Sexta etapa: Beynac, Monpazier, Belvès, Domme, La Roque Gageac
Hoy remoloneamos un poco más para levantarnos después de la paliza de ayer. No tenemos intención de hacer tantos kilómetros así que después del siempre gratificante desayuno, vamos hasta Beynac. Aparcamos en uno de los parkings que están subiendo hacia el castillo. El pago creo recordar que es por horas. Dejamos el ticket y vamos a la oficina de turismo. Plano en mano subimos andando al castillo tranquilamente. El pie de mi mujer ha mejorado y nos cuesta unos 20 minutos llegar hasta arriba. No hay mucha gente y es un paseo agradable. El pueblo tiene un sabor medieval muy acusado. Todo está muy cuidado y de cuando en cuando nos paramos en algún rincón para sacar alguna foto y admirar el paisaje que va apareciendo ante nosotros. Llegamos a la parte de arriba, donde está el castillo. La entrada cuesta 7,5 euros, aunque no entramos. Proseguimos hasta un mirador desde el que se da vista a todo el Dordoña: al fondo la silueta imponente del castillo de Castelnaud. Damos un paseo, sacamos unas fotos, disfrutamos de la vista y vamos bajando. Decidimos tomarnos una cerveza en un café que se llama Café precisamente. Está abierto todo el día y se puede comer un crêpe, una ensalada o alguna tortilla por un precio razonable. Tiene dos camareras que hablan muy bien castellano pues una ha pasado un año en Argentina y la otra tiene familia española. Disfrutamos de la tranquilidad del lugar y volvemos en busca del coche. Tenemos la intención de acercarnos hasta la Roque-Gageac pero hay un atasco tremendo en la travesía de Beynac de modo que cambiamos los planes y nos vamos a Monpazier.



Beynac
Llegamos a Monpazier que es el ejemplo típico de los pueblos bastida que en la Edad Media construyeron los reyes de Francia e Inglaterra para dominar la zona. Aparcamos en un parking, sin problemas y, aunque aquí encontramos turistas todo es más relajado. El centro del pueblo es una plaza con soportales y en ella confluyen las calles principales. Llegamos a la oficina de turismo y nos dan un plano con números que indican donde están colocados paneles explicativos de la historia de la villa. Están en francés e inglés y como leyendo me apaño mejor, entre los dos idiomas nos hacemos una idea de lo que se dice. El pueblo es bonito, tranquilo y para nosotros, con un encanto especial. Hacemos alguna compra en un taller de bisutería que regenta una costarricense y charlamos un rato con ella además de comprar alguna cosilla. Hace anillos, pendientes, collares con maderas de su tierra, que son muy duras. A mi mujer le gusta y compramos un anillo y una pulsera. Amabilísima. Después intentamos comer algo pero andamos tarde. Encontramos un sitio en el que hacen hamburguesas, sándwiches y demás. Mi acento me debe delatar a miles de kilómetros porque la dueña del pequeño local enseguida habla en español. Resulta que está en Francia desde los 3 añitos y sus padres eran de Córdoba y Sevilla. Total, que la hamburguesa está buena, la cerveza fresquita y charlamos un rato sobre Francia y España. Nos cuenta que las cosas están mal por allí, que el paro está subiendo y que los jóvenes no tienen tampoco demasiadas oportunidades y las que tienen son a cambio de sueldos mileuristas, algo mejores que lo que conocemos por aquí, pero no mucho mejores. Encontramos mucho desencanto en ella y su intención es volver a España, al Mediterráneo. Nos despedimos y ponemos la proa del Golf a Belvés.


Monpazier La segunda foto no es mía.
Paramos en Belvés, que no tiene gran cosa. Una calle con comercios, una plaza de mercado muy maja y poco más. En una horita le hemos dado la vuelta y nos vamos hacia Domme.

Belvès Esta tampoco lo es.
Domme es muy bonito y tiene unas vistas magníficas sobre el Dordoña. En la oficina de turismo te dan un planito con un recorrido sugerido que está muy bien. También hay mucha gente. Aparcamos en el parking que hay al lado de la puerta de Tours. Creo que son 2 euros para todo el día pero no estoy seguro. La tarifa es única, creo. Recorremos el pueblo con tranquilidad helado en ristre, los mejores que hemos comido en este viaje: hay una heladería arriba del todo, enfrente de la iglesia me parece. Están riquísimos así que con el helado en la mano vamos bajando por el paseo que da vista al río. No hay gente y se agradece el momento de relax. Nos sentamos en un parque que hay al final y gozamos de las vistas y del atardecer. Seguimos el recorrido y decidimos cenar en un restaurante que está en la Place de la Rode y también se llama Le Medieval, nombre común por aquí. Cenamos tranquilos y a gusto por unos 30 euros. Para esta hora, las 20:30 el pueblo se ha vaciado bastante y se puede disfrutar mejor del paseo por las calles.


Domme
Vamos buscando la última etapa del día: La Roque –Gageac. Llegamos alrededor de las 21:00. Hay muy poca gente y disfrutamos de los rinconcitos de este curioso pueblo mientras anochece. Subimos por las callejuelas hasta el ayuntamiento y la iglesia. Hay un mirador sobre el Dordoña y se está muy bien. Hay también un jardín exótico que a esa hora está cerrado. Nos hemos quedado sin batería en la cámara, así que no podemos sacar más que un par de fotos. La luz era ya muy tenue de modo que el reportaje fotográfico lo tenemos que dejar pendiente. El pueblo es pequeño pero bonito. Se recorre enseguida. Andar en coche una tortura de las buenas tiene que ser para los pocos residentes que habrá en invierno seguramente. La travesía del pueblo queda deslucida porque están haciendo obras en la ribera del río. La verdad es que es una carretera bastante estrecha y soporta mucho tráfico en verano: camiones grandes, furgonetas con remolques llenos de canoas, turistas con sus casas rodantes…
Ya prácticamente es noche cerrada y partimos en busca de la cama reparadora que ya es hora.