A la mañana siguiente nos levantamos con nuestra siguiente aventura en mente. Ibamos a hacer kayak entre icebergs! El día estaba nublado, pero las previsiones eran buenas. Cruzamos los dedos para que las nubes acabasen por disiparse.
Nos acercamos al puerto de Valdez, donde se encontraba la agencia con la que contratamos el tour. Allí nos dieron el material necesario y las típicas instrucciones de seguridad. Montamos en el barco y emprendimos rumbo al glaciar Columbia, uno de los glaciares más variables del mundo y que empezó a retroceder a principios de 1980.
Por el estrecho del príncipe William vimos ballenas, focas, nutrias marinas... Estas últimas tienen una carita muy mona y son muy graciosas. Para evitar que sean arrastradas por la deriva las nutrias marinas suelen dormir sujetándose las manos, y las madres suelen flotar con sus cachorros sobre el pecho. Se abrazan a sus crías con tal afecto que es asombroso. Además, son tan curiosas que se quedan mirándote cuando pasas cerca:

La experiencia de andar en kayak entre icebergs fue excepcional. Recomendable 100% para todo el mundo. Este tipo de actividades resultan caras para un presupuesto ajustado, pero si podéis rascar el bolsillo y destinarlo a una experiencia del estilo, no hay duda. El recuerdo que queda es especial e inigualable.
Si tenéis curiosidad de ver un pequeño iceberg por debajo del agua:



