preguntáis por nuestra opinión sobre el museo, nos parece que merece la pena la visita.




Pasadas las cinco de la tarde, reemprendimos camino hacia North Sydney. Tardamos alrededor de una hora en llegar al motel donde íbamos a pasar esa noche. Tras instalarnos, nos acercamos a North Sydney (apenas 10 min. en coche) para echar un vistazo a la terminal de ferry y también para cenar en la Pizzería Bianchini´s.


Motel Highlands, Cape Breton Island (NS)

Web: http://www.highlandmotel.net/
Precio: 70€ por noche (impuestos incluidos)
Ubicación: 8 km. de la terminal de ferry de North Sydney.
Estado: Típico motel de carretera para pasar la noche. No le vendría mal un repaso. Muy de película.
Servicios: Desayuno continental, Parking y Wifi
Trato recibido: Correcto
Calificación: Aplauso Aplauso Aplauso (6 sobre 10)






*** final del día 3 ***



El cuarto día de nuestro viaje comenzó bien pronto. Sólo eran las 6h30 cuando sonó el despertador. El día amaneció nublado y con algo más de fresco que los días anteriores, 14°C. El motivo del madrugón un poco más es que hoy cogíamos el ferry hacia Terranova a las 17:30h y queríamos aprovechar el día al máximo.

Mientras desayunabamos, se acercó la encargada (una chica joven oriental) y nos ofreció una especie de crep caliente típica de su país. Una mezcla extraña de sabores pero estaba bueno.

Tras recoger la habitación y cargar el coche, pusimos rumbo a Louisbourg. Una población costera al este de la isla donde está situado el fuerte del mismo nombre. Al llegar vimos que no abrían hasta las 9h, así que aprovechamos para ir a visitar el faro. Junto al faro actual encontramos las ruinas de dos faros anteriores, uno de ellos fue el primer faro construido por los franceses en 1734. Desde este lugar, pudimos disfrutar de unas espectaculares vistas de la costa. Pudimos ver que había señalización de rutas de senderismo.





La fortaleza de Louisbourg forma parte de los sitios historicos de Parques de Canadá, así que pudimos entrar sin pagar nada al tener la Discovery Pass. El precio normal era de $17,60. Puede parecer un poco alto, pero es un sitio para pasar tranquilamente una mañana entera. Desde el centro de información nos llevaron en un autobús hasta la entrada de la fortaleza (apenas dista un km., pero es obligatorio acceder de este modo).





Los franceses llegaron a Louisbourg en 1713, después de ceder Acadia y Terranova a los británicos cumpliendo el tratado de Utrech. Después de esto, los únicos enclaves que quedaban en manos francesas eran la isla de Cape Breton y la isla de Prince Eward (ellos la llamaban Isle Royal y Isle Saint-Jean). Estas islas fueron utilizadas como bases para el lucrativo negocio de la pesca del bacalao.

La fortaleza se empezó a construir en 1745 y Loiusbourg se convirtió en un gran centro comerical de productos manufacturados. Tras varios intentos de invasión, los británicos se hicieron con Louisbourg en 1758 (a pesar de la fortaleza) y para evitar que nunca más estuviese en manos francesas, destruyeron los muros.




En 1961 el Gobierno de Canadá comenzó un proyecto para llevar a cabo la reconstrucción una cuarta parte del poblado y de las fortificaciones originales.



Ya desde el mismo momento en que llegas a las puertas, te encuentras a un guardia que interpreta de maravilla su papel y consigue que te metas un poco en la época.



Durante la visita pudimos ver cómo debió ser la vida en aquellos años allí dentro. Aparte de ver distintas estancias, también pudimos ver recreaciones en vivo dónde nos enseñaron cómo hacían el pan y olía tan rico que compramos un par de hogazas pequeñas para cuando entrase algo de hambre. Vimos tejer lana y hasta una demostración de cómo preparaban y disparaban los mosquetes. Aquí tuvimos ayuda del guardia que iba a hacer el disparo. Nos vió con la cámara y nos asesoró sobre el sitio mejor para verlo y también nos dijo el momento exacto en el que iba a realizarlo. Solo había una oportunidad así que le hicimos caso!!!






