Como en cualquier viaje el primer día es de toma de contacto, para acostumbrarte un poco al país al que viajas, nuestra primera toma de contacto con Irlanda comenzó en el avión donde descubrimos la tan conocida amabilidad irlandesa, descubrimos esta amabilidad de la mano de Katrina una mujer del norte de Dublín con la que entablamos conversación desde que despegamos hasta que aterrizamos, y que hasta nos regalo un paraguas
Empezamos el viaje con buen pie, llegamos a Dublín y cogimos el autobús 747 que nos dejó en el centro y muy cerca de nuestro hotel (Harcourt street). Nos instalamos y fuimos a dar un paseo por Grafton Street ya que hacia una tarde estupenda, cenamos y cuando volvimos a salir a la calle llovía un montón. Ese día aprendimos que en Irlanda puede haber las cuatro estaciones del año en un mismo día y que nunca puedes sacar de la mochila el chubasquero.
