Hoy nos espera una de las estrellas del viaje. Declarados en el año 1979, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco: Plitvička Jezera (Plítvichka Yésera, en croata. Con acento en las primeras sílabas. En español, Lagos de Plítvice). Desayunamos en la terraza del apartamento. Hace un sol tremendo, como todos estos días. Y tras cargar el coche y despedirnos de la propietaria, nos dirigimos al Parque Nacional. Por todos los consejos que habíamos leido era mejor entrar por la Entrada 1 (está también la Entrada 2, nombradas así con gran imaginación), pues permite ir viendo las cascadas de frente. El aparcamiento, aún con bastante sitio, está al otro lado de la carretera, que se cruza a través de un puente peatonal. Cuesta 7 kunas la hora (sin minutos). Es decir que al precio del Parque: 110 kunas por adulto hay que sumarles el aparcamiento. Menos mal que mis hijas pagan la mitad por menores de dieciocho. También hay descuentos para estudiantes. Son precios de verano. Una vez dentro y elegido la letra de la ruta a seguir (elegimos la C, la más larga, con tiempo previsto de 4 a 6 horas). Sólo tiene uno que dejarse guiar por las indicaciones que se encuentran en cada encrucijada del camino.
Desde el principio la visión es fantástica:

Básicamente la visita desde dicha entrada en una bajada hasta los lagos inferiores.

Y subir bordeandolos hasta el lago mayor de ellos, el Kozjak que se atraviesa en barco, luego se sigue subiendo hasta los lagos superiores donde se termina el recorrido y se puede coger un minibus, si lo deseas, que te regresa a la entrada. La subida no es muy pesada pues el camino es fácil, bajo los árboles y viendo el espectáculo de las cascadas y el agua cristalina. ¡Es un maravilloso espéctaculo de la naturaleza! ¡Como digo, en estos casos, las fotos, no siempre son capaces de mostrar lo que sentimos!





Y tomamos el coche con el nuevo rumbo: Zadar (se lee Sádar con acento). Nos esperaba cerca de dos horas de coche. La carrretera atraviesa una primera parte casi plana y un tanto desértica de poblaciones, hasta tomar un tramo de la autopista A1 (peaje 23 kunas). Nos dirigimos directamente al aparcamiento del puerto 44° 6.9299' N,15° 13.7235' E. Justo en frente de un puente peatonal que lleva a la ciudad nueva. La ciudad vieja de Zadar es también una península. Como nos indica esta foto de calendario:

en donde se ve que todo está próximo.
Tenemos una vez más suerte y cuando sale un coche, entramos nosotros. Ponemos las monedas correspondientes en la máquina. Son cerca de las tres y el hambre apremia. Atravesamos la puerta de la muralla que nos lleva al casco viejo. Y al azar, tiramos a la izquierda y acabamos en la plaza Petra Zuranica, que es contigua a la de los Cinco Pozos (Pet Bunara). Alli vemos una Konoba y no lo pensamos más. Los precios que hemos ido conseguiendo nos han quitado el miedo. Aunque tiene terraza, está llena y entramos. Nos indican una mesa que le da el aire acondicionado y se está más fresco que fuera. Por si no lo había dicho antes: ¡Hace mucho calor! Se llama la Konoba Skoblar. No nos equivocamos, comemos estupendamente y sólo sale por 354,50 kunas. Eso hay que pagar en efectivo pues no tienen para tarjeta.
Tras esto hacemos el recorrido. Quien quiera conocer Zadar antes de visitarla les recomiendo esta página webMapa de Zadar y orientarse para organizar el recorrido.
Con sus calles blancas como es costumbre vimos la famosa iglesia de San Donato

Y la Catedral de Santa Anastasia.

Las sombrillas que se ven pertenecen a la heladería San Donat donde nos tomamos unos helados estupendos.
Todo está junto en la plaza del Foro Romano. Zadar fue bombardeadas por los aliados en la Segunda Guerra Mundial y asediada en la última guerra. No tiene mucha suerte esta ciudad histórica desde época romana y una de las favoritas de los venecianos.
Con el calor y el cansancio de los lagos decidimos irnos al nuevo apartamento para poder descansar allí frescos hasta la puesta de sol. Son obligatorias verlas en Zadar desde que se le ocurrió a Alfred Hitchcock decir que "tenía la puesta de sol más hermosa del mundo".
Camino del apartamento pasamos por un hiper para comprar alguna cosa para la cena y desayuno. Y finalmente llegamos a la casa. Está muy bien situada. A unos diez minutos de la ciudad vieja, pero resulta la decepción del viaje. Ni la menciono pues mejor olvidarla. Solo un detalle el aire acondicionado está en la cocina y no llega al resto. Así que hace mucho calor.
A eso de las siete y media volvemos a la zona antigua, ahora como vamos al lado contrario de la península buscamos aparcamiento en sitio diferente. En el punto 44° 6.9710' N, 15° 13.3417' E.
Cuando nos bajamos del coche nos damos cuenta que el tiempo está tormentoso, hace mucho viento y está nublado. ¿Y mi puesta de sol?

También descubrimos otra cosa: La "Riva" está llena de gente esperando lo mismo. ¡Qué poco originales somos!


La visión es fantástica.

Y a todo esto le sumamos el acompañamiento del "Órgano de Mar" ( Morske Orgulje en croata), que con esta marejada no para de emitir sonidos parecidos a una tuba con sordina.
Y tras el nuevo "show" que brinda la naturaleza, comienza a funcionar el "Saludo al Sol (Pozdrav suncu)"


Son las nueve y el cansancio no perdona y nos vamos para el apartamento. En el breve camino empieza a llover. La tormenta ha llegado. Suenan los truenos y afortunadamente el aparcamiento está al lado de la casa. Hemos llegado justo a tiempo de no mojarnos.