A las 13h dimos por finalizada la visita con un muy buen sabor de boca. La verdad es que nos gustó mucho. Salimos hasta la entrada y esperamos al autobus que nos llevó hasta del centro de información.

Al reservar los pasajes de ferry, nos avisaron que teníamos que presentarnos dos horas antes de la hora prevista de salida, teníamos 2h30’ para comer y volver a North Sydney, así que no nos los pensamos mucho y en el primer sitio que vimos en Louisbourg, paramos a comer. El restaurante se llamaba Grubstake y la comida para dos nos costó $39.68.





Como somos de los que no nos gusta andar deprisa y corriendo y pasamos de agobiarnos, a la hora que nos habían indicado estábamos en la terminal del ferry. Pasamos previamente por una gasolinera para llenar el depósito (supusimos que en Terranova la gasolina sería más cara) 44,8L x $1,12 = $50,26.

Pasamos por el puesto de control donde nos pidieron la reserva, el pasaporte y la matricula del coche (como era de alquiler no lo pudimos poner al hacer la reserva). Nos dieron los pasajes y una cartulina para poner en el parabrisas que indicaba que íbamos hacia Argentia.



Una vez que dejamos en el coche en la fila que nos habían indicado (la nº 26), nos fuimos al edificio de la terminal para hacer un poco de tiempo hasta la salida.




Dentro un restaurante, una tienda de souvenirs, información, aseos y el mostrador de venta de billetes. Como veíamos que la gente entraba y salía, preguntamos a un vigilante y nos dijo que sí que se podía salir, pero que para volver entrar necesitariamos la documentación y los pasajes.

Teníamos todavía una hora hasta que empezaran a embarcar los coches, así que salimos para que no se nos hiciese tan larga la espera. Como era domingo, estaba todo cerrado excepto el Tim Hortons que estaba junto a la terminal, así que cogimos un par de chocolates para llevar y como estaban bien hot, nos volvimos a la terminal para terminarlos. Una vez allí, nos conectamos a la wifi y saludamos a la familia.

Poco después de las 16h dijeron que fuéramos volviendo a los coches ya que ibamos a empezar a embarcar.



Tras dejar aparcado el coche en la bodega, cogimos la mochila de la cámara (no nos apetecía dejarla en el coche) y otra mochila con la documentación y algunas cosas más que habíamos pensado que podíamos necesitar (como por ejemplo la biodramina, jejeje).

Siguiendo las indicaciones, llegamos a la zona de pasajeros. Para los que no habíamos reservado camarote, había un par de salas en los extremos del barco con butacas para poder pasar la noche.

Cogimos un par de sitios (la gente dejaba las chaquetas para ocuparlos) y salimos de “exploración”.


El ferry (MV Atlantic Vision) tenía una zona de restauración que estaba muy bien. Además de un comedor con buffet, un restaurante a la carta y un bar grande, había una zona de juego para niños y una tienda de souvenirs. Para completar los servicios, también había una sala con varios ordenadores donde poder consultar el correo o las redes sociales. No tenemos mucha experiencia en Ferries pero nos pareció correcto para el tipo de trayecto que hace.



A la hora prevista, notamos que el barco se movía. !!Nos vamos a Terranova!! Parece mentira la cantidad de agua que es capaz de mover las hélices de un barco así. Sobra decir que un ratito antes ya nos habíamos tomado las biodraminas, yo por miedo a caer como un mirlo y Anna por si acaso, jejeje.




En cuando salimos de la bahía notamos cómo el barco aceleraba y se empezaba a notar el vaivén del barco. Cuando llevábamos un par de horas de viaje nos entró el hambre y nos acercamos al comedor buffet. En esos momentos si que se notaba el movimiento, aunque no vimos a nadie en apuros. Y nosotros teníamos apetito así que la cosa no iba mal.

