Nos levantamos, desayunamos y ponemos rumbo a la Liechtensteinklamm, osea la garganta de Liechtenstein. Es una de las más profundas de los Alpes. Llegamos a una buena hora, tempranito porque, aunque hay gente, no es demasidada, y cuando salimos sí que se ve amontonamiento y dificultades para pasar.
La garganta es impresionante, con caminos que discurren por túneles, bajo la roca y cruzando por pasarelas y puentes y al final del todo, el camino termina con la vista de una impresionante cascada. Quizá esto es lo más atractivo de las gargantas. Lo demás, si ya has visto unas cuantas gargantas, se hace un poco repetitivo.


Precio de las gargantas 4,50. Con la tarjeta: GRATIS.
Después de esta visita, tiramos para nuestro pueblo, pero paramos en Bischofshofen porque yo llevo una lista de todas las “Milchautomat” de la región que he sacado de internet. Las Milchautomat son unas máquinas de leche que nomalmente están situadas en granjas y que salen directamente de la leche recién ordeñada de las vacas. Es leche cruda y estamos muy acostumbrados a comprar tanto por Alemania, Austria y Suiza. Hace unos años, la dueña de la granja en la que nos alojábamos, todos los días, cuando no estábamos en casa, nos dejaba dos litros de leche recién ordeñada en la nevera. Así todas las tardes, cuando llegábamos, la cocíamos y teníamos leche fresca a diario. Esta vez no hay tanta suerte, porque buscamos tres o cuatro milchautomat de las que vienen en la lista, y no aparecen.
De todas formas nos damos un paseito por el centro de Bischofshofen, que la verdad, no tiene más interés que el de unas pocas fachadas bonitas.

Uno de estos días conseguimos leche en una “Alm”. La traducción literal de Alm, es pasto, pradera. En realidad en este caso, se trata de cabañas, unas más accesibles que otras, que suelen estar en medio de la montaña en las que te puedes sentar a comer productos que ellos mismos hacen: Quesos, embutidos, mantequilla, leche y en algunos casos también te hacen comida caliente. Normalmente, son muy antiguas de hace cientos de años y es genial sentarse en ellas, en medio de las montañas a tomarse algo. A mí me encantan. Ya digo que unas veces están junto a la carretera, y otras están en medio de la montaña para los montañeros o senderistas que pasen por allí.
En algunas ocasiones, tienen alojamiento y a veces, en invierno, como bajan a las vacas a los valles y la cabaña se queda sin nadie, las alquilan completas para las vacaciones de esquí.
Pues, bien, en una de estas Alm, entre Mühlbach y Dienten, conseguimos leche, pero la conseguimos a precio de como si la estuviéramos tomando allí. Normalmente, el litro sale a unos 80 centimos o 1 euros y en este caso yo creo que nos la cobran por vaso. Total que no nos convence.
Después de comer, nos vamos al Kabinenbahn Karbachalm, que son unas cabinas que salen desde el pueblo de Mühlbach y queremos subir para tener una panorámica del macizo del Hochkönig y nuestra casa desde el frente. Las vistas son impresionantes y arriba del todo hay una Alm y unos juegos chulísimos para niños (y no tan niños) para ver el funcionamiento de los pozos y el transporte de agua. Además hay una zona de picnic con barbacoa y chinchorros, genial. Estamos un ratito y por desgracia vemos que se acerca una tormenta, así que, por recomendación del chico del telecabina, nos bajamos.


Después nos vamos a recorrer el valle de Grossarl. Empieza a hacer algo de viento que cada vez se hace más fuerte. Nos vamos adentrando en el valle y vemos que la cosa se va poniendo fea cuando cruza por encima de nosotros una piscina de plástico volando, vemos un parapentista que a momentos cae en picado o cuando vemos caer delante de nuestras narices un árbol enorme. Decidimos dar media vuelta, y de camino a casa vemos que la cosa ha sido seria, porque hay carreteras cortadas, arboles caídos y coches afectados. A casita a ver la tormenta desde la terraza. Al día siguiente nos damos cuenta que la tormenta ha sido noticia en los telediarios del mundo.
Continúa en la siguiente etapa...