Seguimos hacia Santa Sofía y de nuevo nos pusimos a la cola para entrar. Quedamos impresionados con la sensación espacial que hace sentir su cúpula con forma de media naranja, apoyada en cuatro pechinas, dando sensación de estar suspendida del cielo.

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Los marmoles son una maravilla, las columnas, los mosaicos bizantinos de las zonas restauradas. Al subir al piso de arriba aun se aprecia mas la amplitud que tiene el interior de la iglesia. Te hace sentir muy muy pequeño.
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