A pesar de la rara sensación de cenar mientras nos estaban meciendo, cenamos varios tipos de ensaladas, carne y postres variados. Para ser sinceros, todo estuvo muy bueno. El precio del buffet para dos personas, $55.

Después de cenar, nos tomamos otra biodramina y volvimos a nuestros asientos por que de pie el movimiento del barco empezaba a notarse mucho. La noche no la pasamos mal. Es verdad que no dormimos todo de un tirón, pero por lo menos pudimos descansar.


*** final de día 4 ***


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Etapa: Terranova - Newfoundland (I)  -  Localización:  Canada Canada
Fecha creación: 04/04/2016 17:37  
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Poco antes de las 8h la gente de nuestro alrededor se fue despertando y se empiezaron a oír susurros y movimiento. Estaba amaneciendo y ya quedaba poco para llegar a tierra. Anna me comentó cómo en una de las veces que se había despertado, había ido al baño y que el barco iba a toda pastilla y se notaba mogollón el meneo. !!Son esos momentos en los que me alegro de dormir como una marmota!!.

A las 8h30 avistamos tierra. !!Terranova!! Mientras nos acercamos al puerto, aprovechamos para ir en busca de un par de cafés. En la isla de Terranova es media hora más que en Nueva Escocia, así que pusimos en hora los relojes, cámaras y demás aparatos.

El trayecto desde North Syney duró aproximadamente unas 16h (520 km), pero como lo hicimos por la noche, no se hizo demasiado largo.




En cuanto desembarcamos, nos sacaron (sin darnos oportunidad de parar) de la zona del puerto. El viaje nos había dado hambre, así que lo primero que hicimos fue localizar un sitio donde desayunar. Si en USA hay un Starbucks en cada esquina, en Canadá su homónimo es Tim Hortons.



Al montar en el coche, nos dimos cuenta de que el teléfono que utilizamos como navegador se había quedado sin batería y no encendía. Lo tuvimos un rato cargando, pero nada, no volvía a la vida. Mirando por internet, encontramos la manera de hacerlo “revivir”. Y menos mal porque aunque siempre llevamos un mapa de carreteras, el gps es casi un “must” imprescindible.

Lo primero que teníamos planificado para el día era la visita a Castle Hill. Unas ruinas de una antigua fortaleza que se construyó para proteger la ciudad de Placentia. Pescadores vascos venían hasta estas lejanas costas para pescar bacalao y ballenas en el siglo XVI, pero fueron los franceses quienes fundaron la ciudad en 1662. Fue entonces cuando se convirtió en capital de Terranova además de ser el centro neuralgico del negocio de la pesca.

La entrada costaba $3,90, pero como pudimos leer en un cartel estábamos fuera de temporada y no había que pagar nada, aunque tampoco había ningún servicio disponible (ni siquiera habían dejado los paneles explicativos Trist ). Así todo, tampoco tendríamos que haber pagado nada, ya que entraba por la Discovery Pass.



Tras la breve y un poco decepcionante visita, volvimos al coche y pusimos rumbo hacia nuestro siguiente destino: el cabo St. Mary. Como sabéis los que habéis leído alguno de nuestros diarios, nos encanta sacar fotos desde el coche y una cosa que nos llamó la atención es cómo sujetanban los postes electricos.

En España, desde hace tiempo, los postes son de hormigón. Aquí siguen siendo de madera y los sujetan con piedras al suelo, jejeje. ¡¡Un estilo bastante rústico!!



Bromas aparte, seguimos la carretera 100 durante 50 kilómetros hacia el sur hasta que encontramos la desviación hacia la reserva ecológica de Cape St. Mary. La carretera hasta el centro de información era bastante estrecha aunque estaba bien asfaltada.

En el centro de visitantes nos dieron infrormación sobre lo que podríamos ver en el recorrido por los acantilados. Lo más significativo, Bird Rock, una gran roca donde habitan varias especies de aves. El paseo hasta la roca es apto para todo el mundo y apenas se tardamos 15’.

Lo único que empañó un poco la visita, fue los chaparrones que nos cayeron durante el paseo de ida y también mientras estuvimos allí observando las aves.

