¡Que emoción!, hoy tocaba pasar la noche en el hotel Atlantis.
Cuando hicimos el check-out hablamos con el personal de recepción del Citymax para decirles si podíamos dejar allí las maletas, ya que íbamos a volver para hacer dos noches más al día siguiente. Para no cargar con todo el equipaje dejamos las dos maletas grandes y nos llevamos lo indispensable en una pequeña para los dos días que pasaríamos en el complejo Atlantis.
Sobre las 9.15 horas partimos con un taxi hasta la estación de monorraíl, ya que nos hacia gracia probarlo.
Utilizamos nuestro dos por uno y flipamos un poco, porque en todo el monorraíl tan sólo estábamos nosotros. Para ser un viernes me pareció sorprendente, evidentemente no tuvimos ningún problema en ponernos en la parte delantera e ir haciendo fotos del Atlantis mientras nos acercábamos a él.


Al llegar nos dirigimos a hacer el check-in sabiendo que no nos darían la habitación tan pronto, pero sí el colgantito con el número de reserva para poder acceder al parque acuático.
Lo cierto es que el hotel en si es una pasada, es guapísimo y para nosotros que somos muy niños para estas cosas estábamos encantados de estar allí. Pero no es para nada un hotel tranquilo, está abarrotado de gente y muchas familias. Hay que tener muy claro donde se va, eso si, insisto en que a mi me encantó y me mereció muchísimo la pena quedarnos una noche allí.
Teóricamente para ir por el hotel tienes que ir con un colgantito donde pone tu número de habitación para poder acceder a todos los espacios, ya que al hotel viene muchísima gente de fuera a visitarlo. Esto puede ser molesto para los huéspedes del hotel, pero es lo que hay y a nosotros nos daba exactamente igual porque no somos nada quejicosos para eso y sabíamos perfectamente lo que había.
Una vez con nuestro colgante con el número de reserva nos fuimos corriendo al parque. Sólo enseñando la tarjeta del colgante ya nos dieron las entradas, más una taquilla que cogimos pagándola aparte. Con el Entertainer viene un 2x1 para la taquilla pero como no lo teníamos solo cogimos una y nos fue suficiente.
Hay taquillas en el vestuario femenino y en el masculino, elegimos la del masculino porque como yo soy más desastrillo preferí hacer responsable a mi marido, jeje. Además por lo que vi las taquillas eran de una gran tecnología, con huella dactilar y eso…
Estábamos tan emocionados!!! Somos unos forofos de los parques temáticos y del estilo y por suerte hemos visitado algunos de los más importantes, le tenia tantas ganas al Aquaventure!!!. Eso de no tener que bajar a penas del “donut” para subir a las atracciones, con sus cintas transportadoras, que bien!!!.
Daba la casualidad que esa misma semana habían estrenado la nueva pirámide The Tower of Poseidon que consta de 4 nuevas atracciones, ¡y que suerte! porque nos encantó.
Por ser del hotel nos prestaban las toallas gratuitamente, así que las cogimos, las dejamos en unas hamacas y al agua patos río abajo. El agua está calentita, para mi gusto riquísima.
Nos fuimos dejando arrastrar por la corriente un buen ratazo. No pensaba que fueran tan largos los recorridos por los ríos, aunque también se hace más largo porque hay tramos en los que si no te bajas a empujar eso no evoluciona. Cuando encuentras una atracción te tienes que bifurcar y dejarte arrastrar por las maravillosas cintas transportadoras. El cómo es la atracción es todo un misterio, porque hasta que no caes es sorpresa
Una vez nos cansamos del río, nos fuimos a las atracciones a las que no se accede por el agua y hay que subir hasta la pirámide a pie, como el Leap of Faith (el tobogán que pasa por dentro del tanque con tiburones). Aquí no tuve valor de subir así que espere a ver como caía mi marido. La suerte es que como no había casi colas pudimos disfrutar del parque mucho más, cosa que también nos extraño siendo viernes (festividad local como aquí el domingo).

Leap of Faith
En Leap of Faith te hacen una foto súper chula que se ve desde arriba como caes, a la salida no pudimos resistirnos a comprarla, si no recuerdo mal por 75 dirhams, no está mal teniendo en cuenta lo caras que venden las fotos de recuerdo en Dubai.
La que me gustó mucho fue la de Shark Atack que también pasa por el tanque de los tiburones pero es mucho más tranquilita.

En el interior de Shark Atack
Sólo paramos unos minutillos para tomarnos como una especie de patata frita enrollada en un palo que vimos en varios puestos de Dubai, no me quede con el nombre pero estaba muy buena.
Después de esto llego la hora de probar la pirámide de Peseidon ueeee.
Dos de las nuevas atracciones van en unas barcas-flotador gigante con capacidad para unas seis personas, nos encantaron y creo que estas nuevas atracciones son un gran acierto para hacer que el parque quede más completo.

