Comenzó nuestro último día y como por arte de magia no había ni una sola nube, si no todo un solazo.
Lo primero que hicimos, fue dirigirnos hacia la Avenida Erzsebert, que estaba cerca de nuestro apartamento para ir al Cafe New York, situado junto al Hotel Boscolo, su decoración merece mucho la pena, parece que entras en otra época.
Después de desayunar, nos dirigimos hacia la orilla del Danubio, pero para llegar allí, como todos los días, pasamos por la Gran Sinagoga, la Basílica y los puestecitos navideños de las calles y plazas.
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Nuestro objetivo d el día de hoy era pasear por el Danubio, viendo las estatuas y monumentos que nos faltaban, y era un día ideal para ello.
Al primer punto que llegamos fue a la estatua de la Princesa del Danubio, Dana Kiskirálylany, una niña que representa a una de las princesas que vivió en Budapest en la época del imperio Austro-Húngaro.
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Después de la foto de rigor cruzamos y por fin nos encontramos a orillas del Danubio (digo por fin porque no se podía cruzar antes debido a las obras que afectan la zona del Parlamento) y comenzamos a pasear en dirección Parlamento, divisando los lugares de Buda en los que estuvimos días atrás, como la ciudadela o el Castillo.
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Paseando y paseando llegamos al Puente de las Cadenas. Me parece precioso tanto con niebla, con sol, de día, de noche.. se aprecia diferente, pero siempre con algo especial.
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Continuamos tranquilamente el paseo apreciando ahora sí, gracias al color del cielo y a pesar del color de sus aguas en la actualidad, el mítico Danubio Azul.
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Y llegamos a otro de los monumentos que más ganas teníamos de ver y que nos habíamos perdido el día anterior al no haber conseguido llegar desde el Parlamento, el monumento de los Zapatos en el Danubio, creado en recuerdo a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial que fueron cruelmente ejecutadas y, posteriormente, arrojadas a las aguas del Danubio.
Pero las vallas de la plaza llegaban hasta él y no se podía acercarse más, por lo que había que verlo a una buena distancia (así no habíamos podido encontrarlo desde la plaza en obras del Parlamento ya que está cortado) y ver los zapatos apelotonados. Una auténtica pena.
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Dimos media vuelta y deshicimos el camino, un nuevo paseo, fijándonos en cada detalle que se veía de Buda y diciendo adiós al Danubio.
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Nuestro siguiente lugar fue el Mercado Central, donde fuimos a comer y realizar las últimas compras. Pues bien, no se si por ser sábado o ya muy cercano a la Navidad (o por ambas), que nos metieron un buen palo en uno de los puestos que comimos (casi el triple de dinero que el primer día, exageradamente caro todo) y los puestos de regalos costaban prácticamente en todos un tercio más de dinero. Un poco enfadados con el sablazo de despedida, nos comimos la última tarta húngara (encontramos un puesto al mismo precio que los demás días, porque en los demás costaba más del doble, aunque el trozo fue menor..) y saboreándola pusimos rumbo al apartamento, haciendo todo el recorrido correspondiente, con la calle vaci Utca, y todas las plazas y calles de puestos de comida.
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Recogimos las mochilas que habíamos dejado en recepción por la mañana, las chicas del apartamento Nova muy simpáticas, totalmente recomendable y pusimos rumbo al aeropuerto realizando la misma combinación, metro+bus.
Cogimos el metro en la parada central de Deak Ferenc Ter, la línea azul y hasta la última parada, Kobanya-Kispest. Nada mas bajarnos del metro vemos carteles que indican el bus hacia el aeropuerto y además como vamos en procesión un montón de gente con maletas no tiene pérdida. Llegó al poco tiempo y de nuevo hasta la última parada.
En el aeropuerto nos tocó esperar un buen rato (y esperar en una especie de carpas casi en la calle con un frío helador y de pie no es muy cómodo) porque se había congelado el tren de aterrizaje y tenían que deshelarlo (que te digan esto antes de volar tampoco es muy agradable..), pero en menos de media hora salimos hacia el avión, corriendo para evitar el frío, rápidamente despegó y llegamos en hora. Perfectos ryanair tanto en la ida como en la vuelta, super amables y dejando pasar de todo.
Y se terminó una gran aventura, hasta siempre Budapest!!