Sabemos que el agua no es buen amigo de los aparatos electrónicos, pero se nos olvidó coger los protectores de las cámaras, así a la vuelta en el coche, tocó sesión de secado express y a conciencia de todo el equipo.



Al llegar a Bird Rock las vistas hicieron que de inmediato se nos olvidara la calada que llevábamos encima. Cientos de aves de varias especies posadas y revoloteando por encima de la roca. Las dos especies más numerosas de esta zona son el alcatraz atlántico (se les distingue por su cabeza tintada de amarillo) y arao común, ambas con más de diez mil parejas reproductoras. Además, durante los meses de verano se puede llegar a ver alguna ballena jorobada.




Suponemos que septiembre era época de cría porque mimetizados con el color oscuro de la piedra, había un montón de pequeños alcatraces que no se separaban de sus progenitores.




Mientras estuvimos disfrutando del paisaje y admirando los acantilados, estuvimos de charla amena con una pareja de suizos aficionados a la fotografía y encantados como nosotros de estar allí a pesar de ir goteando como nosotros de arriba abajo.

La vuelta al centro de información la hicimos rápido aprovechando que la lluvia nos dio un respiro. Ya a cubierto, nos secamos un poco, aprovechando los secadores de los aseos. Permitidnos un off-topic. La chaqueta de Goretex, imprescindible para situaciones de este tipo con lluvia y viento, una de las mejores compras que hemos hecho. ¡¡Ya no podemos vivir sin ella!! Lo siguiente serán los pantalones ….

Antes de reanudar la marcha, aprovechamos para sacar una foto al faro que, desde lejos, nos pareció que no estaba muy bien cuidado y en estado un poco lamentable.



Entre pitos y flautas eran las 14h30 y no habíamos comido. Como no sabíamos si en los pueblos que teníamos en la ruta encontrariamos un sitio para comer, preferimos retroceder un poco hasta St. Bride donde habíamos visto un sitio donde comer. Al final, y para no perder mucho tiempo, decidimos pedir la comida para llevar y la comimos en ruta.

Seguimos por la ruta 100 hasta Branch y luego hacia el norte por la 92 en dirección a Colinet hasta el cruce con la 91. Aquí tuvimos que retroceder unos 4 km. hasta llegar al Parque provincial de las Cascadas.

A los pocos metros de coger la carretera 91, se acabó el asfalto y la carretera se convirtió en una pista de tierra y con las lluvias caidas, había zonas por las que tuvimos que pasar con mucho cuidado.



Encontramos una especie de mirador desde donde se podían ver un par de cascadas. Suponemos que habría algún sendero para poder acceder a base o la parte superior, pero como no teníamos información y a ratos seguía lloviendo, nos dimos por satisfechos con las fotos que habíamos sacado.



Ya no teníamos ninguna actividad más planificada para el día y nos quedaban todavía 100 km hasta St. Johns, así cogimos el coche y fuimos tranquilamente hacia el hotel. Sobre las 18h estábamos acercándonos a St. Jonhs y se notaba en el tráfico de la Trans Canadian 1.

Lo que vimos, o mejor dicho “sufrimos” fue el estado de la carretera. A pesar de ser la autovia que atraviesa Terranova desde St. Jonh's hasta Port Aux Basques, en la zona de la capital las rodadas de los camiones habían deteriorado mucho el asfalto y con las instensas lluvias habian hecho que se formaran grandes balsas de agua. La verdad es que tuvimos que ir con mucho cuidado.

A las 18h30 habíamos hecho el chek-in en el hotel y salimos a buscar un sitio para cenar. Para no complicarnos, cenamos en Wendy’s, un restaurante de comida rápida. La cena para dos, $18,17.

Cuando volvimos al hotel nos dimos cuenta de que estábamos bastante cansados. Aunque en el ferry habíamos podido echar alguna cabezada, no es lo mismo que dormir en una cama y nos estaba pasando factura.


*** final del día 5 ***



Hotel Extented Stay Canada, St. John’s (NL)

Web: http://www.extendedstaycanada.ca
Precio: 97€ por noche (impuestos incluidos)
Ubicación: Céntrico. A menos de 1 km. del puerto.
Estado: Hotel moderno. Las habitaciones muy espaciosas.
Servicios: Desayuno continental, Parking y Wifi
Trato recibido: Correcto
Calificación: Aplauso Aplauso Aplauso Aplauso (7.5 sobre 10)



El día amaneció como lo habíamos dejado la noche anterior, con lluvia y niebla que ni siquiera nos dejaba ver la montaña que se supone y sabíamos que teníamos que ver desde la ventana. La temperatura muy bien, unos 15°C.

Después de bajar a desayunar, nos preparamos y nos dirigimos a Signal Hill, quizás el símbolo más conocido de St. John’s desde donde Guillermo Marconi recibió la primera señal inalámbrica trasatlántica el 12 de diciembre de 1901.

Cuando llegamos aún no había abierto el centro de información, así que nos fuimos directos a la torre que apenas distinguíamos por causa de la niebla. En el interior, ¡¡como no!!, la tienda de souvenirs y en la planta de arriba una exposición dedicada al Sr. Marconi.





Al terminar la visita y viendo que la niebla no se iba, bajamos de nuevo al centro de visitantes para ver si nos daban información sobre alguna actividad que pudiéramos hacer en caso de no variar el pronóstico del tiempo. Aunque nos dieron algún folleto, nosotros seguíamos con la idea de hacer el Irish Loop (una ruta circular para hacer en coche que rodea la reserva salvaje de Avalon)

Y como si Maldonado (si, si… aquel hombre del tiempo de hace ya unos añitos) nos hubiera oído, la niebla se empezó a disipar. Sin perder un minuto, cogimos las cámaras del coche y nos bajamos por uno de los senderos en los alrededores hasta donde estaban las mejores vista de St. John’s con sus típicas casas de colores.






También pudimos sacar una bonita foto del faro de Fort Amherts, situado en la orilla sur de la entrada al puerto de St. John’s. Junto al faro, aún se conservan dos cañones QF 4.7 Mark IV de la segunda guerra mundial.



No pudimos alargar más el paseo porque la niebla volvió a entrar por el mar y empezó a llover. ¡¡Cagüento!!! Volvimos al punto de partida y nos tomamos un chocolate caliente y unos muffins.

Aunque nos cobraron $6 por el chocolate, hay que decir que valía lo que costaba ya que estaba muy bien preparado (con leche como mandan los cánones y coronado por un poquito de rica nata) y estaba de ¡¡muerte!!

Nuestra siguiente parada fue Quidi Vidi. Un lugar junto al lago del mismo nombre donde se han reunido una comunidad de artistas de diferentes gremios. Desde luego está en una ubicación increíble. Dimos una vuelta por dentro del edificio viendo los puestos que había y donde además de vender, tienen los talleres los artesanos. Es un sitio curioso y entretenido.



Como veíamos que el tiempo no mejoraba, pensamos que no íbamos tener otra oportunidad para recorrer la Irish Loop, así que antes de dejar St. John’s pasamos por un supermercado y compramos algo de comida para comer en el camino. Cogimos la ruta 10 sur y fuimos haciendo fotos de lo que nos iba llamando la atención. Poco antes de llegar a Ferryland hicimos una parada técnica para repostar. 41,03L x $1,21 = $46




Para llegar al faro de Ferryland Head dejamos la ruta 10 y cogimos una pequeña carretera que recorría parte de esa especie de lengua de tierra que se adentra en el mar. Al llegar al parking estaba, como no, lloviendo así que decidimos hacer un poco de tiempo y nos pareció buen momento para comer.

Cuando vimos que el cielo daba un respiro, nos pusimos en marcha y cogimos el sendero que llevaba al faro. Aunque al principio hay un pequeño repecho, el paseo hasta el faro no entraña ninguna dificultad y es apto para todo el mundo (teniendo en cuenta que al haber llovido tanto, nos encontramos grandes charcos en parte del recorrido).

