Este día era el último que pasaríamos de vacaciones, ya que el día siguiente sería un día lleno de trayectos. Decidimos no contratar ninguna excursión para este día y disfrutar de PHRANANG CAVE BEACH, la playa situada a las espaldas del hotel. Antes de esto, desayunamos en el buffet del hotel, nuevamente un buen desayuno, aunque nada espectacular. De aquí salimos caminando hacia la playa, pasamos por unas cuevas muy chulas llenas de estalactitas y estalagmitas, al lado de estas habían monos, la mar de majos ellos, aunque con las mismas intenciones que los de Monkey Beach en Phi Phi.


Por esta zona, se puede acceder a una laguna y a un mirador para observar la zona oeste de Railay, pero nos dijeron que el acceso era complicado y que tampoco valía mucho la pena, de modo que pasamos.
Seguimos caminando hasta llegar a PHRANANG CAVE, una cueva enorme donde hacen tributo a la masculinidad y la fertilidad, ya que estaba completamente llena de falos de todos los tamaños y colores. Muy curioso y chulo a la vez.

En frente de estas cuevas, había un árbol muy grande lleno de monos que se alimentan de la comida que le damos los turistas. La zona de las cuevas es una zona muy típica para hacer escalada, vimos algunos haciéndolo y la verdad es que es muy divertido. Una vez llegamos a la playa, preciosa y diferente a todas las que habíamos visto anteriormente, nos pasamos toda la mañana bañándonos y tirándonos en la toalla a la sombra de los árboles que habían por allí. Una manera de sufrir… jejeje. A esa playa en concreto, vienen muchos barquitos de excursión procedentes de Phi Phi o incluso Phuket, suele ser gente que sabe que no va a hacer noche en Krabi.



En esta playa, vimos una de las cosas que más nos llamó la atención de todo el viaje, un barco-restaurante… se trataba de una “long tail boat” en la que cocinaban todo tipo de comida thai, smoothies o batidos. Era una pasada, estaba a tope de gente y con razón, porque estaba todo buenísimo.

Nos compramos unos rollitos de primavera, unos bastoncillos de pollo y alguna cosa más que no recuerdo, acompañados por unos botes de Fanta de fresa (buenísima por cierto), nos pegamos un almuerzo en toda regla.

Tras el almuerzo, nos tumbamos un ratillo a la sombra, luego seguimos pateando hasta el final de la playa. Habían unas cuevas chulísimas donde poder hacer buceo y también islotes como los que vimos en las excursiones de Phuket y Phi Phi. La continuación de esa playa sería RAILAY WEST BEACH, nuestro siguiente destino, para acceder a ella, deberíamos volver prácticamente hasta nuestro hotel, y cruzar la bahía por un sendero, con esto quiero decir que no se puede acceder desde Phranang Cave Beach, salvo que vayas en barco o kayak.



Tras estar prácticamente toda la mañana en Phranang, fuimos a ver la otra playa, esta playa es la que visitamos la noche anterior, dónde nos hicimos unas copas en un garito tumbados en esterillas directamente en la arena.
Nada más llegar a Railay West Beach, vimos a los chicos que conocimos en el Ferry, los vascos, iban con otra pareja, estos eran andaluces, los conocieron en su hotel, eran muy majetes. Como se acercaba la hora de comer, comentamos de comer juntos en cualquiera de los garitos que había a pie de playa y eso hicimos, nos sentamos los 6 y estuvimos comentando nuestras vivencias en Tailandia, ya que casi todos estábamos acabando nuestro viaje. A los andaluces aún les quedaba Phuket, pero tanto los vascos como nosotros, estábamos ultimando nuestras experiencias en ese maravilloso país. Comimos comida thai, incluso nos atrevimos a probar el supuesto “curry”… picaba como mil demonios, pero bueno, nos queríamos despedir de Tailandia con una comida típica de allí.
Tras la comida, nos hicimos unas cuantas fotos con ellos en la playa y ya se acercaba su hora de marchar, habían cogido un barco-taxi para acceder a nuestra zona y ya les estaba esperando el tailandesillo en la barca. Nos despedimos y continuamos nuestro apalanque en la playa. No era tan bonita como lo de Phranang Cave, pero no estaba nada mal. Esperamos hasta ver la puesta de sol, nuestra última puesta de sol en Tailandia y nos fuimos al hotel a ducharnos y disfrutar lo que quedaba de tarde en la habitación.


Tras el descanso y la ducha, nos cambiamos para salir a cenar y contratar el taxi que nos llevaría el día siguiente al aeropuerto. El trayecto sería en long tail boat hasta el otro lado de la bahía de Railay y de ahí en taxi hasta el aeropuerto de Krabi, desde dónde volaríamos hasta Bangkok para coger nuestro vuelo de vuelta a España. Una vez contratado el servicio de transporte hasta el aeropuerto de Krabi para el día siguiente, fuimos a cenar a un bareto cercano al hotel, en la parte de East Railay Beach, el sitio estaba bastante bien y la comida muy buena, cenamos pizza y algún entrante thai. Durante la cena, cayó una pequeña tormenta tropical, menos mal que donde estábamos sentados nosotros, estaba techado y no nos mojamos. Se estaba acabando nuestra ultima noche en Tailandia… qué pena!! Cuando acabamos de cenar, nos fuimos al hotel a dejar todo preparado para el día siguiente, ya que debíamos madrugar para que nos diera tiempo a desayunar antes de partir hacia Bangkok.