Durante el vuelo de Lima a Cusco (poco más de una hora) me va invadiendo el gusanillo de volver a acercarme a los Andes. Nada más salir de Lima, las montañas peladas son el panorama que diviso desde la ventanilla del avión. Va cambiando a picos nevados, y las montañas se van reverdeciendo al acercarnos a Cusco.

Uno entiende por qué no operan vuelos en cuanto oscurece. …….¡es que el avión se aprieta entre las montañas, casi rozándolas!.........
…….....¡Esto tiene buena pinta!
11 ºC anuncia el piloto……aquí hay que abrigarse!!. Aunque es sólo un espejismo, pues después resultaría que las temperaturas eran de lo más agradable durante el día.
A las 9 de la mañana aterriza mi vuelo de Lan, a los 3400 m de altitud de Cusco. Ni me entero del soroche.
Nada más poner los pies en el suelo, vuelvo a notar la hospitalidad andina desbordando en cada persona con la que me voy encontrando. De camino al hotel, el taxista me va informando sobre las opciones turísticas de la zona.
Recibimiento más que amable en el hotel, invitación al primer mate de coca, en el que ya venía pensando, a pesar de no haberme enterado de los efectos de la altitud (Cusco está a 3400 m)…..¡me siento como una reina!
Tras comprar el boleto turístico en la municipalidad (130 soles, sólo efectivo) y reservar una excursión para mañana a Maras y Moray, agarro un taxi (25 soles) para que me lleve a Tambomachay y hacer caminando el circuito de las ruinas.
Tambomachay, a 3800 m de altura, parece mentira que pueda estar tan verde. Ahora sí que noto la dificultad al caminar, me he lanzado a mi ritmo normal y el corazón se me acelera. Vamos a tomarlo con más calma. El sol pica con ganas, apenas veo mi sombra.
Puestecitos de artesanía indígena acompañan el paseo y no puedo resistir la tentación de parar a conversar.
La visita es breve, pues el sitio es pequeño.


A partir de ahora, todo va a ser más fácil, ya que voy a ir descendiendo hasta los “sólo” 3400 m de Cusco.
Cruzando la carretera y a sólo 5 ó 10 minutos andando, llego a las ruinas de PukaPukara. Es también un recinto arqueológico pequeño, y está situado en un lugar realmente bonito, sobre un montículo con vistas al verde valle rodeado de montañas.

PukaPukara significa Fortaleza roja (Puka: rojo, Pukara: fortaleza). Centro ceremonial de los incas, se cree que se dedicaba al culto al agua por las caídas de agua de manantiales y fuentes termales cercanas.


Ya ha empezado la época de lluvias. Aunque la temporada alta para el turismo es la seca (de mayo a septiembre), los peruanos me comentaban que prefieren esta época para ir a la Sierra, con los campos más verdes y el sol menos castigador.
Siguiendo la carretera en dirección a Cusco, paso por el humedal de Wayllarqocha, donde las tierras cultivables alrededor de una pequeña laguna dan sustento a una pequeña aldea, que actualmente busca también ingresos turísticos. Prácticamente podría verse como un museo viviente, con sus fachadas de adobe decoradas por figuras en relieve (animales, plantas, soles, figuras humanas)
Podría continuar la carretera para llegar a las siguientes ruinas, pero prefiero seguir un sendero de pastores en un entorno de lo más bucólico: algún rebaño, prados verdes, y montañas al fondo.
No me encuentro a nadie durante buen rato, pero no siento inquietud ni inseguridad.
Dejándome guiar por el instinto, y preguntando a los lugareños, alcanzo el Templo de la Luna. Llego arriba casi sin aliento. Una peruana me saluda con su amplia sonrisa y me tiende la mano para ayudarme a subir el último tramo. Arranca y me acerca hierbas contra el soroche, que froto y respiro. Trabaja en excavaciones arqueológicas. Me siento a su lado a contemplar toda la panorámica de alrededor, mientras me va contando interesantes y detalladas historias del Templo y de otros antiguos poblados indígenas, también me explica lugares por donde perderse caminando entre las montañas …………Lástima que no tendré suficiente tiempo para conocer todos esos lugares.
El Templo de la Luna no está en los circuitos habituales de los tours en autobús, no está señalizando y todavía lo están excavando, pero es un lugar muy bonito y con mucha paz.

En el interior del cerro descubro una cueva incaica, en la que entro acompañando a una pareja que va con guía, quien nos explica los simbolismos de la cueva. Lugar sagrado en el que se hacían (hacen todavía) ofrendas a la pachamama para la fertilidad. La pareja resultó ser de un español y una americana. “Aquí no nos quieren a los españoles” me comentaba él………..Yo no lo estaba percibiendo así.
Siguiendo por la Ruta Troncal Antisuyu, un sendero sembrado de verde, con muros de piedra en los bordes, también me encuentro pequeñas ruinas por el camino, y más cuevas, en las que también puedo ver restos de ofrendas que todavía se realizan hoy en día. En realidad, en la zona hay muchas cuevas de culto a la pachamama.
Me lié un poco para llegar a Qenqo, y bajé,……. y subí………….¡con lo que cuesta respirar en las subidas!. En este recinto arqueológico, la mayor atracción es otra cueva con un altar ceremonial para momificación de los muertos.
Aquí me siento un rato a conversar con el vigilante, y, cuantísimas historias y tradiciones me cuenta. Sin duda, resulta sorprendente que la civilización incaica, tan avanzada en otros aspectos, no tenía escritura y todo el conocimiento se transmitía oralmente………….¿o tal vez no hayamos sabido descifrar sus dibujos?.

Siguiendo por la carretera, no muy lejos, llego a las ruinas de Sacsayhuaman, las mayores y más visitadas de los alrededores de Cusco. Aquí se acaba la intimidad de las ruinas pequeñas. Montones de autobuses y grupos de turistas desembarcan en este lugar.
Se trata de un conjunto de sitios arqueológicos, siendo la Fortaleza el más destacado. Aunque se trataba de una construcción religiosa, los conquistadores españoles lo consideraron una fortaleza militar. Destaca el tamaño de sus piedras,……….. ¡pedazo de megapiedras!
El recinto albergaba un templo dedicado a la cosmología andina, para venerar el sol, la luna, las estrellas y los rayos.


El lugar donde se ubica es realmente bonito, con unas vistas espléndidas de Cusco rodeado de montañas.

Para bajar a Cusco, un camino empedrado que también me va regalando bonitas imágenes de la ciudad con forma de puma.


Callejear por Cusco es un placer………y además………..con este atardecer!!

Descargable para GPS: es.wikiloc.com/ ...id=5696172
A las 7 de la tarde se representa un espectáculo de música y baile nativo, que se incluye en el boleto turístico. Así que, me voy a verlo al Centro Qosqo de Arte Nativo. Aunque no pienso aguantar la hora entera que dura el espectáculo……..con media hora tengo más que suficiente.

Noche de Haloween. Esto sí que es difícil describirlo. Mareas de gente, todos, ……..absolutamente todos los niños disfrazados, ambiente festivo……….en la Plaza de Armas y calles cercanas no cabe ni un alfiler.
Me siento a gusto en Cusco……..me están haciendo sentir a gusto !!
Cenorrio por la noche. Entre los 16 km de la caminata recién llegada a las alturas y la contundente cena, no he cumplido ninguna de las recomendaciones para adaptarse a la altitud. Pero esto lo arreglo yo con un mate de coca.