Apenas tardamos 20’ en llegar y aunque pueda parecer que el tiempo no nos acompañaba, la niebla le daba al faro un ambiente de película de suspense. ¡¡Yaaa, el que no se consuela es porque no quiere!!! El faro se inauguró el 1 de octubre de 1871 y en la actualidad conserva la sala original del faro.



Tras unas fotos desde todos los ángulos posibles, volvimos al coche y re-emprendidos el viaje. Nuestra intención era llegar hasta Cape Pine, así que seguimos en dirección sur por la ruta 10. No pudimos resistirnos a parar y sacarle una foto cuando vimos la señal en la carretera que nos anunciaba que estábamos atravesando Biscay Bay (Bahía de Bizkaia). Una vez más nos encontramos vestigios del paso de los pescadores vascos por estas tierras.

El siguiente punto que teníamos previsto era el faro de Cape Race, pero como no andábamos muy bien de tiempo, nos lo decidimos saltar y fuimos directos hasta el punto más alejado de la ruta, el faro de Cape Pine.



Para llegar al faro Cape Pine tuvimos que abandonar la ruta 10 y coger la carretera que lleva hasta St. Shoots. Como no vimos ningún cartel seguimos la carretera hasta el pueblo. Una vez allí nos dimos cuenta de que allí no había ningún faro, preguntamos a una chica que pasaba por allí. Nos explicó que nos habíamos pasado el desvío hacia el faro. Retrodecimos cinco kms. y dimos con el desvío. ¿Cómo no nos lo íbamos a pasar?, !!si no había ni una triste señal!!

Los 8 kms. que faltaban hasta el faro los hicimos por una carretera sin asfaltar y digna de un coche 4x4. Como era de esperar, cuando llegamos no había nadie, así que no tuvimos problemas para fotografiarlo a nuestro gusto. Aprovechamos para dar un pequeño paseo por los alrededores ya que había dejado de llover desde hacía un rato.



El faro de Cape Pine se inauguró en 1851. La luz de la lampara produce destellos cada 5 segundos y además tiene una bocina que emite un sonido cada 60 segundos.

Como estábamos justo en la mitad del recorrido y nos quedaba poco más de media hora de luz, tuvimos que decidir qué hacer. O volver por donde habíamos venido o seguir haciendo el recorrido completo. Como los kilómetros eran prácticamente los mismos por un sitio que por otro, decidimos seguir hacia delante.

La verdad es que fue una pena el tiempo tan malo que habíamos tenido porque no pudimos disfrutar de este bonito recorrido panorámico. La vuelta la hotel la hicimos prácticamente sin parar. Sólo hicimos un pequeño alto en el pueblo de St. Mary para comprar unos chocolates calientes y unos muffins a modo de tentempie-cena ($7,64).

Como el tiempo volvió a empeorar, preferimos dejar lo que habíamos comprado para comerlo al llegar al hotel e ir bien centrados en la carretera. El viaje se hizo un poco largo y monótono ya que la noche se echó rápidamente y apenas nos cruzamos con ningún otro coche hasta que enlazamos con la Trans Canada Hwy 1. De nuevo, tuvimos que tener mucho cuidado con las balsas de agua, que nos dieron algún “sustillo” pero que intentamos sortear con calma.

Llegamos al hotel sobre las 21h30 y cenamos lo que habíamos comprado en St. Mary. Menos mal que en la habitación había microondas porque los chocolates estaban ya fríos.


*** final del día 6 ***



Hoy nos despedíamos de St. John’s y el día amaneció igual que los días anteriores. Temperatura buena, 15°C y con lluvia. A las 7h30 ya estábamos desayunando y con las maletas ya preparadas.

Poco más tarde de las 8h dejamos el hotel. Pero antes de abandonar la capital de Terranova, fuimos al centro de la ciudad, aparcamos el coche y callejeamos (siempre debajo del paraguas) durante un rato sacando fotos a las casas de colores que son emblema de la ciudad.

Además de la vistosidad de las fachadas pintadas de diferentes colores, algunas estaban acompañadas de bonitos buzones con casas en miniatura.






