Esta etapa empieza a mediodía, cuando dejamos Koh Samui.
A las 14:00 salió nuestro vuelo a Bangkok, con Bangkok airways. De nuevo en Bangkok, para las dos últimas noches nos alojamos en el Lebua. La idea inicial era pasar una noche en el megalujoso Siam Kempinsky, al lado de los centros comerciales, y la última noche en un hotel cercano al aeropuerto, ya que nuestro vuelo de vuelta salía por la mañana. Pero a última hora decidimos cambiarlo, lo primero porque una noche en el kempinsky y una en el hotel cutre de aeropuerto, costaban lo mismo que dos en el lebua. Y dos, porque la última noche nos apetecía hacer algo especial.
Tengo que decir que fue un acierto. El hotel nos encantó, había escuchado opiniones para todos los gustos, pero si bien es cierto que la decoración no es precisamente la más vanguardista y se nota que tiene sus años, tiene detalles de auténtico hotel de lujo, de los de siempre. Planta 36, vistas espectaculares, una cama ultracómoda, habitación gigante, un check in personalizado.. nos gustó mucho, la verdad.
Ya ubicados, a eso de las 17, nos fuimos a dar una vuelta, nos tomamos unos batidos de té matcha (vicio!!!), de vuelta un ratito a la piscina del hotel (primera piscina a temperatura agradable que me encuentro en tailandia, todas las demás heladas!!! sobre todo la del Eastin..., ponernos guapos y taxi a cenar al restaurante The Deck, muy recomendado por el foro.
Decepción total, ni el sitio me pareció bonito, ni se veia casi el Wat Arun porque había una barcaza enorme delante del restaurante, ni nos trataron bien, les dijimos que la comida sin picante y nos trajeron unos yakisoba que no se podían comer. ¿Desde cuando pica el yakisoba? porque mira que los comimos en japón... Cerveza calentorra y lo más de lo más fue que vimos, oimos y olimos lo que hacian en las dos casas colindantes a la terraza del restaurante, vamos, que iban al baño, tiraban de la cadena y se veia caer todo a tu lado en el rio... un gusto vamos.
Nos lo tomamos con filosofía y mucha risa. Los otros dos platos estaban buenos, y de postre me tomé un helado de coco buenísimo. Pero el computo general es malo.
De vuelta al hotel y a disfrutar de la megacama... mañana es nuestro último día en Bangkok y no nos va a dar tiempo a ver casi nada...
Amanecemos muy pronto, hay que aprovechar el día, y eso que no tenemos ni idea de que hacer. Tenemos un día nada más y no hemos hecho casi compras...
El desayuno del Lebua... impresionante, probablemente el mejor que he visto nunca, nos pusimos finos!!! las tostadas te las hacian personalizadas en un horno de leña... sushi, quesos, comida oriental, todo tipo de tartas y bollos... hasta jamón serrano.
Con la barriga llena y redondos, nos vamos caminando hasta el skytrain (Saphan Taskin), viendo Bangkok en su apogeo mañanero, como me gusta el ambiente de esta ciudad, llegamos a National Stadium y nos disponemos a ver la casa de Jim Thomson, y luego al MBK. Bien, pues no conseguimos encontrarla, no se que nos pasó , teniamos mapa, seguimos las indicaciones y nada. Así que cuando empezó a diluviar y llevabamos dando vueltas desde hacía una hora, decidimos que era el momento de dejar la cultura a un lado y darnos a las compras...Me dio rabia, porque además vi una tienda de su marca en el aeropuerto de Samui y me fascinó, quería haber comprado algo...
Pasamos unas 4 o 5 horas allí, compramos cositas, cotilleamos, observamos, comimos en el food center (genial, por cierto), y cuando las piernas empezaron a doler nos volvimos al hotel cargados como mulas. Alli preparamos las maletas, nos duchamos y arreglamos y nos fuimos caminando al Mango Tree. Confirmamos que allí no pasea nadie, ya lo habíamos notado durante todo el viaje, cuando le dijimos al de la recepción que donde estaba exactamente el restaurante y que iriamos andando nos miró alucinado y nos dijo: So faaaar.
So far? tardamos menos de 15 minutos!!! Tuvimos un rato de dudas, y si nos vamos otra vez al buffet del Mandarín que está aquí al lado? nos había gustado taaaanto.... pero era carisimo y queriamos comida Tai para la ultima noche.
Mango Tree muy bien, pero estaba vacio, apenas dos parejas y nosotros (eran las 21), la comida riquisima, las camareras super simpaticas, una me hizo una trenza y me puso una orquídea. Pero tenian ganas de irse y cuando fuimos a pedir el postre nos dijeron que la cocina estaba cerrada y que solo helados. No me gusto mucho el detalle
De vuelta al hotel, directos al Skybar, toca copita de despedida en el Siroco, el sitio muy bonito, mucha gente guapa (excesiva también, diría yo), muchas parejas de chinos vestidos de gala y haciendose auténticos books de fotos, jajajaja.
Pillamos una mesa alta, observamos al personal y nos tomamos una margarita cuyos hielos estaban hechos con chili. Fue caro pero mereció la pena, el cocktail estaba espectacular.
Respecto a la zona de restaurante, no ceno ahí ni regalado, y más con lo que cuesta. Unas trescientas personas apiñadas en una especie de terraza pegada a las mesas del restaurante, la gente pasaba todo el rato por las mesas... Con lo grande que es la terraza no entiendo el sentido del altillo ese, ahí pegado a la gente... no nos gustó nada.
Eso si el sitio es precioso, eso es innegable.
Con un excelente colofón, nos bajamos a dormir, la aventura se terminaba y nos dio muchisima pena.