Otra de las atracciones a la que no me atreví a subir según me contó mi marido consistía en una trampilla del estilo “Ahora Caigo” que daba a un tobogán de vértigo, se llama Poseidon Revenge. Él alucino en colores y me dijo que le había parecido mucho más fuerte que Leap of Faith y que le había encantado, vaya suerte entonces habernos encontrado con la atracción ya inaugurada.
Apuramos el parque otra vez río arriba río abajo hasta la hora del cierre, que ese día era a las 18.30h y después de eso al hotel a descubrir nuestra habitación, que ganas!!
La habitación nos gustó mucho, muy grande y con una bañera que daba a la habitación tras una puerta corredera. Las vistas desde el balcón si que no valían mucho, pero aún así estábamos maravillados. Nos habían dejado unos bombones súper cuquis como disfrazados de novios, por ser supuestamente viaje de novios, ya que siempre lo ponemos en las reservas aunque no sea el caso, jiji.

No me pude resistir a darme un bañito con espuma en esa maravillosa bañera, había hasta sales de baño de cortesía. Esa noche íbamos a ver el acuario y a cenar en el restaurante Rostang.
Nos pusimos arreglaillos y nos fuimos al acuario Lost Of Chambers que también teníamos incluido por ser huéspedes del hotel.
He de decir que este acuario me gustó mucho más que el acuario de Dubai, la atmosfera me fascinó y el ambiente en general. También supongo que al ser de noche (entramos sobre las 21 horas) tenia otro rollo, la luz era muy tenue y no había casi gente, así que pudimos aprovechar para hacernos muchas fotitos guays y vestidos bien!!

Que bonitas las medusas rojas, que preciosidad, también pudimos avistar un tiburón martillo que chulo!! Y para mi él mejor momento fue cuando llegamos a las estrellas de mar y una chica que trabajaba allí nos dijo que las podíamos tocar, oh me encantan las estrellas de mar y sobre todo poder tocarlas, con muchísima delicadeza eso sí.
El acuario en si no es muy grande, pero comparado con el del Dubai Mall, pues algo más extenso si que es.
Salimos y nos fuimos a disfrutar nuestra media pensión en Rostang, un restaurante con dos estrellas Michelin de cocina francesa. En un principio nuestra primera idea había sido ir a cenar al Kaleidoscope porque la idea del buffet de chuches me tenia conquistada, pero cuando vimos que el Rostang tenía dos estrellas Michelin, pensamos en que no podíamos dejar pasar la oportunidad, ya que raramente vamos a ir a otro restaurante de esa categoría, y vaya acierto uooo que comida más rica, de esa que cuando te la metes en la boca que dan ganas de gemir, jaja, aix que recuerdos.
Yo de primero pedí una especie de puré-sopa de pescado y de segundo carne de pato cubierta por una especie de puré de patata y mi marido la mejor ensalada que según él ha comido en su vida y medallones de ternera, ñam, ñam aix que rico.
Una vez llenos hasta casi reventar nos dispusimos a quemar unas cuantas calorías en la discoteca N’Dulge, yo no tenia muy claro si por ser huéspedes teníamos entrada gratis o no, bueno yo si que sabia que iba gratis por ser mujer, pero dudaba si a mi marido le harían pagar los 100 dirhams que vale la entrada. Finalmente dí el número de habitación y pa’ dentro sin pagar un duro, estupendo.
La discoteca en si tiene una decoración muy bonita y la música que ponen es como R&B, rap, etc. A mi me gustó bastante y se me calló el mito de que en Dubai están mal vistas las muestras de afecto en exceso, pues allí nada, magreos por aquí y por allá, nada que no se vea en cualquier discoteca de aquí y las vestimentas de algunas chicas que iban enseñando mucha-mucha carne me hicieron despreocuparme totalmente por mi vestido mini. He de decir que todas las noches que salía más arreglailla iba con vestidos bastante cortos, incluso por el Dubai Mall y por la calle y todo y sin problemas, y tampoco note especialmente muchos mirones, además en los centros comerciales ves a muchas mujeres con los hombros descubiertos, así que yo a veces también iba con tirantes por ellos y nunca me dijeron nada. Iba un poco asustada con el tema y ahora pienso que no es tan exagerado, evidentemente no te puedes dar un beso en la boca con tu pareja en medio de la calle, pero por ir de la mano, abrazos o besos en la mejilla
, yo creo que están más que acostumbrados. Tras estarnos una horilla en el N’Dulge, aprovechamos que era como la una de la madrugada para inspeccionar el hotel sin gente y luego a la cama.