A las 10h30 volvimos al coche y pusimos dirección a Cape Spear. No tardamos nada en llegar porque apenas está a 15 km. de St. John’s.

El faro de Cape Spear está localizado en la península de Avalon y es el punto más al este de Canadá. En la actualidad hay dos faros ubicados en el mismo lugar. El más antiguo ya no está en funcionamiento y data del año 1836 siendo el segundo faro más antiguo de Terranova. Ahora alberga un museo y está abierto al público (pertenece a la red de parques de Canadá). El precio de la entrada $3,90 (gratis con la Discovery Pass).



Lo que hace atractivo este faro es su construcción, que se sale un poco de lo que estamos acostumbrados. Base cuadrada (pintada de blanco) y cúpula (donde está la lente y la lámpara) pintada a franjas rojas y blancas. A pocos metros se encuentra el faro moderno construido en el año 1955, pero que no es igual a su predecesor.





Durante el tiempo que estuvimos sacando fotos en el exterior, el viento soplaba con una fuerza que no os podéis hacer una idea. Para muestra, este pequeño video:



En el centro de información estaba uno de los chicos que habíamos visto el día anterior en Signal Hill. Nos hizo gracia porque él también nos reconoció. Antes de realizar la visita guiada, dedicamos unos minutos a ver la exposición (gratuita) que había en el centro. En el panel que se ve en la siguiente foto nos presentan varias de las generaciones de la familia Cantwells que trabajaron y vivieron en Cape Spear.



También pudimos ver, gracias a cuatro maquetas, cómo había ido modificándose el edificio de faro a lo largo de los años. Y a tamaño real, una lente que se utilizó antaño en el faro.



Como nos suele pasar a menudo, la visita guiada al faro antiguo fue para nosotros solos y con la cosa de que ‘conocíamos’ al guía, la verdad es que lo pasamos muy bien. Las explicaciones que nos dio hicieron que la visita fuera muy amena. Vimos diferentes estancias de lo fue la vivienda del farero (light keeper).




Tras la visita guiada y como dejó de llover, nos acercamos a lo que fue un fuerte construido en 1940 por Estados Unidos y Canadá para evitar un posible ataque a la capital St. John’s en la Segunda Guerra Mundial. Todavía se pueden ver varios búnkeres con piezas de artillería. Está en el propio cabo, no hay que coger el coche.




Nos dieron las 12h en Cape Spear. El cielo, a pesar de estar de un color gris amenazante, nos seguía dando un respiro, así que pensamos que era una buena idea regresar a Signal Hill a ver si mejorábamos las fotos que habíamos sacado los días anteriores.

Antes de subir, fuimos a la orilla sur de la bahía para sacar una panorámica de la ciudad (que es como mejor se aprecian las casas de colores).





En la foto que viene a continuación se aprecia mucho mejor los búnkeres de Fort Amherts que en día protegieron la entrada al puerto de St. John’s.



Por último, no nos quisimos perder la exposición que había en el centro de información. Y como nos había gustado mucho el día anterior, nos dimos un gustazo repitiendo chocolate rico, rico…



Elegimos Port Blandfort para pasar una noche para no tener que hacer en un solo día los casi 800 kms. que separan las dos costas de la isla de Terranova, además estaríamos más cerca de uno de los faros que había que visitar si o si, el del cabo de Bonavista.

En el centro de información preguntamos si nos daría tiempo a llegar en esa jornada, pero nos dijeron que desde St. John’s se tardaban unas tres horas y media, así que lo descartamos. Preferimos tomarnos el día con calma.

Antes de ponernos en ruta, paramos en una gasolinera para llenar el depósito (38,95L x $1,08 = $42,03) y aprovechamos que tenía un pequeño supermercado, para comprar comida para el camino (unos sándwiches y ensalada americana).



Como íbamos bien de tiempo, nos desviamos un poco de la ruta para fotografiar un faro que vimos marcado en el mapa. Se trataba del faro de Deep Cove Marina.



A las 18h llegamos al B&B Serendipity y tras instalarnos, preguntamos a nuestra anfitrión un sitio cercano para cenar. Nos recomendó un resort cercano, Terranova Park Golf Course. Dentro del complejo había un pub (Mulligan’s) donde pudimos cenar. Nos costó $48.




*** final del día 7 ***


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  Últimos comentarios al diario  Canadá Atlántica: Terranova, Nueva Escocia, New Brunswick y Prince Edward Island
Total comentarios 18  Visualizar todos los comentarios

Highlands_2003  highlands_2003  21/05/2016 13:25   
Muchas gracias Meha por tu comentario.

Nos alegra que te gusten las fotos.

Saludos,
Anna & Oskar

CORONEL75  CORONEL75  18/07/2016 15:54
Comentario sobre la etapa: Preparación del viaje
Enhorabuena, por todo,la verdad es que me alegra que haya personas en el mundo que se tomen la molestia de explicar todo y facilitarnos el viaje a los que en un futuro haremos un viaje utilizando vuestra información.
Gracias y os animo a que sigais siendo una buena pareja

Highlands_2003  highlands_2003  19/07/2016 11:02   
Comentario sobre la etapa: Preparación del viaje
Hola Coronel75,

te agradecemos enormemente tu comentario y nos alegra que te pueda servir en un futuro viaje.

Saludos,
Anna & Oskar

Lapilvi  Lapilvi  21/09/2017 17:13   
¡Fantástico diario! Detalladísimo, con mucha información práctica y contado de forma muy amena. ¡Me ha encantado! Y qué decir de las fotos... espectaculares es poco. Puedo imaginar el trabajo y las horas que habéis echado en redactarlo, y es muy de agradecer tal esfuerzo para facilitarnos el camino a los demás.
Por cierto... ¡qué paliza de coche el día 22! Sois unos superhéroes.

Highlands_2003  highlands_2003  23/09/2017 14:44   
Hola Lapilvi,

nos alegra que te haya gustado. Efectivamente lleva un montón de horas de curro, pero creo que merece la pena. No sólo por poder ayudar a los demás, sino por el recuerdo que siempre quedará para nosotros.

Y si... ir hasta Toronto fue una machada, pero nos apetecía volver a Niagara, donde habíamos celebrado nuestra luna de miel.

Saludos,

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Fecha: Mie Oct 28, 2020 08:29 pm    Título: The Atlantic Provinces: Itinerario

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Fecha: Mie Oct 28, 2020 08:30 pm    Título: Re: Viajar a las provincias marítimas de Canadá: New

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Fecha: Mar Nov 10, 2020 09:34 pm    Título: Experimente el aire libre: actividades de otoño en Edmundsto

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Fecha: Mar Nov 10, 2020 09:46 pm    Título: New Brunswick / Nouveau-Brunswick

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Nuevo Brunswick (en inglés: New Brunswick) (en francés: Nouveau-Brunswick), también llamado a veces Nueva Brunswick o incluso, sin traducir, New Brunswick y abreviado comúnmente NB, es una de las diez provincias que, junto con los tres territorios, conforman las trece entidades federales de Canadá.

Su capital es Fredericton y su ciudad más poblada, Moncton.

Está ubicada al este del país, y limita al norte con el golfo de San Lorenzo —que la separa de la Isla del Príncipe Eduardo—, al este con la bahía de Fundy —que la separa de Nueva Escocia—, al sur con Estados Unidos y al oeste con Quebec.

Con 72 908 km², es la tercera entidad menos extensa —por delante de Nueva Escocia y de la Isla del Príncipe Eduardo, la menos extensa— y, con 10 hab/km², la cuarta más densamente poblada, por detrás de la Isla del Príncipe Eduardo, de Nueva Escocia y de Ontario.

Nueva Brunswick forma parte de las Provincias Marítimas y de las Provincias Atlánticas, y es la única provincia canadiense que posee el inglés y el francés como idiomas oficiales.

La mayor parte de Nuevo Brunswick está cubierto por bosques.




https://tourismnewbrunswick.ca/

tourismenouveaubrunswick.ca/








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